Ir al contenido
_
_
_
_
Blogs / Cultura
El toro, por los cuernos
Por Antonio Lorca

Carlos Ilián, memorias en miniatura de 40 años de comprometido periodismo taurino

Nacido en Colombia, de raíces sirias, libanesas y españolas, se jubiló en 2024 tras una vida dedicada a la tauromaquia desde la independencia y la búsqueda de la integridad

El periodista Carlos Ilián, en la plaza de Las Ventas, el pasado 12 de octubre.A.L.

“El torero con más mundología, Luis Miguel Dominguín; el torero con más empaque, Antonio Ordóñez; el torero más serio en la plaza, El Viti; el más hábil delante del toro, Francisco Ruiz Miguel; los toreros con más armonía a la hora de componer la figura, José María Manzanares, padre e hijo; el que mejor ha representado los ritos de la tauromaquia, Antonio Bienvenida; el torero más completo, Enrique Ponce; y el torero que mejor torea, de todos los que he visto, José Tomás”.

Estas sentencias bien podrían ser los recuerdos imborrables ―las memorias en miniatura― de 40 años de periodismo, toda una vida dedicada a la integridad de la fiesta de los toros desde el diario Marca. Su autor es el crítico taurino Carlos Ilián (Pereira, Colombia, 83 años), quien en octubre en 2024 guardó el bolígrafo y el blog, y puso punto y final a su labor profesional y a los incansables viajes en coche por las ferias más importantes de España.

“He conocido y admirado a muchos más toreros”, comenta a modo de justificación de su pedestal de los más sobresalientes. Y cita, entre otros, a Paco Camino: “Le profesé un respeto enorme y un cariño imborrable; Antoñete, “el torero de las manos de cristal”; Curro Romero, “que protagonizó una de las tardes de su vida en San Sebastián en 1973”; El Cid, “impresionante ante seis victorinos en Bilbao en agosto de 2007”; Morante, “que torea muy bien, pero con un determinado tipo de toro”. “Y quedan otros que han sido referentes para distintas generaciones”, añade.

“Creo con honestidad que cualquier tiempo pasado fue mejor; hoy sufrimos un escalafón de toreros envejecido”

Ilián nació en Colombia, y sus raíces familiares son, por una parte, sirio-libanesas, y españolas por parte de madre, nacida en Santander. Cuenta que pronto viajó a España por sus vínculos con el país y su afición a los toros desde chaval. Aquí estudió Periodismo en la Escuela Oficial, aquí se casó y ha desarrollado la mayor parte de su actividad profesional. Nunca perdió su relación con su país natal: fue presidente de la plaza de Cali durante ocho años, en dos períodos distintos a partir de 1988, y hasta su jubilación ha sido corresponsal generalista de la cadena de radio RCN, una de las más importantes de Colombia.

En 1969 comenzó a trabajar en el periódico Nuevo Diario; allí conoció al crítico Vicente Zabala, quien le invitó a colaborar en la sección taurina. Tras el cierre en 1977 del medio de la llamada Prensa del Movimiento, pasó por el diario Arriba y la Comunidad de Madrid hasta que recaló en 1984 en Marca, diario deportivo con una larga tradición taurina desde su fundación en 1938, donde fue nombrado crítico de toros.

Y desde esa tribuna ha sido testigo directo y comprometido de la evolución de la tauromaquia durante 40 años, cuyos datos, nombres, fechas, grandeza y fracasos desgrana ahora como si los hubiera vivido ayer gracias a una memoria prodigiosa que convierte al periodista en una enciclopedia.

Su primera crónica taurina la escribió con motivo del debut con picadores de Curro Vázquez en la plaza de Vistalegre, el 20 de abril de 1969, y se estrenó como entrevistador ese mismo año con el torero y empresario Domingo Dominguín, el mayor de los hermanos, quien le ofreció un titular de época, “La fiesta está en crisis”, que apareció en primera página.

Presume de haber visto de todo ―la torería al completo desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy―, y de ser heredero, e integrante también, del grupo de críticos taurinos que, a su juicio, cambió el toreo; quizá, por ello, se le tuerce el gesto cuando analiza la tauromaquia moderna y expresa su desencanto cuando piensa en el futuro.

“Sí, creo con honestidad que cualquier tiempo pasado fue mejor, y no es la opinión de un veterano con añoranza. Hoy sufrimos un escalafón de toreros envejecido, y se torpedea la necesaria regeneración. Hoy, las figuras de referencia son toreros vistos mil veces. Por otra parte, el público conoce muy poco el mundo del toro y peca de excesivo triunfalismo. Falta afición, elemento imprescindible para que un espectáculo prevalezca. Y la crítica…”

“La fiesta de los toros de hoy no es la que yo conocí ni la que he defendido;  sinceramente, no me identifico con ella”

Pregunta. ¿Qué sucede con la crítica taurina?

Respuesta. La crítica actual está mediatizada y muy pegada al taurinismo. ¡Pero si hay jefes de prensa de toreros que te envían las crónicas ya escritas...!, algo inadmisible.

P. Quizá lo dice porque usted ha vivido la época dorada del periodismo taurino.

R. Mire: Vicente Zabala, Alfonso Navalón, Joaquín Vidal, Carlos de Rojas… Ellos cambiaron el toreo y el concepto de lo que había sido la crítica taurina hasta los años sesenta. Hasta entonces, muchos medios vendían la sección de toros a los críticos para que las convirtieran en páginas de publicidad al servicio del taurinismo, y algunos de estos pasaban los inviernos con lo que recibían cada tarde de los toreros, lo que se llamó el sobre.

P. Se impuso, entonces, la seriedad.

R. Así es. Por ejemplo, mi maestro, Vicente Zabala, consiguió que a partir de 1973 se lidiaran los toros con cuatro años. Todos ellos alcanzaron un protagonismo relevante con una crítica dura, muy dura a veces, que generó una gran polémica y una exigencia desconocida por parte de la afición, sobre todo en Madrid, que es la plaza de referencia. Y puedo afirmar que una generación de críticos con ese talante no se ha vuelto a repetir”.

P. A pesar de todo, la fiesta de los toros permanece.

R. Sí, y no creo que desaparezca, pero no es la que yo conocí ni la que he defendido. Honestamente, no me identifico con ella.

P. Por cierto, ¿a qué le supo la jubilación a finales de 2024, a los 81 años?

R. Sinceramente, había perdido el sabor porque han sido tantos años dedicados al periodismo que me da la impresión de que la jubilación es un tramo muy corto hasta el final de la vida.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_