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TENIS | OPEN DE AUSTRALIA
Columna
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Nuevo año, mismo guión: Sinner y Alcaraz, mano a mano

No hubo ninguna temporada en la que en nuestro equipo no nos sintiéramos intranquilos. En cambio, ahora me cuesta pensar que a ellos les deban inquietar el resto de los rivales

Ayer comenzó el primer Grand Slam del año, tempranera piedra de toque que obliga a los jugadores a despedir la temporada anterior con las vistas puestas en este torneo que suele determinar en buena medida el desarrollo del curso tenístico. La representación española ha estado integrada por ocho tenistas en el cuadro masculino y cuatro en el femenino, dos de la cuales cayeron ya en esta primera jornada dominical: Cristina Bucsa ante la ucraniana Elina Svitolina y Guiomar Maristany ante la uzbeka Kudermentova.

Como no podía ser de otra manera, nuestra mayor atención estuvo depositada en el partido que disputaron el australiano Adam Walton, clasificado en el puesto 88 del ranking ATP, y Carlos Alcaraz en la Rod Laver Arena. En esta ocasión, y al margen del interés que causa en todos los aficionados del mundo cada uno de sus partidos, se daba el componente añadido de averiguar si la ruptura con el que ha sido su entrenador en los últimos siete años, Juan Carlos Ferrero, habría afectado a su rendimiento.

Es pronto para comprobarlo y establecer una fundada opinión. En este primer encuentro, el tenista murciano se desembarazó de su rival en tres sets, sin hacer gala de su más alto nivel y con alguna complicación en el segundo set, algo nada extraño en los primeros duelos de un gran torneo.

Habremos de esperar posteriores partidos, ante rivales de mayor entidad, para despejar todas las dudas que su decisión pueda haber acarreado. Y, sin embargo, yo mantengo mi opinión de que, aunque considere que el trabajo del técnico valenciano ha sido excelente, no creo que los resultados de nuestro jugador se vean afectados. Tanto sus principios técnicos como tácticos están sólidamente asentados y el equipo que lo acompaña, con la excepción, claro está, de su principal entrenador sigue siendo exactamente el mismo. El que ha dado un paso adelante desde su segunda posición del año pasado es Samuel López, por lo cual, lo que se está dando, con muy buen criterio, es una clara intención de continuidad, de mantener la misma línea de actuación.

Creo, por consiguiente, que en esta recién inaugurada temporada volveremos a asistir a una dura lucha para dilucidar quién consigue anotarse más títulos del Grand Slam y quién acabará como mejor jugador del año: si Jannik Sinner o Carlos Alcaraz.

En nuestros primeros años en el circuito, cuando emprendía con mi sobrino la gira tenística en las antípodas, en el equipo hacíamos cábalas y apuestas ficticias acerca de qué jugadores ocuparían en las postrimerías del curso las primeras posiciones del ranking y quiénes de entre todos ellos nos complicarían la vida en nuestro empeño por mantenernos también en esas posiciones de privilegio. Recuerdo perfectamente como no sólo nos preocupaban los mejores tenistas ya padecidos sino, también y casi sobre todo, los jóvenes que veíamos acercarse cada vez con más fuerza y peligro por la retaguardia: Novak Djokovic, Andy Murray o Juan Martín del Potro.

No hubo ninguna temporada en la que no nos sintiéramos intranquilos y, por lo tanto, intensamente impelidos a dar lo mejor, a mejorar en todos los aspectos y a no desfallecer ante el desafío de estos dos frentes: por una parte, el que ya conocíamos, el de nuestros rivales directos con los que nos habíamos disputado los partidos más determinantes y las finales más enconadas; y, por otra, la amenaza de esos que llegaban con un brío propio de la juventud y con un talento indiscutible.

Hoy día, me cuesta poder hacer un símil con lo que nos pasaba a nosotros y tiendo a pensar que tanto a Jannik como a Carlos, poco les deben inquietar los tenistas que ocupan las otras posiciones del ranking, ni de los más establecidos ni de los jóvenes que deberían ir escalando peldaños. Si exceptuamos a Alexander Zverev, creo que poca preocupación deben tener en mente aparte de su lucha encarnizada del uno contra el otro.

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Sobre la firma

Toni Nadal
Tío y mentor de Rafael Nadal, entrenó al tenista mallorquín durante casi tres décadas. Previamente dirigió el Club Tenis Manacor y durante toda su vida se ha dedicado a la formación. Es autor del libro ‘Todo se puede entrenar’ y hoy día imparte conferencias motivacionales. Desde 2017 firma columnas en EL PAÍS sobre la actualidad de su deporte.
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