Raphinha y sus aliados de siempre, Lewy y Lamine
El brasileño, con dos tantos, acabó elegido el mejor de la final mientras el polaco fue decisivo después de no jugar ante el Athletic


Destacó Raphinha. Marcó Lewandowski. Jugó Lamine Yamal. Cuando en el camino del Barcelona aparece una cita de prestigio, Hansi Flick no experimenta. Coloca a Lamine aunque esté tocado, como pasó en el Bernabéu, y Lewandowski vuelve al once inicial aunque su DNI señale que tiene 37 años. Los dos, junto a Raphinha, ya habían dominado el fútbol español la temporada pasada —cuando el Barça ganó la Liga, la Copa y la Supercopa— y volvieron a aparecer en Yeda para que Hansi Flick sume su cuarto triunfo en el banquillo azulgrana, el primero de la temporada.
La campaña del Barcelona comenzó marcada por un asunto pendiente: trabajar en el relevo de Lewandowski. De entrada, el pasado verano, la idea de Deco y compañía era no renovar el contrato del polaco, que expira en junio. Flick conocía los planes de la dirección deportiva, y en sus once iniciales se colaba Ferran. Al 9 no le molestaba: primero, porque pasó una parte de la temporada sin demasiado ritmo; y segundo, porque confiaba en que Flick —“es mi padre”, le soltó a un empleado del club cuando el alemán reemplazó a Xavi— tenía pensada su presencia para las grandes citas. Se perdió el clásico en el Bernabéu por un problema muscular, pero apareció en el once inicial de la final de la Supercopa en Yeda. Y eso que no había jugado ni un minuto en la goleada del Barcelona frente al Athletic en la semifinal del pasado miércoles.
“Es por sensaciones; analizamos al oponente, sabemos cómo queremos jugar y lo mejor para el partido. No es fácil, porque Ferran lo ha hecho bien también, pero es cosa de sensaciones y tengo una buena sensación”, explicó Hansi Flick, en la previa de la final, sobre la titularidad del 9 en Yeda. Lewandowski no tiene la movilidad, por supuesto, ni la capacidad para atacar los espacios de Ferran Torres. Pero, según explican desde el área deportiva, “sigue dominando el área”. “No hay que olvidarse de que está entre los tres mejores delanteros del siglo. Solo Messi y Cristiano fueron mejores que él”, explican. Y Lewandowski no decepciona a su historia, ni tampoco a la confianza de Hansi Flick.
El delantero no estaba demasiado activo en Yeda; de hecho, parecía hasta impreciso con el cuero, hasta que quedó mano a mano con Courtois. El 9 mostró su oficio para superar con un toque elegante al portero belga, tras el gran pase de Pedri.
El 8 azulgrana fue la sensación en Yeda. Lo ovacionaron cuando su nombre sonó en la presentación del once, cuando el Barcelona salió a calentar y, por supuesto, también cuando puso a Lewandowski en su radar tras notar que Huijsen andaba medio desorientado.
El fútbol de Pedri ata al Barça de la misma manera que el de Lamine Yamal lo enciende. Fue precisamente cuando el 10 encontró espacios a la espalda de Carreras cuando el Barça rompió el confort del plan ideado por Xabi. A veces ausente, como si estuviera esperando el momento justo para hacer daño al rival, cuando Lamine apareció, se activaron tanto Lewandowski como Raphinha.
La sociedad de Lamine, Lewandowski y Raphinha continúa siendo la mejor carta de Hansi Flick. Se buscan incluso cuando están lejos, como es el caso de Raphinha con Lamine. El 10 sacó a pasear toda su calidad para dejar al brasileño solo, cuando el duelo todavía estaba 0-0. Falló. Tuvo revancha el 11. Unos minutos después, despertó el marcador y al Barça.
Pero la fortuna estaba del lado de Raphinha en la Supercopa. Líder del Barça en la semifinal frente al Athletic, el brasileño firmó un doblete ante el Madrid. La Supercopa llevó su sello, nombrado el mejor jugador de la final. Siempre es mejor junto a Lamine y Lewandowski.
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