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Crítica cine
Crítica

‘Después de Kim’: cine de hace 25 años con algo de lo bueno y mucho de lo malo

Ángeles González-Sinde se pierde por su falta de ritmo, excesiva verbalización de los subtextos y una desigual utilización del humor dentro de un drama familiar

01:23
Tráiler de 'Después de Kim'
Adriana Ozores y Darío Grandinetti, en 'Después de Kim'.

Ángeles González-Sinde, que mamó las películas desde niña, hija de productor, guionista y director relevante del cine español de la Transición (José María González-Sinde, artífice junto a José Luis Garci de Asignatura pendiente, Las verdes praderas y Solos en la madrugada, y al mando de Viva la clase media, todas estupendas), se labró un prestigio como escritora para la gran pantalla a finales de los años noventa gracias, sobre todo, al libreto de la magnífica La buena estrella, de Ricardo Franco. Películas como Segunda piel, Lágrimas negras, Las razones de mis amigos y La puta y la ballena, además de su debut tras la cámara, la estimable La suerte dormida (con la que ganó el Goya a la mejor dirección), compartían el hecho de ser un cine adulto para adultos interesados en esos problemas sociales y emocionales tan arraigados en el interior del ser humano que podían destrozar vidas. Historias de aparente gente normal que no lo era tanto.

Sin embargo, tras su paso por la presidencia de la Academia de Cine y su etapa como ministra de Cultura (2009-2011) en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, su carrera se estancó. El cine había cambiado mucho, tanto en el fondo como, sobre todo, en las formas, y esas películas de apariencia sobria, pero que acababan siendo mucho más academicistas que clásicas, se estaban quedando antiguas. Las que ella había escrito y dirigido, y las de otros cineastas de su generación y de las anteriores: por el modo de narrar y por las maneras de filmar. Justo lo que le ocurre a Después de Kim, su nuevo trabajo, estrenado sin galardones en el festival de Málaga. Una película, como siempre en las suyas, de temática con notables posibilidades, pero a la que le falta hondura en el tratamiento y garra en la puesta en escena, particularmente a las secuencias finales de acción policial. Bien interpretada por Adriana Ozores y Darío Grandinetti, pero que corre el peligro de quedar en tierra de nadie por falta de ritmo, excesiva verbalización de los subtextos y una desigual utilización del humor dentro de un drama familiar.

Tres grandes temas recorren Después de Kim, basada en una novela de la propia González-Sinde. Primero, el reencuentro a la fuerza de un matrimonio separado 25 años atrás, residente en Argentina, que debe volver a España cuando su hija, con la que perdieron el contacto hace mucho, muere asesinada a tiros y deja un niño de 4 años que ha desaparecido junto a su padre. Segundo, las divergencias generacionales entre esos padres (seguramente egoístas), de elevada formación (neuróloga y físico), que se liberaron cuando soltaron amarras con una hija rebelde, complicada e inútil, por la que nunca sintieron el menor orgullo. Y tercero, la doble vertiente en la inmigración de países del Este en España, separada entre los duros trabajadores del día a día y las mafias de la noche en poblaciones costeras. Sin embargo, solo el primero de estos tres, ayudado por la química entre Ozores y Grandinetti, funciona medianamente. Al segundo le faltan complejidad y profundidad, y le sobra blandenguería final. Mientras el tercero, culminado con una persecución automovilística pedestre, filmada en fuera de campo (por falta de presupuesto o de pericia), apenas tiene algún apunte social de cierta sugestión, y se pierde entre hilos de thriller mal hilvanados.

En una de las secuencias de la película, la expareja protagonista explica a una farmacéutica que puede ayudarles a encontrar a su nieto las razones para el nombre de su hija. “Le pusimos Kim por 9 semanas y media. A él le dejó tonto”, dice Ozores, señalando a su exmarido. “No la he visto, ¿es una película?”, contesta la joven mujer. A lo que Grandinetti replica: “No, una novela de Kafka”, ante la mirada de pasmo tras el mostrador. Una mirada y una sensación de incomprensión y duda que también pueden sentir los nuevos espectadores ante una película atascada en 25 años atrás.

Después de Kim

Dirección: Ángeles González-Sinde.

Intérpretes: Adriana Ozores, Darío Grandinetti, Christina Rosenvinge.

Género: drama. España, 2026.

Duración: 107 minutos.

Estreno: 24 de abril.

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