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‘Windtail’ y ‘Winx’ ya corren por Aragón: la suelta de dos linces abre la puerta del valle del Ebro a la especie

Es el área más al noreste alcanzada en la recuperación de este emblemático felino, que vuelve a la estepa zaragozana desde que desapareció de la región en la segunda mitad del siglo XX

Uno de los linces liberado esre martes en Aragón.Jorge Sierra (WWF)

Los linces ibéricos Windtail y Winx nacieron en 2025 en cautividad y esta mañana han sido liberados en Aragón. Son la primera pareja de esta emblemática especie que vuelve a la estepa zaragozana desde que desapareció de la región en la segunda mitad del siglo XX. Con su llegada, se abre una nueva etapa para la recuperación del lince (Lynx pardinus) en un área con grandes posibilidades para que la especie se expanda por el valle del Ebro y el Sistema Ibérico. A lo largo de este año, se liberarán otras tres parejas en la misma zona, la cuenca del Huerva, un afluente del río Ebro.

La reintroducción “supone abrir las puertas a un territorio enorme con hábitat favorable, alta densidad de conejos [base de la dieta del lince] y pocas personas y carreteras”, resume Luis Suárez, responsable de especies de WWF, organización implicada en la recuperación de la especie.

Una situación inimaginable hace más de dos décadas cuando se emprendió su rescate y solo contaba con 94 ejemplares. “Si entonces me hubieran dicho que se iban a soltar linces en Aragón, habría contestado que era imposible. Es el área más al noreste que ha alcanzado”, añade.

La hembra inicialmente prevista para formar la primera pareja de reintroducción, Waka, ha tenido que ser sustituida por Windtail por motivos técnicos relacionados con su socialización y con la compatibilidad de la pareja seleccionada, según ha informado en una nota el Gobierno de Aragón. Esta decisión se ha adoptado tras la evaluación realizada por el equipo técnico del programa, con el objetivo de garantizar las mejores condiciones posibles para la adaptación de los ejemplares al medio natural y favorecer el éxito del proceso de reintroducción.

Antes de iniciar la conquista de más territorios, Windtail y Winx se deben adaptar a un entorno todavía desconocido para ellos. Windtail procede del centro de cría en cautividad de Silves (Portugal) y Winx nació en las instalaciones de El Acebuche (Doñana). De momento, permanecerán alrededor de un mes en un cercado de aclimatación, un recinto de unos 18.000 metros cuadrados, situado en la finca Acampo Armijo, en Torrecilla de Valmadrid (Zaragoza). En este entorno, rodeado de un vallado de cuatro metros de altura, aprenderán a cazar conejos.

La zona abarca 27.500 hectáreas en la cuenca del Huerva, de las que el 70% forman parte de la Red Natura 2000 ―áreas protegidas de la Unión Europea― con matorral, pinares y cultivos tradicionales de secano. De momento, se han invertido 1,1 millones de euros: 920.000 proceden de fondos europeos y el resto del Gobierno de Aragón.

Equipados con collares GPS, los linces estarán localizados en todo momento. Se han tomado, además, todas las medidas para minimizar los riesgos en la adaptación. Entre ellas, se han instalado rampas y escalas en balsas de agua para evitar ahogamientos, como ha ocurrido en otras ocasiones con ejemplares muy queridos. En 2022, el lince Lucero, que había sobrevivido a un accidente en el que perdió una pata, cayó en una balsa de riego en Albacete, provincia donde estaba comenzando una nueva vida con una hembra. No pudo salir de ella.

La reintroducción del lince en Aragón se ha topado con importantes obstáculos. La zona de los Monegros se descartó debido al rechazo social que generó la propuesta. Alcaldes, partidos políticos y alguna organización agraria como UAGA-COAG se plantaron. Temían que implicara limitaciones para la caza y que provocara un aumento de la población de conejos que generaría daños en las explotaciones agrícolas existentes.

Un argumento que Suárez no comparte: “Los linces no iban a ser la solución si los conejos se comen las cosechas, pero en todo caso ayudarían”. En este caso, los 16 municipios de la cuenca del Huerva respaldan el proyecto.

Esta suelta implica el acercamiento de la especie a Cataluña, donde agricultores y ganaderos lideraron el rechazo a su introducción. Uno de los puntos del acuerdo firmado por la Generalitat con los payeses en febrero del año pasado lo apunta claramente: “No se llevará a cabo ninguna reintroducción de lince”.

“Pero es como poner puertas al campo”, señala Suárez de WWF. El lince ya ha encontrado el camino para llegar allí. En mayo de 2025, los agentes rurales detectaron la presencia de un ejemplar. Y no es el primero. Ya en 2018 apareció otro en una zona del prepirineo de Lleida.

El avance del felino continúa dando pasos y ya cuenta con ejemplares en Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla y León, la última comunidad en incorporarse al club lincero el año pasado, hasta que ha llegado Aragón. Su recuperación es tal, que en 2024 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) rebajó el grado de amenaza de en peligro de extinción a vulnerable, al superar los 2.000 individuos.

En el último censo de 2024, la población había alcanzado los 2.401 ―1.557 adultos y subadultos y 844 cachorros―, con una subida del 19% con respecto al año anterior. El número de hembras reproductoras ascendió a 470, 64 más que en 2023, una cifra que se va acercando a las 750, que se consideran imprescindibles para que la especie llegue al estado de conservación favorable.

Las carreteras se han convertido en el punto negro de esta expansión: en 2024 se detectaron 214 muertes de lince, de las que 162 (el 75%) fueron por atropello en infraestructuras viarias.

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