El Racing exige a un Barça serio
Ferran y Lamine coronan la actuación de un equipo redimido al final por Joan García


No hay antídoto para los pases en profundidad de Fermín y los desmarques de Ferran Torres y tampoco resulta fácil batir a Joan García. El portero y el delantero valenciando clasificaron al Barça para los cuartos de final de la Copa del Rey en el duelo de líderes y máximos goleadores de Primera y Segunda División disputado en el estadio de El Sardinero. El gol de Ferran premió la paciencia y saber estar del equipo azulgrana, que un partido más necesitó de la parada de rigor de Joan García en un mano a mano con Lozano. Lamine remató la contienda en la acción posterior a la del meta, última del choque, ante el desespero del Racing, tan canchero como bravo, siempre intenso, convencido de que podía remontar la contienda y tumbar al Barça de la misma manera que abatieron al Villarreal.
Aunque formaron Lamine y Joan Garcia, cuya titularidad mantiene abierta la puerta de salida o de la cesión para Ter Stegen, los azulgranas empezaron el partido sin Raphinha, Pedri, De Jong —sancionado—, Eric García, Fermín y Lewandowski. Medio equipo diferente al que conquistó la Supercopa y cuya mayor novedad estaba en la medular formada por Olmo y la pareja Casadó y Marc Bernal, los dos volantes con los que Flick debutó como entrenador azulgrana en la Liga en Mestalla en agosto de 2024 y que han pasado a ser suplentes por el impacto del dúo Pedri-De Jong. Los centrocampistas tardaron cinco minutos en entrar en juego por la presión del Racing, que forzó tres saques de esquina consecutivos después de bloquear la salida de balón barcelonista, muy condicionada también por los errores de Gerard Martín.
El partido se localizó poco a poco en campo cántabro, sobre todo por las entradas de Lamine y Rashford por los costados y las llegadas de Olmo. Al académico juego de posesión y control del Barça le faltaba picante y pegada, siempre bien defendido por un Racing fuerte en defensa y en las ayudas, recurrente en las faltas en la medular y rápido en las transiciones que apuntaban a Koundé. José Alberto ha armado un muy buen equipo, excelente en las ayudas, que no concedía un solo tiro a un rival que no acertaba a rematar el pase atrás servido desde la banda derecha de Lamine, muy vigilado por Mariano. Los dos porteros eran dos espectadores más del repleto Sardinero. Un cabezazo de Arana y dos disparos, uno de Bernal y el segundo de Rashford, cerraron una primera parte sin llegadas del Racing ni oportunidades del Barcelona.
Aunque la iniciativa era descaradamente azulgrana, no pasaba nada en un partido de mucho desgaste y poco ritmo, exigente físicamente para el Racing. El Barça aceleró a la salida del descanso, dependiente de Lamine, el único jugador desequilibrante, asistente de Rashford. El remate del inglés fue rechazado en una intervención de mérito por Ezkieta. El Racing supo resistir, protegido por el larguero, que evitó el gol olímpico de Lamine, hasta que el recién salido Fermín conectó con Ferran. El delantero atacó el espacio para recibir el cuero tocado por el volante, controló la pelota, regateó el portero y puso el 0-1.
El gol no cambió los planes de Flick y a escena salieron de golpe Raphinha, Lewandowski y Pedri. La respuesta de José Alberto fue igual de contundente porque entraron los mejores delanteros del Racing, un conjunto rico tácticamente y estresante también para el Barça.
Los barcelonistas no habían sabido cerrar el encuentro y se entregaron a un final muy abierto por la ambición del equipo cántabro, sostenido por la hinchada de El Sardinero. Los azulgrana defienderon con seriedad y oficio, tan concentrados como entregados a la línea del fuera de juego, hasta que un error de Cubarsí provocó que Lozano se quedara solo ante Joan García. El arquero, siempre firme, no se venció y a partir de su parada construyó el Barça el 0-2 de Lamine. Ya son 11 las victorias seguidas de los azulgranas después de un partido especialmente complicado por la calidad del Racing.
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