“Tenemos miedo a decirlo en voz alta”: una ola de acusaciones de abuso sexual y cancelaciones golpea la música electrónica
Figuras como Amelie Lens, Indira Paganotto y Sara Landry alzan su voz contra las agresiones tras la publicación de numerosos testimonios en redes sociales que señalan a destacados artistas de ‘hard techno’


Todo empezó cuando un usuario de Instagram, Brad No Limit, sacudió hace una semana el universo del hard techno, el género de moda entre los jóvenes amantes de la electrónica. Aseguró haber colaborado con la agencia de representación y eventos Steer, con sedes en París y Miami, y señaló en varias publicaciones a artistas reconocidos de esta variante enérgica del techno por presuntos abusos sexuales y conductas inapropiadas. En ellas mencionaba directamente a los franceses Shlømo y Basswell, al estadounidense Fantasm y al alemán CARV, desatando una ola de reacciones por parte de las tres mujeres referentes de la industria: Amelie Lens, Indira Paganotto y Sara Landry, que han decidido romper su silencio.
“Tomé la decisión consciente en agosto de 2025 de separarme de Steer después de que deterioraran completamente mi salud mental, mis valores y mis principios individuales fundamentales", fue el primer mensaje de la cuenta @bradnolimit. En otro de sus mensajes, se dirigía directamente a Basswell: “Exactamente hace un año, violó a una mujer y hoy ella ha hablado al respecto. Cada día surgen más testimonios verificables. No descansaré ni disfrutaré de mis malditas vacaciones hasta que se haga justicia”.
Tras este revuelo, Basswell y Shlømo han sido eliminado del cartel del festival español Medusa Sunbeach, que se celebrará del 13 al 17 de agosto. Precisamente este último visitó recientemente la madrileña sala Fabrik, que también ha prescindido del alemán CARV en su próxima fiesta CODE de techno. “Ante la gravedad de la situación y hasta que los hechos se esclarezcan, hemos decidido suspender su participación. Nuestra prioridad es garantizar un entorno seguro y respetuoso”, explican desde Medusa, que condena lo que califica como “actos deplorables”. Otros festivales y colectivos de música electrónica han cancelado las actuaciones de los artistas señalados mientras se clarifican los hechos, entre ellos el que se desarrolla cada julio en el desierto aragonés de los Monegros, que ha emitido un comunicado para explicar que la decisión se ha tomado “de manera preventiva y ante un criterio de producencia y responsabilidad y protección de la comunidad”.
Las acusaciones contra los dj incluyen testimonios de presunto acoso, abuso sexual y conductas inapropiadas hacia fans y conocidos, aunque ninguna ha desembocado por ahora en cargos judiciales confirmados. En el caso de CARV, el artista ha reaccionado explicando que fue infiel a su pareja, que entiende la decepción de la gente, pero que no cometió un delito: “Tuve conversaciones privadas por chat con varias mujeres. Esas conversaciones se volvieron explícitas y envié imágenes íntimas mías. Quiero dejar claro que no hubo ningún comportamiento no consensuado ni ningún delito. Pero eso no lo hace correcto, estaba casado en ese momento, lastimé a la persona que más confiaba en mí. Fallé como esposo. No hay excusa para eso. Lo que hice sucedió a través de las redes sociales. Hice un mal uso de este espacio, y es mi culpa”. Además, ha anunciado que, por ahora, pondrá fin a su proyecto artístico.
Otro de los músicos señalados, Shlømo, ha publicado un comunicado en redes sociales en el que informa que se retira para analizar la situación judicial con abogados. Y en una comunicación hecha este jueves ha negado haber abusado sexualmente contra una mujer y ha insistido en que ha sido objeto de una campaña de difamación y acoso en redes para “dañar su reputación” por parte de Brad No Limit, que según dice, fue su agente de reservas en Estados Unidos con Steer y que solo busca “venganza”.
Precisamente, la agencia Steer Management, que representaba a estos artistas, informó en un primer comunicado del 20 de febrero de que investigaría los hechos y tomaría medidas si se confirmaban. Un día después, y tras un aluvión de críticas, anunció que suspendía sus colaboraciones con los implicados mientras se revisaban los hechos. “La inacción no es una opción”, señaló la agencia en este segundo comunicado.
