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España ESP
3
Oyarzabal 15', 42', Víctor Muñoz 71'
Serbia SER
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Finalizado

España sigue acelerando hacia el Mundial

En el partido que sustituyó a la Finalissima, la Roja apabulla a una Serbia que trató de resistir, doblada por otro derroche coral culminado con dos goles de Oyarzabal y uno del debutante Víctor Muñoz

Oyarzabal marca el primer gol de España a Serbia en La Cerámica.Alex Caparros (Getty Images)

Esta selección española es como las amistades más felices de la infancia, que iluminan independientemente de cuándo se retomen. Contra Serbia, siguió donde lo había dejado en noviembre, con la misma inercia apabullante y el mismo acierto deslumbrante de Mikel Oyarzabal, que con sus dos goles enlazó cinco partidos seguidos anotando, un nueve demoledor en un equipo que a veces se pregunta si tiene nueve. Y el futbolista de la Real, con España, siempre responde lo mismo, esta vez para abrir el camino a la victoria contra una selección Serbia que trató de resistir y tampoco pudo ante una maquinaria donde funciona todo, hasta Víctor Muñoz, el último en llegar, que se estrenó marcando el tercero.

ESPEspaña
3
Unai Simón, Pau Cubarsí (Cristhian Mosquera, min. 82), Marcos Llorente, Aymeric Laporte, Marc Cucurella, Pedri (Dani Olmo, min. 45), Lamine Yamal (Ferran Torres, min. 62), Rodri (Martín Zubimendi, min. 76), Fermín López (Pablo Fornals, min. 45), Álex Baena (Yéremy Pino, min. 76) y Mikel Oyarzabal (Víctor Muñoz, min. 62)
SERSerbia
0
Vanja Milinkovic-Savic, Strahinja Pavlovic (Strahinja Erakovic, min. 82), Aleksa Terzic (Stefan Bukinac, min. 75), Nikola Milenkovic, Ognjen Mimovic (Kosta Nedeljkovic, min. 82), Nemanja Gudelj (Sasa Lukic, min. 59), Aleksandar Stankovic (Dejan Joveljic, min. 75), Veljko Birmancevic (Lazar Samardzic, min. 59), Filip Kostic (Mijat Gacinovic, min. 59), Sergej Milinkovic-Savic y Aleksandar Mitrovic (Luka Jovic, min. 59)
Goles 1-0 min. 15: Oyarzabal. 2-0 min. 42: Oyarzabal. 3-0 min. 71: Víctor Muñoz

No era Doha, donde tenía pensado haber estado ayer noche España disputando la Finalissima contra Argentina, sino un amistoso cerrado de urgencia por la guerra y las evasivas de Scaloni; no jugaban por un título, pero con este equipo da igual el contexto. Luis de la Fuente pulsó hace tiempo el interruptor que activa el modo de competición total, y de ahí no sale su pelotón. Llevaban cuatro meses sin juntarse, pero no lo parecía. Como tampoco se notaba que Lamine Yamal no hubiera estado desde septiembre del año pasado, o que Rodri no hubiera sido titular desde 2024. España activa su modo voraz en cualquier escenario. Salió yendo a buscar muy arriba al rival, acosando incluso al portero en la salida, impulsado por ese hambre que no se evapora. Aunque también es cierto que los tramos en los que persigue la pelota suelen ser muy breves. También contra Serbia la mayor parte del tiempo fue un monólogo, esa mezcla desesperante e indescifrable de control y picotazos desplegada alrededor de Rodri, de vuelta, con poso y criterio.

El equipo de Paunovic desplegó una red tupida y solidaria para resistir la tormenta que se temía, la que ha visto caer sobre tantos otros. Muy juntos en las zonas centrales y muy pendientes de Lamine Yamal, con vigilancia triple en algunas ocasiones. Pero la Roja cuenta con un extenso catálogo de recursos y rutas. Con el azulgrana bajo observación, apareció Álex Baena por la otra banda, con dos tiros en el primer cuarto de hora. La selección encontraba vías por ahí, e incluso por el concurrido centro, por donde se movían Pedri y Fermín, indetectables para la maraña serbia.

El ritmo y la insistencia de España desgastan la fe de cualquier plan de resistencia. Se aflojan hasta las costuras más ajustadas. Apareció Lamine cruzando hacia el centro. Fermín prolongó hacia la izquierda y Baena dejó pasar el balón, que llegó a Oyarzabal. Y Oyarzabal marcó. Era su quinto partido seguido anotando con la selección.

España marcó el primero empezando por la banda derecha, una de sus sendas más previsibles, y encontró el segundo por el centro, tal vez el segundo camino más vigilado. Con Serbia apretándose de nuevo por el centro después del golpe, y la Roja bordeando el muro de lado a lado, Cubarsí reventó el equilibrio filtrando un pase a la frontal. Oyarzabal controló, se giró y acertó en la escuadra. Paunovic se había encontrado justo lo que se temía, un control del tempo inalcanzable. Un equipo que parece capaz de escoger cuándo va a desgastar y cuándo va a golpear y que mantenía al suyo como un leño a la deriva, sin opción de decidir nada más allá de seguir flotando, entre susto y susto.

Cuando comprobó que todo funcionaba como la última vez, que la memoria no tenía lagunas, De la Fuente pasó a las pruebas con fuego real que tenía en mente. Quitó a Lamine Yamal e hizo debutar por su sitio a Víctor Muñoz, hasta hace unos meses en el Castilla con algún fogonazo en el Real Madrid, ahora volando en Osasuna. Entró en el 63, con su motor de velocista supersónico a bajas revoluciones, pisando con tiento, y nueve minutos más tarde ya había marcado. Ferran Torres le dejó una pelota de tacón, un poco como aquella de Guti a Benzema en Riazor, y el recién llegado la clavó con el exterior. No pasó nunca por ninguna de las categorías inferiores de la selección, pero encajó como si hubiera pasado por años de modelado y fabricó dos ocasiones para Ferran.

Incorporado Víctor Muñoz, debutó Mosquera, a quien ha tentado Colombia, pero que escogió subirse a esta España con ganas de Mundial. Esta España rodillo.

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