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Muere Antonio Smash, fundador del grupo sevillano pionero de la fusión Smash, a los 73 años

El músico, que fue batería y multinstrumentista, fallece en su ciudad natal de un infarto

Si el legendario grupo Smash fue, a finales de los años sesenta del pasado siglo, pionero de tantas cosas en el rock patrio y en el andaluz, su batería y miembro fundador, Antonio Smash, en aquel tiempo, debido a su corta edad (17 años), fue un adelantado en el toque de la batería a la que imprimió un carácter todavía reconocible en las antiguas grabaciones. Ese toque lo avalaría en una trayectoria profesional que habría de ser larga, ampliada con su facetas de multinstrumentista, compositor y productor. Una carrera en la que siempre gozó del respeto de los compañeros debido a su condición sería y comprometida con la música.

Antonio Samuel Rodríguez, fallecido ayer lunes a los 73 años, fundó Smash junto a los también sevillanos Gualberto García (guitarra) y Julio Matito (bajo), a los que se sumaría el sueco Henrik Liebgott, también guitarra, en lo que fue la formación más estable y con la que grabarían casi toda su producción discográfica: cuatro singles entre 1969 y 1970 y, ya en ese año, su primer LP, el recordado Glorieta de los Lotos. Un año después, publicarían el segundo, We Come to Smash This Time. La música del grupo era, en palabras de Luis Clemente (Historia del rock sevillano, 1996), “una rara mezcla de Rolling, country, música oriental, distorsión, blues progresivo, flamenco, Dylan… Ni siquiera se les planteaba hacer música original, porque ‘rechinar’ y dar el cante de aquella forma desde Andalucía era ya un hecho insólito". Pero de lo que no cabe duda es de que con ella protagonizaron la primavera del underground sevillano y el sueño de la fusión.

Esto último llegó un poco por azar, tras el encuentro del grupo con el guitarrista gitano Manuel Molina y la aparición del mecenas de la barcelonesa gauche divine Oriol Regás, que los apadrinó y les pagó una estancia en Playa de Aro en la persecución de la ansiada fusión. Los resultados no fueron los esperados y el sueño se rompió, pero quedaron unas grabaciones que poco a poco fueron viendo la luz en dos singles, en 1971. El primero de ellos contenía el tema que mayor popularidad les proporcionó, El garrotín. Pero, de forma extraña, toda la producción de Playa de Aro afloró reunida en el disco Vanguardia y pureza del flamenco (Chapa, 1978), en el que los temas de Smash ocuparían la cara A, junto a seis cantes de Agujetas de Jerez, acompañado a la guitarra por Manolo Sanlúcar en la B. Además de El garrotín, se encuentran el Taranto de Gualberto, los Tangos de Ketama, el Blues de la Alameda y la larga rumba Ni recuerdo ni olvido. En total, cinco creaciones que podrían haber constituido el primer mini LP de fusión flamenca de la historia, como siempre ha lamentado Ricardo Pachón, su real productor e inspirador.

La vida de Smash fue relativamente breve, pero su sombra muy alargada, hasta el punto de que, sin ellos, no se entendería todo lo que vino después en la escena y la producción discográfica del rock y el flamenco andaluz. En muchos de esos proyectos (Kiko Veneno, Pata Negra, entre muchos otros) participaba Antonio. Uno de los principales fue la grabación del disco del grupo Goma 14 de abril, una obra que el guitarrista Manuel Imán regrabó en 2022 con algunos de los músicos originales (Pepe el Saxo y Antonio Smash), junto a otros de la nueva hornada sevillana y andaluza. En conversación telefónica con este periódico, el batería opinaba entonces que la obra revisitada era “más madura y asentada, frente a la pasión que dominaba la grabación original”.

Antonio también contaba con una personal y consistente obra en solitario, publicada en 2002 y 2012 (Jardín secreto y Balas de amor), que refleja quizás esa misma madurez, producto de una vida dedicada a la música en la que no ha dejado de ensanchar sus capacidades creativas y de producción: en las citadas grabaciones ejerció de compositor, cantante, guitarrista, arreglista y, por supuesto, productor. En esos trabajos también ha llevado consigo el eclecticismo de los primeros tiempos, pero como muestra, esta vez, de libertad creativa. Su compromiso y lealtad para con la música lo llevó a participar el pasado día 2 en un homenaje a un compañero guitarrista, Pedro García Mauricio. Allí tocó la guitarra y la batería. Inesperadamente, fue la última vez.

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