Miguel Falomir, director del Prado: “El museo no necesita un solo visitante más”
El gestor anuncia medidas para mejorar “la calidad de las visitas” y un año de exposiciones temáticas


El Museo del Prado batió en 2025, por tercer año consecutivo, su mejor marca histórica, con 3,5 millones de visitantes. Unas semanas después de que se conociera la cifra, Miguel Falomir, director de la institución, ha valorado el dato durante la presentación de las exposiciones temporales de este año: “El museo no necesita un solo visitante más, probablemente lo que necesite es un perfil distinto”.
En España, hasta ahora, ningún museo se había planteado algún tipo de medida para llegar a ese complicado equilibrio entre conseguir la tarea de divulgar el patrimonio de un país sin convertirse en una atracción turística. En palabras del propio Falomir: “Ir al Prado no puede ser como ir en el metro en hora punta”. Para evitarlo, el gestor ha avanzado que el museo prepara un plan para alcanzar ese equilibrio e “incrementar la calidad de la visita”.
Por el momento, Falomir se ha limitado a avanzar que en el museo están estudiando variables como la optimización del espacio de más de 70.000 metros cuadrados que a partir de 2028 se ampliarán con la inauguración del Salón de Reinos, aun en obras, con el que se ganarán 2.500 metros cuadrados más para exposiciones. El proyecto está firmado por el arquitecto británico Norman Foster y el español Carlos Rubio, y se encuentra ubicado junto al Casón del Buen Retiro, en las inmediaciones del Prado.
“También habrá que redimensionar el tamaño de los grupos de visitas, replantear los accesos para que en algunos no se acumule tanta gente…”, ha enumerado el director del Prado.
El visitante medio del museo es extranjero (el 75,85%), ha recordado Falomir. “Aun así, somos el museo que más nacionales visitan”, ha añadido, “pero queremos que vengan más”. Para conseguirlo, plantearán nuevas iniciativas como el Prado de noche, una de las actividades que más españoles atrae. Una vez al mes, un sábado por la noche, la institución abre sus puertas de manera gratuita y las filas dan la vuelta al edificio para poder entrar. Este tipo de actividades a coste cero, como la entrada a partir de una hora de la tarde, supuso el 45% de las visitas, seguido de un 44,7% que pagó el precio normal.
“El gran problema de los grandes museos es que el visitante es soberano. Es decir, no sabemos qué va a hacer en cada visita, qué va a ver, cuántas horas va a estar... Tenemos que pensar qué hacer para que el público no se interese solo en las obras icónicas, por ejemplo”, ha explicado Falomir, que además ha señalado que la política de prohibir las fotos en las salas “ha sido efectiva”. Casi la mitad del público tenía entre 14 y 34 años y las mujeres supusieron el 53%.
En Europa, especialmente tras el final del confinamiento por la covid, grandes museos como el Louvre implantaron distintas medidas para la restricción del aforo que han continuado hasta ahora. El museo francés solo admite a 30.000 personas al día desde 2022, y algunas salas se manejan con franjas horarias y venta por adelantado para evitar aglomeraciones, además de incrementar el precio de las entradas para los visitantes de fuera de la Unión Europea. “El Prado es entre ocho y nueve veces más pequeño que el Louvre, con más de nueve millones de visitantes al año. De momento nosotros no colapsamos, pero queremos seguir ofreciendo una experiencia grata”, ha dicho Falomir.
En 2026, el Prado centrará su programación en exposiciones temáticas tras un 2025 cargado de grandes monográficos como el dedicado al artista Mengs. “Intentamos abarcar un gran espectro de temas, es la obligación del museo”, ha explicado el director durante la presentación. Este cambio, habitual en el museo, tiene que ver con “la cristalización de las líneas de trabajo”, en palabras del director. Es decir, los proyectos llegan a las salas tras años de trabajo.
Falomir ha avanzado que muestras como A la manera de Italia, España y el gótico mediterráneo (1320-1420), la primera grande de este curso, dedicada a mostrar la enorme influencia de la creación italiana en el paisaje artístico de la Edad Media en los reinos españoles, tal vez no tenga la misma respuesta que la de Veronés. “Lo asumimos porque hay que tener en cuenta que la mayoría de visitantes vienen a ver la colección permanente y eso nos quita presión para desarrollar el programa expositivo. Somos unos privilegiados”, ha asegurado el director.
Otras exposiciones
El Museo reivindicará el papel que tienen en su historia las reinas Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y la propia esposa de Felipe IV con la muestra Mariana de Austria. Otra de las exposiciones será Rilke y el arte español, en el centenario de la muerte del autor. En Prado. Siglo XXI, se reflexionará sobre cómo debe “reinventarse” la pinacoteca y no “dormirse en los laureles” para seguir manteniendo el “liderazgo cultural que hasta ahora tiene”, en palabras de Falomir.
A final de año se inaugurará Hans Baldung Grien, sobre la figura del pintor renacentista alemán; y sobre fotografía el Prado presenta las muestras El Prado Multiplicado. La fotografía como memoria compartida y El universo del artista ante la cámara. Completan la programación, Valeriano D. Bécquer. Los cuadros de costumbres, Ricardo de Madrazo. Dibujos y acuarelas, El cuadro del hambre, en la que se contará la historia de este cuadro que pasó de ser uno de los más valorados del Prado a “poco más que un chiste”, ha adelantado el director.
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