«Este
es mi hijo Andrew.» Así presenta a su hijo, en todas las ocasiones públicas, la reina Isabel de Inglaterra. Andrew, de diecinueve años, no era hasta hace poco tan popular como su hermano Carlos, heredero del trono. Pero pronto la soberana británica no tendrá necesidad de introducirlo de aquel modo en los viajes en que le acompañe. De momento, como ha ocurrido invariablemente con Carlos, ya se le ha atribuido a Andrew el primer romance. Las noticias de agencia afirman que el affaire «es auténtico». La coprotagonista de la historia sentimental se llama Sandi Jones, es canadiense y tiene la misma edad que el príncipe británico. Se conocieron mientras este último pasaba nueve meses en un colegio de Toronto. El encuentro se produjo durante los Juegos Olímpicos de 1976, ocasión en que precisamente la reina Isabel estaba en Canadá.


























