Por su parte, otro de los señalados, el dj suizo Odymel, ha asegurado que padece sexsomnia (sonambulismo sexual) para defenderse de una acusación pública de abuso sexual. “Yo mismo habría recibido un discurso así con mucho escepticismo”, ha afirmado en su cuenta de Instagram el artista, cuyo verdadero nombre es Antoine Lauffer. Popular en la escena electrónica en Bélgica y Países Bajos y tras varios días de silencio, Odymel reaccionó en la noche del martes en redes sociales con un mensaje en francés e inglés. En él explicó que, según su versión, una persona con la que mantenía relaciones consensuadas ocasionales le comunicó un incidente que, relata, ocurrió “mientras él estaba durmiendo en estado de sonambulismo”, y de lo cual él no tiene ningún recuerdo. Según el propio artista, existe una investigación preliminar en curso y colabora plenamente con la justicia, aunque aún no se ha hecho pública ninguna acusación formal ni decisión judicial.
En el caso de Fantasm, ha sorprendido con un comunicado en el que afirma que “los asuntos serios merecen ser manejados con cuidado”. Agregando que “cancelar la cultura no lo es sin ninguna prueba” y animando a posibles víctimas a contactar “con personas de confianza o profesionales calificados” porque “el apoyo es importante, y nadie debe enfrentar momentos difíciles solo”.
Una ola de reacciones
Casi a la vez que se desataba toda esta ola de acusaciones, ha cobrado protagonismo una cuenta en redes que cuenta con 25.000 seguidores bajo el nombre de @Metoodjs, gestionada por un colectivo independiente compuesto principalmente por mujeres profesionales de la escena electrónica y de ámbitos relacionados: “Hemos estado trabajando en esta industria durante años. Hemos escuchado historias de silencios y carreras frágiles. Demasiado a menudo, las víctimas se encuentran solas. Demasiado a menudo nada cambia”. Por esta razón, explican que han decidido crear “un dispositivo de escucha y guía, claro y profesional”, que no son un tribunal y que pretenden ser un espacio de apoyo para recabar testimonios y ayudar.
Según explica el colectivo a EL PAÍS, el perfil fue creado antes de que estos “recientes escándalos” salieran públicamente a la luz en la escena de la música electrónica. Aseguran que desde su lanzamiento han contactado con cerca de un centenar de víctimas de numerosos países. Y que actualmente tienen varios procedimientos judiciales en curso con abogados especializados.
Paralelamente, la popular dj Amelie Lens, cabeza de cartel de los mejores festivales de electrónica del mundo, compartió este miércoles una publicación en sus redes sociales en la que expresaba el cansancio de muchas mujeres: “La pista de baile es nuestro hogar y el backstage nuestro lugar de trabajo, pero ninguno de los dos es seguro para nosotras. La seguridad lo ha tratado como un problema de mujeres durante demasiado tiempo. Nos hemos visto obligadas a convertirnos en nuestra propia seguridad, vigilando constantemente nuestras bebidas, las puertas y con silencio. Nos miramos para advertir a una chica sobre un hombre porque tenemos miedo a decirlo en voz alta. Nunca dejamos sola a una amiga si ha bebido porque hemos visto lo que pasa cuando apartamos la mirada”.
Lens subraya también los obstáculos que encuentran las víctimas que quieren denunciar. “Una vez fui a la policía con cientos de mensajes de una persona que detallaba exactamente cómo me secuestraría y violaría. Tomé un avión a Amberes y me encontró. Por suerte, mi equipo estaba conmigo en el momento que se acercó. Fui a la policía y me dijeron que no podían hacer nada”, detalla.
Además, la canaria Indira Paganotto, la dj española más internacional, ha pedido en sus redes respeto, no mirar para otro lado y construir una cultura “donde el respeto sea la norma y no la excepción”. Y la referente del hard techno Sara Landry también ha roto su silencio en las últimas horas con un comunicado en el que condena “enérgica e inequívocamente cualquier forma de abuso, agresión y comportamiento depredador”.
En declaraciones a EL PAÍS, la dj y productora inglesa Rebekah explica cómo, a raíz de sufrir abusos y agresiones hace años, inició un movimiento similar de denuncias. Desde 2020 está detrás de la cuenta @metoo.music contra el abuso sexual dentro de la escena techno: “Muchas mujeres y hombres confiaron en nosotros y nos compartieron sus historias y, sí, los abusos siguen produciéndose en todos los ámbitos de la música de baile. Lamentablemente, la escena aún no está plenamente preparada para el cambio; por eso el proceso parece lento, con muchos supervivientes que todavía optan por permanecer en silencio”.
Precisamente, Rebekah presentó en 2020 el documental Speak Out: el poder de hablar, que cuenta su testimonio y el de una compañera de escena. Y recientemente ha sacado a la luz un cortometraje, When the music ends, donde destaca las realidades del acoso sexual en la industria de la música electrónica.
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