La selección femenina de balonmano regresa de las catacumbas y logra un triunfo de gran valor contra Montenegro
La selección, tras la dura derrota del viernes ante Islas Feroe, muestra su mejor versión frente a las balcánicas y acaba primera de grupo (26-31)


La selección femenina de balonmano regresó desde un lugar muy lejano en tiempo récord. Del gran varapalo del viernes contra Islas Feroe a la gran resurrección de este domingo ante Montenegro. La victoria lo tuvo todo: el carácter de reaccionar al estropicio de hacía dos días y el juego que no había mostrado en todo el Mundial. Fue el mejor partido de España en el último año en el momento en que más apretaba la soga. Eficaces en ataque como tanto había reclamado el seleccionador, Ambros Martín, aplicadas atrás y sin los temidos socavones.
Al fin, unas Guerreras convincentes en su largo proceso de reconstrucción. Y, de postre, acabaron primeras de grupo y pasan a la segunda fase que empieza este martes con dos puntos, lo que mantiene intactas sus opciones de cuartos de final. Un domingo feliz. En la siguiente estación se cruzarán con Alemania (pasa con cuatro puntos), Serbia (dos) e Islandia (cero). Y en el mismo grupo también estarán Montenegro e Islas Feroe (ambas con dos). A cuartos pasan las dos primeras.
“Han sido auténticas Guerreras”, subrayó Ambros Martín. “La defensa ha dado un paso adelante. Nos ha mantenido en el partido en los momentos difíciles y el equipo ha sido valiente en todos los momentos y con las ideas bastante claras, a pesar de la dificultad del momento. No nos hemos estresado”, agradeció el técnico.
Después del durísimo varapalo frente a Islas Feroe, surgieron varias voces del vestuario apelando al orgullo para lograr una mejora urgente y que esa derrota sangrante sirviera de punto de inflexión. Y la hubo, la hubo de verdad. Contra el temor a que el equipo se derrumbara frente a un rival que, como había advertido Ambros Martín, juega “muy sucio”, España se presentó en la cancha como un conjunto de cuerpo entero, decidido, bien atornillado atrás y con soluciones en ataque.
Salvo un arranque en el que casi todas las maniobras ofensivas colgaban de Danila So Delgado (acertó los dos primeros lanzamientos y erró los cinco siguientes) y la dureza de Montenegro se hacía notar, la selección fue encontrando vías. El cuerpo menudo de Maddi Bengoetxea forzaba siete metros a través de las penetraciones, Ester Somaza (sin minutos el viernes) entró como un ciclón en pista y, para variar, España castigaba el siete contra seis de las montenegrinas con dos tantos a portería vacía. Todo eran buenas noticias: 7-13 dominaba en el minuto 23 y, tras una reacción balcánica, alcanzó el descanso con las mejores sensaciones y juego del torneo (11-15). Había sobrevivido, incluso, al siete contra seis que tanto le torturó el viernes.
Pero después de tanta buena noticia, todavía quedaba lo más complicado para este grupo tan racheado: no caer en uno de sus habituales socavones. Y esta vez ni siquiera lo hubo. España continuó constante. So Delgado volvió a afinar el brazo, las extremos Jennifer Gutiérrez y Anne Erauskin hacían pupa, y la capitana Alicia Fernández era un martillo pilón desde los siete metros. La gallega, una de las más sobrepasadas el viernes, acabó la tarde recogiendo el premio a MVP del encuentro. El mejor ejemplo de cuánto puede cambiar la película.
El dominio español no aflojó y la distancia se estiró hasta los nueve goles a falta de diez minutos (17-26). El siete contra seis de las balcánicas, muy imprecisas, no hacía daño. Las pérdidas, otro de los males habituales de la selección, eran el lastre del rival. Fue un desenlace en paz y revitalizador para un equipo que, después de un viernes de dolor, puso el contador a cero y llenó los pulmones de optimismo. Se ganó otra oportunidad. “Podríamos decir que esto acaba de empezar”, zanjó Ambros Martín.
Montenegro, 26 - España, 31
Montenegro: Attingré; Anastasija Marsenic (-), Dzaferovic (-), Brnovic (7), Jaukovic (2, 1p), Godec (1) y Pavicevic (4) —equipo inicial— Skerovic (ps), Pletikosc (3), Trivic (), Vukcevic (7, 4p), Marija Marsenic (-), Bozovic (-), Bulatovic (1), Tatar (-) y Grbic (1).
España: Prades; Etxeberria (-), Bengoetxea (2), Alicia Fernández (8, 6p), So Delgado (5), Oppedal (1) y Gassama (1) —equipo inicial— Morales (ps), Jennifer Gutiérrez (4), Somaza (4), Arcos (2), Lysa Tchaptchet (-), Erauskin (2), Elba Álvarez (-), Lyndie Tchaptchet (2) y Arroyo (-).
Árbitros: Gasmi y Gasmi (FRA). Excluyeron dos minutos a Vukcevic, Arcos y Bengoetxea.
Resultado cada cinco minutos: 1-2, 2-3, 3-7, 6-10, 9-13 y 11-15 (Descanso). 14-16, 15-21,15-23, 18-26, 22-28 y 26-31 (Final)
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