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Crítica de cine
Crítica

‘Pon tu alma en la mano y anda’: un revelador documental con la eterna sonrisa de una fotoperiodista palestina asesinada

El filme se vertebra en las videollamadas entre la iraní exiliada en Francia Sepideh Farsi y la gazatí Fatima Hassouna, ejecutada al día siguiente de que la película se seleccionara para Cannes

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Tráiler de 'Pon tu alma en la mano y anda'
Fatima Hassouna, en una imagen de 'Pon tu alma en la mano y anda'.

Entre el puñado de documentales acerca de los bombardeos israelíes sobre Gaza, la crisis humanitaria, las penurias y el, según diversos organismos internacionales, genocidio de la población palestina tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel, y pese a su sencillez, modestia, y también unidireccionalidad, Pon tu alma en la mano y anda es uno de los más reveladores. Sobre la situación del pueblo palestino, justamente la intención inicial de su directora, la iraní exiliada en Francia Sepideh Farsi, pero también acerca de la actitud y las acciones del gobierno y el ejército israelíes. Con consecuencias devastadoras para su protagonista, la joven fotoperiodista gazatí Fatima Hassouna, que murió asesinada junto a otros siete miembros de su familia el 16 de abril de 2025, en lo que pareció un ataque directo a su activismo, apenas un día después de que se anunciara que la película iba a participar en un certamen paralelo del festival de Cannes.

La idea de Farsi, la directora, era grabar las conversaciones a través de videollamadas entre ella misma y Hassouna, y así intentar documentar el crudo día a día del pueblo palestino, sus sensaciones, sus anhelos y sus miedos (“¿Miedo de qué?”, dice la joven). Desde el 24 de abril de 2024, y a lo largo de todo un año, las dos mujeres encuentran casi desde el inicio una complicidad que el espectador va viviendo casi como suya. Hassouna, de 24 años, está dotada de un vitalismo y de una sonrisa tan amplia, constante y contagiosa que atraviesa la pantalla, a pesar de las penosas condiciones audiovisuales y de los constantes cortes, pixelados y desperfectos en la conexión entre ambas. La chica lleva tiempo documentando la tragedia de su pueblo con impactantes fotos que Farsi va trufando en montaje, dando un poco de aire en las transiciones entre charlas, y a las que se suman diversos pasajes de noticiarios y entrevistas televisivas que ponen en cierto contexto las fases por las que van pasando los ataques israelíes y sus consecuencias, además de la valoración de todo ello por parte de organismos internacionales.

El conjunto, más de búsqueda de algo incierto que de verdadera tesis ya compuesta (como, de hecho, deberían ser la inmensa mayoría de los documentales), es de una expresividad humana que hace que la sencillez de las imágenes quede solapada por sus emociones. Por un lado, se van conociendo los aspectos más cotidianos de Hassouna (buena parte de ellos, terribles): 10 personas viviendo en una misma habitación; los refugios; los espeluznantes relatos de muertes de amigas y familiares; la falta de comida y su efecto, la ausencia de fuerzas; el aislamiento; la esporádica presencia de sus hermanos pequeños y de su padre. Parece un documental centrado en lo humano.

Sin embargo, lo político y hasta lo religioso van surgiendo. La fotoperiodista, musulmana practicante, está convencida de que “Alá tiene un propósito detrás de toda esta tragedia”. Y, llegado un momento, la directora le cuestiona qué piensa cuando rememora los ataques de Hamás del 7 de octubre en las zonas fronterizas de Israel. La respuesta es más directa aún que la pregunta: “Mostramos al mundo que, aunque no tengamos armas, bombas ni equipamiento militar, podemos luchar. Resistiremos por nuestra tierra”. Farsi, de 60 años, que quizá esperara otro tipo de respuesta con más matices, ni siquiera se atreve a repreguntar. En beneficio de su relación, y en cierto modo en perjuicio del documental.

El 15 de abril de 2025 se produce su última conversación. El final de la película (estrenada en la plataforma Filmin) bien podría haber sido un feliz abrazo mutuo en Cannes o en una Gaza libre y en paz. Dos mujeres que han sufrido la guerra y la represión (la directora no puede volver a Irán porque la detendrían), juntas por fin. Sin embargo, Israel no lo permitió. No tardó ni un día en ejecutar el vitalismo de una mujer. Y, frente al muy discutible suspense lacrimógeno del terrible hecho real de La voz de Hind (celebrada película con la que este crítico tiene algunos problemas éticos), Farsi es seca en su desenlace. No hacía falta nada más.

Pon tu alma en la mano y anda

Dirección: Sepideh Farsi.

Género: documental. Francia, 2025.

Plataforma: Filmin.

Duración: 113 minutos.

Estreno: 13 de febrero.

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