El Camp Nou se rinde al Barça de Alexia en otra enorme goleada al Madrid
Las azulgranas rematan el cruce de cuartos de Champions ante el Real en un estadio a rebosar tras un partido de absoluto dominio en el que la capitana celebró sus 500 partidos con un gol y dos asistencias (6-0)


“El nostre camí” (“Nuestro camino”, en castellano), se leyó en el lateral del primer mosaico completo en el Camp Nou desde su regreso. El camino del Barça, de su apuesta por el fútbol femenino, del dominio de su juego y del de su faro y emblema que sigue marcando la historia: Alexia Putellas, que celebró este jueves 500 partidos con el club azulgrana con un gol, dos asistencias y un gran homenaje. El Camp Nou —que registró el récord de asistencia con 60.067 personas desde que volvió a abrir— se convirtió en un festival de goles en el encuentro ante el Real Madrid en la vuelta de los cuartos de final de la Champions (6-0). Y eso que las blancas quisieron salir a competir. Pero nada les salió bien ante un Barça absolutamente superior y dominante, con aún más hambre de lo habitual, intenso y consciente del estadio a rebosar y del rival. Las azulgranas hundieron al Madrid gol tras gol sin importar la ventaja del 2-6 de la ida. Con el pase certificado, el Barça se enfrentará al Bayern de Múnich en las semifinales europeas, las octavas consecutivas para el equipo. En el otro lado del cuadro, el Arsenal espera al vencedor del duelo entre el Olympique de Lyon y el Wolfsburgo.
El lugar y el motivo llevó a Pere Romeu a no guardarse nada en el once inicial, y alineó a sus jugadoras habituales con la principal diferencia respecto a los anteriores clásicos de que la joven Clara Serrajordi aguardó en el banquillo. En su lugar, Vicky López junto Patri y Alexia en el centro del campo, con Graham en el ala derecha para acompañar a Pajor en la punta y Pina en la izquierda. Pau Quesada, por su parte, reforzó la medular, sentó a Caroline Weir y alineó a Eva Navarro con la idea de estar más cerca de la portería del Barça y saltar a presionar más arriba y con más fuerza a las defensas azulgranas: Ona Batlle, Irene Paredes, Mapi León y Esmee Brugts.
Pero el Barça, con Pina metiéndose por dentro para ganar movilidad, salió de la presión como quiso, generando pronto situaciones de peligro ante un Madrid que descuidó a Pajor, sola en el área en repetidas ocasiones. El gol no tardó en llegar.
Como si el destino hubiese escrito el guion del partido, el primer tanto llegó de las botas de Alexia tras un rechace de la delantera polaca. La capitana devolvió el ruido a la grada con su clásica reverencia. Y tras abrir el marcador, nada pudo frenar la goleada.
Poco después, la capitana puso un centro para Graham Hansen, que anotó el segundo de cabeza. El Madrid, descompuesto, con Yasmim perdida y superada en todos los duelos, volvió a su dinámica habitual ante el Barça de encajar en jugadas de estrategia tras un córner que remató Irene Paredes.
Lo poco que llegó el Madrid lo salvó con solvencia Cata Coll. Las blancas solo se sostuvieron por Linda Caicedo, aguantada por Paredes, y Misa Rodríguez, que encajó seis goles. Mientras, el Barça mantuvo el control de la pelota, con Patri Guijarro como metrónomo, y siguió con paciencia su vendaval de tantos con otro más de una gran Graham, de Pajor y de Brugts, que terminó el encuentro de extremo. El hambre y las ganas de marcar de las azulgranas no decayeron ni con el final del partido acercándose.
Cuando el fútbol terminó, el Camp Nou siguió celebrando y cantando. Las jugadoras mantearon a Alexia, cada una de ellas con una camiseta conmemorativa por sus 500 partidos. Putellas reverenció al Camp Nou, y el Camp Nou reverenció a su Barça, que sigue su paso firme para continuar haciendo historia.
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