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Cinco favoritos para un Mundial marcado por la incertidumbre política

La última ventana de concentraciones antes de la Copa reafirma el poderío de España, Portugal, Francia, Inglaterra y Argentina camino de un torneo insólito

Vista general del estadio Azteca este sábado, durante el amistoso entre Mexico y Portugal.Rodrigo Oropeza (Getty Images)

Faltan 73 días para que comience la Copa del Mundo más incierta y la última ventana FIFA de amistosos de preparación y partidos para decidir la repesca no hace más que aumentar la sensación de suspense. Desde el Mundial de Argentina 78, organizado por una junta militar que practicaba el secuestro y la tortura sistemáticos, no se disputaba un torneo tan cargado de incógnitas políticas. Estados Unidos, México y Canadá se internan en territorio inexplorado. Especialmente Estados Unidos, sede de 78 de los 104 partidos que conducen a la final de Nueva Jersey. Es la primera vez en la historia que el gobierno del país anfitrión practica redadas para capturar y repatriar extranjeros, en su mayoría pertenecientes a naciones que participarán en la competición. Tampoco hay precedentes de un organizador que al mismo tiempo amenace con invadir el territorio de uno de los países clasificados o conduzca una guerra de repercusiones globales contra otro. Si la federación de fútbol danesa no se ha dado por enterada de que Groenlandia está en la mira del Pentágono, todo son incógnitas para la selección de Irán, que no ha renunciado de manera oficial —sí oficiosa: el ministro de Deportes iraní, Ahman Donyamali, aseguró hace unas semanas que la selección no participará en el torneo— a presentarse en California el 16 de junio y este viernes en Antalaya jugó y perdió (1-2) el partido de preparación que la enfrentó a Nigeria.

Los misiles cancelaron la Finalissima. Así se llamaba la empresa que proyectaba enfrentar a España y Argentina en Doha bajo el patrocinio de los petrodólares y el conglomerado mediático del emir de Qatar. Se suponía que el evento serviría de prólogo al Mundial que arrancará en el estadio Azteca el 11 de junio, pero la guerra amenaza a los príncipes de Arabia y con ellos a una de las fuentes de financiación más caudalosas que ha bañado a la FIFA y a sus filiales, incluida la federación española. El fútbol, mientras tanto, sigue su curso de industria inflacionada aparentemente imparable. A falta de Finalissima, Argentina jugó en La Bombonera contra Mauritania, 115º del ránking. La experiencia fue tan desconcertante que el vigente campeón mundial estuvo cerca de empatar.

“Menos mal que no jugamos contra España, porque si jugábamos así perdíamos”, ponderó Emiliano Martínez después de una victoria (2-1) atropellada que el portero atribuyó a la falta de entusiasmo de sus compañeros. El partido recordó que Argentina completa la penúltima concentración antes del Mundial con bastantes dudas. Igual que le sucedía en 2022 antes de viajar a Qatar, el equipo carece de defensas de jerarquía que alivien la carga que soporta el viejo Otamendi. A su favor cuenta con la consolidación del mediocampo en la mente del seleccionador. Lionel Scaloni acudió al Mundial de 2022 sin terminar de redondear al equipo. No se decidió por la titularidad de Enzo Fernández y Alexis Mac Allister hasta que la fuerza de los acontecimientos le obligó a mover el banquillo en plena crisis en la fase de grupos de Qatar, ya sabe que ganó la Copa sobre estos dos pilares. Si pretende volver a intentarlo en Estados Unidos los jugadores del Chelsea y el Liverpool no pueden faltar en la mezcla. Nico Paz, el interior del Como, sigue siendo un misterio por esclarecer.

Un centro del campo potente es el requisito básico. Grandes volantes como Xavi, Matthäus o Gerson, o grandes atacantes con alma de volantes como Messi, Ronaldinho o Zidane, son la cualidad característica de todos los campeones. No tiene pérdida. Así se posicionaron los favoritos del último siglo y así lo hacen para el torneo que inaugurarán México y Sudáfrica, si no lo impide un contratiempo geopolítico. Argentina con Messi, Mac Allister y Enzo; España con Lamine, Rodri y Pedri; Portugal con Silva, Neves y Vitinha; Inglaterra con Kane, Rice y Warthon; y Francia con Mbappé, Rabiot y Kanté, ocupan los primeros puestos en la lista de favoritos a falta de que Carlo Ancelotti se las ingenie para armar el mediocampo de Brasil y Julian Nagelsmann descubra en Alemania interiores dignos de heredar a Kroos y Gündogan para asociarse con el gran Musiala.

