Un Real Madrid sin remedio vuelve a las andadas contra Osasuna
Los blancos, sin nervio ni filo, caen en el último minuto por un golazo de Raúl García y cierran su racha de ocho triunfos ligueros seguidos


Dos partidos seguidos sólidos a domicilio siguen siendo demasiado para el Madrid, hundido en Pamplona en el minuto 90 por un golazo de Raúl García. Sin pulso ni fútbol durante una hora, la arremetida final de los blancos murió en la gran maniobra del delantero osasunista, que mandó al suelo a Asencio y se la cruzó de maravilla a Courtois.
La cita volvió a exhibir las eternas carencias de los madridistas: sin nervio durante gran parte de la tarde y, cuando se activó, sin fútbol por más que Arbeloa fue introduciendo futbolistas de buen pie. Otra jornada pobre para el Madrid, otra más en un último año y medio muy precario.
Después de todos sus duelos y quebrantos, había atrapado el liderato hace cinco días y, en la primera jornada que debía defenderlo, se quebró de mala manera, como tantas tardes de penuria. Solo lo conservará si el Barcelona también falla este domingo en casa contra el Levante (16.15; Movistar). Adiós a ocho victorias consecutivas en Liga. La racha que se impuso fue la de un Osasuna al alza que enlaza seis encuentros sin perder.
La cita, en medio de la eliminatoria contra el Benfica, se presentaba amenazante para el Madrid, con un largo historial de inclinación a la vida contemplativa. Un temor que no tardó en confirmarse. El Madrid, con Carvajal y Alaba en defensa, se presentó con un cuerpo resacoso tras la noche de la Champions. De nuevo con las pulsaciones bajas, su ritmo de circulación era soporífero, desesperante, incapaz de agrietar una defensa de Primera. Osasuna, cuya mayor preocupación era negar los espacios, se abanicaba en defensa ante las maniobras de un rival que se movía sin nervio, esperando que las cosas le cayeran del cielo.
La táctica consistía en Vinicius contra el mundo, obligado a despachar en cada acción a dos o tres rivales para generar una expectativa. Un casi imposible. No fue casualidad que la mejor ocasión del Madrid viniera de una situación aleatoria. Tras un saque de esquina, en un momento de cierta desorganización de los navarros, el balón le llegó a Alaba dentro del área y su tiro franco lo despejó Catena.
Tan poco intimidaba el equipo de Arbeloa que Osasuna se aventuró al ataque. Le bastó con meterle ritmo y una ráfaga de centros para amenazar al Madrid. Y, por supuesto, con Budimir, un martillo por arriba. El croata, que venía de marcar cinco tantos en las seis jornadas anteriores, estaba en todas. Avisó con un zurdazo desde la frontal, en un balón colgado que obligó a una gran mano de Courtois, en un cabezazo que acabó en el poste, en otro algo forzado que se le fue arriba y, al final, después de tanto picar piedra, en el penalti del 1-0. En una carrera con Asencio, apareció el meta belga desde atrás, puso el pie sin querer donde no debía, pisó al balcánico y el VAR le chivó al árbitro de la pena máxima.
La ventaja rojilla confirmó la pujanza de Osasuna y la flojera de los blancos, abocados a la rebeldía de Vinicius en medio de su páramo futbolístico. A Sergio Herrera no le hizo falta en la primera parte ninguna parada de postal para conservar su rancho intacto frente a los intentos sin filo de un conjunto blanco otra vez muy escaso. El cabreo de Vini con sus compañeros por no presionar simbolizaba la actuación de un Madrid que volvía a las andadas.
La reanudación descubrió que en el campo también andaba Mbappé, desaparecido hasta entonces salvo por un lanzamiento a la media hora. El que siguió creciendo fue Osasuna, cada vez más firme, más convencido, sin miedo a sumar pases y progresar en el campo. La presión del Madrid resultaba escasa, se quedaba a mitad de camino y ahí se le abrían los espacios a los rojillos, que también encontraron al velocista Víctor Muñoz, hasta entonces poco activo ante Carvajal,q eu no era titular desde septiembre.
El capitán dio por terminada su función en el minuto 64, igual que Camavinga. Aparecieron Trent Alexander-Arnold y Brahim, dos pies para espabilar a un equipo que continuaba extraviado. Lo habían intentado Vini y Güler, pero sin que aquello formara parte de ningún acoso ni mejoría destacable.
El 1-1 tuvo que venir en una arrancada de Valverde, que se lanzó él solo contra el área, puso un centro y Vinicius remató como un nueve. Arbeloa envidó ahí con Gonzalo en lugar del uruguayo (tocado). El empate castigó a un Osasuna que empezó a dar señales evidentes de desfondamiento. Javi Galán evitó el segundo, de Mbappé, y Ceballos salió por Güler en el 82.
Sin ningún alarde, la tarde pareció abocada para la resistencia de Osasuna, pero apareció Raúl García, hizo explotar El Sadar y mandó al Madrid al diván de pensar. Otro día más.
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
7
|
34 | 24 | 8 | 10 | 6 |
|
8
|
34 | 25 | 10 | 4 | 11 |
|
9
|
33 | 25 | 9 | 6 | 10 |
|
10
|
32 | 25 | 8 | 8 | 9 |
|
11
|
29 | 24 | 8 | 5 | 11 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
1
|
60 | 25 | 19 | 3 | 3 |
|
2
|
58 | 24 | 19 | 1 | 4 |
|
3
|
48 | 24 | 15 | 3 | 6 |
|
4
|
45 | 24 | 13 | 6 | 5 |
|
5
|
42 | 25 | 11 | 9 | 5 |
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