Las sinceras confesiones de un viejo pirata
Iván Ferreiro revienta la Riviera madrileña en la primera de sus dos noches para el recuerdo
Se confesó Iván Ferreiro delante de una Riviera madrileña que llena dos noches seguidas. Pero llena como no ha llenado ninguna estrella foránea en sus últimas visitas. Se confesó, aunque la sinceridad se pone en duda con su último disco, Mentiroso, mentiroso, un álbum que ofreció de forma gratuita en su web con 65.000 descargas en una semana.
Y es que el antiguo líder de Los Piratas, con una voz que se reconocería entre diez mil, dio un recital lleno de pasión, risas y canciones cargadas de intenciones. Sin memoria pirata, sin guiños al pasado. Un verdadero barba roja siempre mirando al siguiente botín. Y Ferreiro ya lo tiene. Si en sus últimos vídeos era caracterizado por actores como Oscar Jaenada, es porque el gallego tenía claro que para verle había que pasar por taquilla. Y la gente pasó, y en masa según los desbordes del aforo. Nadie negó una entrada para oír sus nuevas canciones. Y así arrancó con su banda de cinco piezas. Con Toda la verdad, Mentiroso, mentiroso, De mi un panadero, Jet Lag, o Canción del no.
Y la música fue fluyendo con la gente entregada en temas como Fotogramas, la soberbia Canciones para el tiempo y la distancia o la pianística e irónica Rocco Sigfredi. Y le daba igual solo que acompañado, o ceder el escenario a Ángel, Pablo o Toni, clavando Sentimentiras. Y se esperaban amigos que tal vez aparezcan el viernes. Esos amigos que dejó en Buenos Aires cuando en 2005 ideó ese proyecto llamado Laboratorio Ñ, y que juntó para componer en una casa a sus amigos; Juan Aguirre y Eva Amaral (el dúo Amaral), Xoel López (cantante de Deluxe), Pereza o Quique González.
Ese mismo año en el que aparecía i>Canciones para el tiempo y la distancia. Su primer trabajo tras abordar todos los barcos, y que recuperó en directo con El viaje de Chihiro, Son preciosos nuestros besos o Estrella de la muerte, dejando claro que había vida después de ser corsario.
Pero quedaban canciones, tantas que se fue hasta treinta y una, demasiadas para recordar otras corridas con más pases. Él se mostró algo tímido, vestido en camiseta azul y vaqueros, habló poco, pero no dijo de más. "Gracias por venir todos, es un honor estar con vosotros". Y en esas recuperó canciones de su nuevo disco, Magia, Personalidad múltiple o de Las siete y media (2006) como Días azules con la que se despidió, no hasta siempre, sólo hasta mañana. Con lleno, con algunos que repiten y otros que se estrenan, en las sinceras confesiones de un viejo pirata. Una cosa clara: el indie español goza de buena salud.


























