El 0-0 de Portugal en el estadio Azteca este fin de semana no añadió nada nuevo a lo que se sabe de POrtugal, probablemente la selección más dotada de todas si no fuera por las tensiones internas que genera el papel de Cristiano Ronaldo. Ronaldo no jugó en México, pero se le espera en Estados Unidos y eso no necesariamente es una solución. El afán del veterano goleador de 40 años por acaparar protagonismo ha distorsionado el juego de un equipo maravilloso que en Qatar implosionó y en la Eurocopa de 2024 defraudó. Roberto Martínez tiene una gestión difícil entre manos.

Tampoco el 1-1 de Inglaterra y Uruguay en Wembley sirvió para otra cosa que no sea de soporte a la experimentación obsesiva de Thomas Tuchel. “El partido se olvidaba según se jugaba”, dijo Barney Ronay en The Guardian, pero a nadie se le escapa que con jugadores poliédricos como Kane, Rice, Warthon, Foden, Stones y Bellingham, Inglaterra tiene tanta materia prima como el que más. Incluso más que Francia, que se midió en un amistoso a Brasil en Massachusetts el jueves. No fue la Finalissima, pero casi. El evento no contrastó al campeón del mundo con el campeón de Europa, pero sirvió para profundizar en la gran tendencia de las últimas décadas. Mbappé, que venía de un mes de inactividad, lideró a Francia en la victoria sobre Brasil (2-1). A pesar de jugar con uno menos desde el minuto 55 por la expulsión de Upamecano, los franceses fueron superiores.

Francia y Brasil representan a las dos mayores canteras del fútbol. Nadie produce más jóvenes talentos. Pero sus destinos marchan en sentidos opuestos. Mientras que Francia consigue ordenar sus recursos, Brasil se enreda entre la ausencia de ideas y la molicie administrativa. La presencia de Carlo Ancelotti como seleccionador desde 2025 refleja la desorientación de la CBF. Los dirigentes han apostado por garantizarse al menos la presencia de una celebridad de éxito probado, aunque sea importada con carácter de urgencia. Y por primera vez en la historia no habrá entrenadores brasileños en la Copa del Mundo.

Faltan estrategas y abunda la ausencia de pensamiento crítico. Bebeto, que levantó el título en Pasadena, apeló a la cábala cuando esta semana declaró que había visto la luz: “Cuando nosotros ganamos en 1994, Brasil hacía 24 años que no ganaba la Copa; ahora han pasado otros 24 años, así es que ya toca. ¡Somos los pentacampeones! ¡No lo olvidemos! ¡Tenemos jugadores de una calidad absurdamente buena!”.

Brasil y la nostalgia de Neymar

Nadie ha ganado más mundiales que Brasil y nadie ha gestado más futbolistas cualificados para intentar la hazaña. Ahora Ancelotti deberá descubrir —como hizo Scaloni— a su Enzo. Podría ser Bruno Guimaraes, hoy lesionado, tal vez Gabriel Sara, el joven volante del Galatasaray, si asume más responsabilidades que las de un mero ejecutor del último pase, o el tímido Andrey Santos, el jugador del Chelsea. La otra incógnita es si Brasil se subirá al podio con Vinicius en la posición de nueve. Ya le probó Ancelotti en el centro de la orquesta, como punta del Madrid, y no funcionó, del mismo modo que le probó Dorival en las eliminatorias y la selección acumuló la peor racha de su historia en fase de clasificación. No fue casual que el grito más sonoro de la torcida reunida el jueves en el Gillette Stadium evocara la nostalgia de un organizador, aunque tenga sobrepeso y articulaciones desgastadas: “¡Olé-olé-olá...! ¡Neymar, Neymar...!”.

Brasil, Alemania e Italia, las selecciones que más Mundiales acumularon hasta 2014, han dado paso a un periodo de profundas transformaciones. Pero si Brasil ha perdido el tren por incompetencia administrativa, esta ventana de partidos internacionales también demuestra que Alemania e Italia —cuatro Copas cada una— se quedaron atrás por falta de talento futbolístico. Que Sandro Tonali, en otros tiempos un interior de acompañamiento, se encumbrara como héroe del primer examen de repesca contra Irlanda del Norte (2-0) supone un manifiesto del estado de las cosas. Este martes Italia juega la final del playoff con Bosnia-Herzegovina. Si pasa, volverá a la Copa del Mundo después de dos ediciones sin clasificar. Pero sigue muy lejos de ser favorita.

Alemania sí viajó a Rusia 2018 y a Qatar 2022, pero fue eliminada en la primera fase de ambos campeonatos. Ahora Nagelsmann busca centrales y pivotes en el que fuera el paraíso de los centrales y los pivotes y solo encuentra a Tah y a Goretzka. Sin Manuel Neuer, retirado, y sin Ter-Stegen, lesionado, hasta la portería parece huérfana en Alemania, por más que el viernes se impusiera 3-4 a Suiza en Basilea.

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