María José Morera lleva 45 años viviendo en el conocido como Rancho Pichilín, un núcleo de cuatro viviendas construidas en el barranco del Asperillo, a unos dos kilómetros de la urbanización de Matalascañas. Allí no ha hecho falta que llegara la borrasca Francis, la erosión natural de esta parte de la costa onubense ha ido rascando el acantilado, llevándose la terraza, habitaciones, dos palmeras, el huerto de su suegro... Las casas se abren ahora al vacío con una peligrosa caída de unos diez metros. Su hija y sus cuatro nietos, de entre 9 y 17 años, se han mudado con ella y su marido, porque su vivienda está impracticable. El suegro de María José, pescador, se estableció allí hace más de 100 años, antes de que se construyera Matalascañas. PACO PUENTESEl paseo marítimo de Matalascañas ocupa 4,5 kilómetros, de los que el temporal dañó 1,5. En muchos lugares ha desaparecido o se ha convertido en un montón de escombros, todavía batido por las olas. El Ayuntamiento de Almonte mantuvo este miércoles una reunión con el Ministerio para la Transición Ecológica que acabó sin acuerdo. El concejal de Servicios, Juan Manuel Aguilar, ha señalado que si el ministerio no lo hace, ellos emprenderán las obras de restauración y que reclamarán el coste. El paseo marítimo debe estar practicable para el verano y solo faltan cinco meses. PACO PUENTESAl fondo de la imagen se divisa el edificio Alcotán, uno de los que se temió en un principio que hubiera sufrido daños estructurales por el embate de las olas que llegaron con la borrasca Francis. En la imagen se observa como ha desaparecido todo el paseo marítimo de esta zona y una gran parte de la playa. PACO PUENTESUn vecino observa este miércoles los restos del chiringuito Sirena Dorada, uno de los tres derrumbados por la fuerza de las olas. Esta zona, conocida como Caño Guerrero, ha sido la más afectada. Unos kilómetros más allá, la playa cuenta con más arena, que se ha comportado como una barrera natural. Juan Antonio Morales, catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, explica que es necesario encontrar una solución combinada y basada en la naturaleza, porque las casas se construyeron encima de las dunas que servían de protección al entorno. PACO PUENTESLos vecinos repiten que “esto se veía venir”: el paseo marítimo ya mostraba daños que presagiaban este desenlace si llegaba un temporal. Vecinos y Ayuntamiento de Almonte, al que pertenece Matalascañas, atribuyen la pérdida de arena —que comenzó a notarse hace décadas— al macroespigón de 13 kilómetros construido en el puerto de Huelva para facilitar la entrada de grandes buques. Pero el catedrático Juan Antonio Morales, que lleva años estudiando la dinámica de esta costa, sostiene que ese malecón afecta a Mazagón, pero no a Matalascañas, situada a unos 30 kilómetros.PACO PUENTESCarmen Forquera compró su casa en primera línea de playa en 1987, en la urbanización Pueblo Andaluz, donde el temporal ha golpeado con más fuerza. Entonces era difícil imaginar que la enorme playa que tenía delante acabaría desapareciendo y que las olas romperían contra el muro de su patio. “Ha habido una dejadez tremenda; los años han pasado sin que hayan regenerado la arena”, denuncia.PACO PUENTESUn ciclista observaba este miércoles el estado en que ha quedado el chiringuito de Paco Triana en Matalascañas tras el paso del temporal. La estructura se sostenía sobre unos 300 postes de seis metros, clavados unos cuatro metros en la arena, que fueron cediendo hasta provocar el derrumbe. Es uno de los tres chiringuitos destruidos por la borrasca 'Francis'; otros cuatro han resultado dañadosPACO PUENTESAdolfo de Pablos, administrador del edificio Alcotán, uno de los afectados por 'Francis', muestra uno de los puntos donde el paseo marítimo desaparece en un socavón. Tiene 53 años y reside en la localidad "de toda la vida". Explica que "durante décadas ha habido tormentas; estamos en el Atlántico" y roturas del paseo marítimo. Pero asegura que la situación comenzó a cambiar hace un par de décadas. "Antes había ciclos en los que se perdía arena, pero luego se ganaba, un equilibrio que ahora se ha roto". PACO PUENTESPaco Triana, ante lo que queda del chiringuito que regenta desde hace 32 años. Él y su mujer estaban de vacaciones cuando les avisaron de la llegada del temporal. El sábado 3 de enero intentaron asegurar la estructura clavando tornillos y maderas durante el día y, ya de noche, iluminados por el móvil de un vecino. Parecía que lograrían salvarlo, pero cuando regresaron el domingo por la mañana la policía ya no les dejó acercarse. Los postes que sostenían la construcción habían comenzado a ceder hasta que se desplomó como un castillo de naipes. Ahora esperan a que el perito valore los daños.PACO PUENTESImagen de la parte de la playa de Matalascañas donde se comenzó a echar arena una semana antes de que llegar la borrasca 'Francis'. Un barco que se divisa en el mar draga la arena que envía por un tubo y se reparte por la orilla. El Ministerio para la Transición Ecológica tiene previsto aportar 700.000 metros cúbicos de arena y mejorar y recrecer nueve espigones para aumentar su eficacia en la retención de sedimentos. Los vecinos no entienden la razón por la que se ha empezado a trabajar en ese tramo de la playa donde había más arena y no en las partes que estaban ya mal y que han sufrido los mayores daños. PACO PUENTESEn esta imagen se observa el tejado rojo del chiringuito Triana, derrumbado por el oleaje de la borrasca, y un camión descargando este miércoles grandes bloques de piedra para construir una escollera que proteja la zona de próximos temporales, mientras se adoptan otras medidas y se repara el paseo marítimo destruido.PACO PUENTESEl tramo de la playa de Matalascañas que se está regenerando con arena. El catedrático de Geología de la Universidad de Huelva Juan Antonio Morales advierte de que no existe una solución definitiva y propone un enfoque combinado que tenga en cuenta a la naturaleza. “Poner espigones y verter arena para que quede retenida no es suficiente si llegan temporales del sur, habría que construir, además, un almacén de arena extra delante del paseo marítimo, una duna artificial que lo protegiera. ”La idea es que cuando el mar muerda la duna, esa arena permanezca en el sistema y el oleaje de buen tiempo, del veranito, te la devuelva a la playa”, explica. PACO PUENTES