Ir al contenido
_
_
_
_

Jon Rahm se siente “como en casa” en el Masters de Augusta

El golfista vasco, en su décima participación, ha bajado del par del campo en más de la mitad de rondas que ha disputado

Jon Rahm se entrena este martes en el Augusta National.Brian Snyder (REUTERS)

Falta el padre, el maestro, Seve, pero tres generaciones de herederos juntan sus pasos en el Masters de Augusta. José María Olazabal, Sergio García y Jon Rahm comparten nueve hoyos de entrenamiento horas antes de vestirse con la chaqueta verde en la tradicional cena de los campeones. El recuerdo al genio que abrió el camino con sus victorias en 1980 (primer europeo) y 1983 impregna los golpes de los tres golfistas que le sucedieron: Olazabal en 1994 y 1999, García en 2017 y Rahm en 2023, una correa de transmisión que convierte a España en el segundo país con más chaquetas verdes (seis) por detrás de Estados Unidos.

Olazabal conserva con 60 años la ilusión por un Masters que disputa por 37ª ocasión. Solo Fred Couples (66) y Vijay Singh (63) le superan en veteranía en esta edición, y Chema sueña con pasar el corte. Esa barrera se le antoja altísima a Sergio García (46 años), desconfiado de sí mismo en un curso de altibajos en LIV. Y mucho más arriba mira Rahm (31) en busca de su segunda chaqueta verde después de coronarse en 2023 y de su tercer grande tras el descorche del US Open de 2021.

El juego y el ánimo arropan a Rahm. Su secuencia de resultados en el inicio este curso de LIV prolonga su racha de la temporada pasada. Segundo, segundo, primero, quinto y segundo en las cinco citas de la Liga saudí, fin con su triunfo en Hong Kong a la mayor sequía de su carrera, 539 días, y una permanencia única en la élite. Desde que se estrenó en el circuito saudí acumula 20 posiciones entre los cinco mejores y 29 entre los 10 primeros en 30 torneos disputados, un porcentaje sin igual.

LIV se le queda pequeño a Jon Rahm y la verdadera vara de medir son los grandes. Desde que cambió de bando, ha sido séptimo en el Open Británico de 2024 y octavo en el PGA y séptimo en el US Open de 2025 como mejores resultados en el Grand Slam. El año pasado terminó 14º en el Masters y esta primavera comparece por décima vez en su carrera en Augusta dispuesto a reverdecer el laurel.

Como a Olazabal, la pradera de Georgia le concede al hombretón de Barrika una calma de espíritu. “No sé si diría paz, pero sí siento aquí una cierta tranquilidad que no tenía antes de ser campeón, una noción de que vuelvo a casa”, respondía a EL PAÍS. El Masters es el grande que mejor le sienta. En nueve participaciones suma cinco top ten, por cuatro en el US Open y tres en el Open Británico y el PGA, luce una media de 71 golpes por vuelta y ha bajado del par en más de la mitad de las rondas que ha completado: 19 de 36. “Hay que saber cuándo ser agresivo y cuándo no, cuándo jugársela con algunos golpes”, explicó Rahm, hoy número 30 de la clasificación mundial.

A esas buenas sensaciones se une el deseo de reivindicarse en el campo en mitad de su conflicto con el circuito europeo en los despachos. Rahm no ha firmado un acuerdo para pagar las multas atrasadas por competir en LIV sin permiso del DP World Tour a cambio de no recibir más sanciones por jugar este año en la Liga saudí y de disputar un determinado número de torneos del tour. Ahí está el nudo del enfrentamiento. El circuito europeo pretende que juegue en seis de sus pruebas y el español solo acepta el mínimo de cuatro para mantener la membresía y por lo tanto ser elegible para la Ryder. Rahm ha retirado la demanda contra esas multas y dice sentirse “muy optimista” respecto a una solución pactada. “Tengo la positividad de que se va arreglar. Estoy seguro de que jugaré la próxima Ryder”, zanjó ayer. Un buen papel en el Masters reforzaría su posición en la mesa de negociaciones.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_