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Muertos veinte civiles angoleños en una incursión surafricana

Angola acusó ayer a Suráfrica de haber matado a veinte personas -dieciocho de ellas, civiles- durante una incursión contra dos ciudades del sur del país.Los comandos surafricanos, equipados con helicópteros, destruyeron varios puentes de carretera entre Mocamedes y Lubango, y un túnel de la vía férrea cerca de Mocamedes, a unos doscientos kilómetros al norte de la frontera con Namibia, según un comunicado de Radio Angola.

Los soldados surafricanos aterrizaron también en Porto Alexandre, situada más al Sur, en la costa atlántica, y en la cercana ciudad de Virei, cometiendo «varios actos de sabotaje, colocando minas y atacando a la población indefensa».

Un portavoz del Ministerio de Defensa surafricano dijo ayer en Pretoria que el Ejército perseguirá a las guerrillas «hasta donde sea necesario, para garantizar la seguridad nacional».

El comentario militar se produjo tras la denuncia hecha por Radio Angola de que tropas surafricanas habían matado a dieciocho civiles. Luanda ha pedido una convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,

El portavoz de Pretoria no confirmó ni desmintió explícitamente esta denuncia, pero aseguró que la penetración de tropas surafricanas en territorios al otro lado de sus fronteras es una operación lícita cuando las guerrillas atacan territorio surafricano o de Namibia y buscan refugio al otro lado de la frontera.

Ayer terminó el plazo extra de tres meses que el Gobierno surafricano había dado a los negros que trabajan en «zonas blancas» para inscribirse como «trabajadores legales».

Las leyes del apartheid (discriminacián racial) surafricano consideran a los negros como residentes legales en sus zonas tribales, y, en consecuencia, cuando trabajan en las zonas blancas pasan a ser técnicamente «residentes extranjeros».

En la oficina principal de registro laboral de Johannesburgo, la cola, a media mañana, tenía cuatrocientos metros de longitud y crecía constantemente.

En el interior, los funcionarios daban permisos de trabajo de un año o bien concedían al interesado 72 horas para salir de Johannesburgo y volver a su zona de origen.

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