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Así cayó al pozo el Eldense: empieza el juicio a la red de amaños de partidos de fútbol establecida hace una década para lucrarse con las apuestas

Un abultado 12-0 contra el Barça B en 2017 provocó una investigación que lleva al banquillo a un directivo, dos entrenadores, dos jugadores y el hermano de uno de ellos

Un 3-1 es un resultado como otro cualquiera dentro del universo del fútbol. Podría resumirse como una cómoda victoria local. La perspectiva cambia cuando ese mismo resultado provoca una agria discusión entre jugadores de los clubes contendientes, enfrentados por haber pactado previamente un 4-1 final. Es lo que pudo suceder en un partido entre la UE Cornellà y el CD Eldense, jugado el 19 de marzo de 2017. Es uno de los encuentros sujetos a investigación al final de aquella liga de Segunda B en la que el equipo alicantino protagonizó varios marcadores sospechosos de haber sido amañados. Casi diez años después, un directivo, dos miembros del cuerpo técnico, dos jugadores y el hermano de uno de ellos se sientan en el banquillo acusados de los delitos de corrupción en los negocios y falsedad en documento privado. La Fiscalía Anticorrupción de Alicante, la Liga de Fútbol Profesional (LFP), la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la directiva actual del Eldense piden para cada uno de ellos dos años y medio de cárcel, cuatro de inhabilitación y una multa del doble del beneficio obtenido por el amaño de los partidos.

El juicio que se celebra durante toda esta semana en el juzgado de lo Penal 1 de Alicante trata de establecer, según el escrito de la Fiscalía, si una red organizada se hacía cargo de clubes pequeños y en dificultades económicas, al menos desde 2015, para lucrarse mediante apuestas ilícitas de resultados deportivos alterados. Para ello, supuestamente “predeterminaban los desenlaces de los partidos” con los jugadores que “se plegaran a sus objetivos”. En el listado de acusados, la alineación de la supuesta trama la encabeza Nobile Capuani, representante legal del grupo inversor italiano que tras la compra del equipo en enero de 2017, entonces en Segunda B, prometió inyectar capital para saldar deudas, contratar nuevos jugadores para reforzar posiciones estratégicas y renovar el área técnica. Las órdenes directas las recibían el entrenador, Filippo di Pierro, y su segundo, Francisco (Fran) Ruiz, que transmitían “las estratagemas a seguir” a sus lugartenientes sobre el césped, Michael Wayne Maiki Fernández y Nico Chafer, todos en el banquillo durante el juicio. El hermano de Cháfer, Jesús, también estuvo envuelto en el trapicheo, según las acusaciones, supuestamente como mediador con compañeros de equipo y rivales. Dos jugadores más, Nicola Muratore y Hugo Leonardo de Marchi, han sido descartados como acusados poco antes del inicio del juicio.

La investigación, que concluyó con la detención de buena parte de los acusados, la ruptura con el grupo inversor, el desmantelamiento de la plantilla y el descenso final del Eldense a Tercera División, desveló que los acusados actuaban coordinados “para conseguir los objetivos marcados”. Y que llegaron a acuerdos con “algunos jugadores de los equipos contrarios”, no identificados, para pactar “el número de goles encajados por cada conjunto, cuántos se marcaba por equipo, número de penaltis”, o la “diferencia de marcador entre un conjunto y otro al finalizar el primer tiempo o al final del partido”. Además, según la Fiscalía Anticorrupción, Capuani “imitó la firma del presidente del Eldense”, sin su conocimiento ni consentimiento, en los contratos temporales de varios futbolistas, “con la finalidad de, posteriormente, poder el jugador reclamar al club la totalidad de las cantidades reflejadas en el mismo a través del conducto federativo”, la Comisión Mixta de la RFEF. “No consta que finalmente fuera reclamada cantidad alguna ni que existan perjuicios económicos derivados de la imitación de las firmas”, aclara, no obstante, la acusación pública.

Hacer trampas en el fútbol no parece, según el mismo documento, mucho más difícil que esconder ases en la manga en el póquer. En “cinco partidos consecutivos del Eldense”, las apuestas teledirigidas, “al menos en España y al menos online”, exigían que el once alicantino los perdiera todos. “La mayoría de tantos recibidos”, prosigue la Fiscalía, “partían de la misma jugada: a balón parado, marcajes blandos al contrario, centros verticales y defensores lejos del rematador”. Con estas sencillas reglas, y la línea defensiva del equipo supuestamente bien aleccionada, pudieron alterarse los encuentros del Eldense en casa contra el Club Deportivo Ebro (2-2 como resultado final) y el CF Gavà (0-1) y como visitante contra Villarreal B (4-0), UE Cornellà (3-1) y el más escandaloso de todos, el detonante de la operación judicial: un 12-0 contra el Barcelona B en el Mini Estadi. 8-0 ya en el descanso.

Las pesquisas policiales indicaron que, presuntamente, Ruiz trató de captar a un jugador al que le contó “lo que iban a hacer”. La instrucción inicial era que “la primera parte del partido la tenía que acabar perdiendo el Eldense por más de 5-0”. Ese jugador, Mendy, se negó a colaborar y acabó de suplente, pero otros apostaron incluso por la abultada goleada final. Una evaluación realizada por el departamento de Integridad y Seguridad de la LFP apreció “movimientos sospechosos” en varios mercados de apuestas antes del encuentro que, en efecto, apuntaban al 5-0. Pero, en directo, y sobre todo, a partir del 9-0, comenzaron a aflorar apuestas que “consistirían en la victoria del Barça B por 11 goles o más y que se marcaran 12 o más goles en total”.

Al tirar hacia atrás del hilo, se detectaron los amaños en los otros cuatro enfrentamientos. Cháfer y su hermano ofrecieron a un jugador repartir 20.000 euros entre varias personas si perdían contra el Ebro. Los movimientos subterráneos se repitieron contra el filial del Villarreal, en el que la LFP también detectó apuestas sospechosas. Contra el Cornellà, sostiene la Fiscalía que “se forzaron tres penaltis, dos a favor del equipo local, finalizando el partido con el resultado acordado de 3-1” a favor de los catalanes. La trama llegó a tener su propio grupo de WhatsApp momentáneo. Contra el Gavà, en cambio, el resultado enfureció a la directiva. Capuani, según declaraciones de testigos, se enfadó porque encajaban goles antes del minuto 15, circunstancia que rompía las apuestas amañadas, amenazó a toda la plantilla y arrojó un bolígrafo a un jugador al que obligó a cambiarse porque “estaba ya fuera del equipo”.

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Sobre la firma

Rafa Burgos
Corresponsal de EL PAÍS en Alicante desde 2018. Desde 1997 ha trabajado como crítico de cine y redactor en diferentes medios, como El Mundo o la Agencia EFE. Ha impartido charlas y cursos en la Universidad de Alicante y en la Miguel Hernández de Elche. Coautor del libro 'La feria abandonada', del dibujante Pablo Auladell.
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