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Hallada una esfinge romana en un yacimiento carpetano de Guadalajara

Los arqueólogos creen que formaba parte de un monumento funerario policromado y que fue colocada en un “punto estratégico” de la vía Complutum-Cartago Nova

El equipo arqueológico que investiga el yacimiento carpetano de Driebes ha hallado la figura de una esfinge en el cerro de la Virgen de la Muela, a orillas del río Tajo. La escultura se encontraba derrumbada sobre el suelo de una estructura de planta rectangular de época imperial romana (siglos I al V). La figura ocupaba, según los expertos, un punto estratégico de la vía Complutum-Cartago Nova. Precisamente en este lugar, en el año 1597 se descubrió una ocultación de objetos de plata de finales del siglo III a. C., En 1945, durante la construcción del canal Estremera, se halló la segunda parte del conjunto, conocido como el Tesoro de Driebes, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.

La esfinge era un animal mitológico cuya representación estuvo muy extendida en Egipto, Grecia, el mundo ibérico y romano. Esta criatura tenía las alas de ave, el cuerpo de leona y la cabeza de mujer. De hecho, la esfinge de Caraca muestra marcadas sobre el vientre los cuatro pares de mamas de leona. Está sentada sobre sus cuartos traseros y se levanta sobre sus patas delanteras. Los fragmentos recuperados durante las excavaciones representan el ala izquierda, gran parte del cuerpo, las patas traseras y el arranque de las delanteras, pero no la cabeza de la escultura. También se conserva una de las cuatro esquinas de la plataforma que la sostenía, tallada en el mismo bloque.

Los arqueólogos han conseguido recuperar el aspecto de la figura. Consideran que su autor “poseía una gran calidad técnica, como demuestra la representación de cinco costillas marcadas y parte de un mechón de pelo que caía entre el ala izquierda y el cuello. La disposición del ala conservada muestra que se encontraba extendida. Sobre este ala se observan restos del estuco que recubría la pieza y que podría estar policromado. Destaca el carácter proporcionado y esbelto, así como la calidad técnica de la pieza”.

La iconografía de la esfinge es bien conocida en el mundo clásico, pues tiene origen oriental, con marcado carácter apotropaico (protector). La esfinge hallada cumple precisamente este papel “y, probablemente, formaba parte de un monumento de carácter funerario cuya basa sería una estructura de sillares bien escuadrados”, según los arqueólogos. Durante la excavación se encontró tierra cenicienta, pero no restos humanos cremados ni elementos de ajuar asociables a una sepultura de incineración.

El trabajo de campo realizado por los geólogos del IGME-CSIC ha determinado que la roca que se utilizó para la escultura es un yeso margoso masivo, de color grisáceo y aspecto noduloso. Este tipo de roca del Mioceno es muy abundante en la zona. De hecho, hay afloramientos a tan solo una decena de metros del hallazgo, por lo que la esfinge se elaboró con materiales de la zona.

La escultura, que se guarda en el Museo de Guadalajara, ha sido intervenida por el equipo de conservación-restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, integrado por la profesora Fátima Marcos Fernández, los conservadores-restauradores Javier Fernández, Zaira Villa, Klo Nieto y Virginia Lozano, y las alumnas del Grado de Conservación del Patrimonio Cultural.

El equipo está centrado ahora en las labores de conservación y consolidación del yeso. También ha procedido a su documentación exhaustiva mediante fotogrametría con luz visible, infrarroja y ultravioleta. En una segunda fase de trabajo está prevista la eliminación de los restos de suciedad superficial y la realización de un soporte expositivo.

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