Ir al contenido
Un proyecto deabbvie

Dermatitis atópica y psoriasis: afectan a la piel, impactan en la mente

Las lesiones inflamatorias, el picor y otros síntomas que caracterizan estas enfermedades pueden provocar ansiedad, alteración del sueño y afectación a la autoestima. Un abordaje precoz y el apoyo psicológico mejoran visiblemente la vida de quienes las sufren

La dermatitis atópica afecta a entre el 15% y 20% de los niños y entre el 1% y el 3% de la población general.Evgeniia Gordeeva (Getty Images)

Una charla con cualquier persona con dermatitis atópica o psoriasis conduce casi siempre a la misma conclusión en los especialistas en dermatología: sus síntomas se perciben en la piel, pero su impacto es mucho más profundo. Dejan huella en la autoestima, generan ansiedad, alteran el sueño, están vinculadas a la enfermedad mental más prevalente -la depresión- y condicionan todos los ámbitos de la vida de las personas que las sufren, desde el laboral al afectivo.

Ambas patologías se encuadran dentro de las enfermedades inmunomediadas, un grupo de alrededor de 80 trastornos que se manifiestan en diferentes partes del cuerpo, como la piel, el sistema nervioso o el digestivo, y en los que el sistema inmunitario ataca erróneamente al propio organismo dando lugar a procesos inflamatorios. Son enfermedades crónicas y su pronóstico y evolución dependen, en buena medida, de una intervención temprana y eficaz.

Anna López Ferrer, dermatóloga del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y profesora asociada de la Universidad Autónoma de Barcelona, es especialista en psoriasis y apunta: “Un abordaje precoz favorece que el paciente tenga menos brotes a lo largo de la vida, menos complicaciones físicas derivadas de la enfermedad, como la artritis psoriásica, y menos secuelas psicológicas”. Los especialistas apuntan a que, de momento, no hay curación a la vista ni para la psoriasis ni para la dermatitis atópica, pero sí son trastornos que pueden abordarse cada vez mejor. Además, en la medida en la que se controlan los brotes inflamatorios y las enfermedades asociadas, puede minimizarse su efecto en la calidad de vida de los pacientes.

“La dermatitis atópica es de las enfermedades que más afectan a la calidad de vida, sobre todo, porque cursa con picor, un síntoma que condiciona extraordinariamente el día a día del paciente”

Íñigo Martínez Espronceda, jefe del servicio de Dermatología del Hospital San Pedro (Logroño)

La autoestima, en juego

Las lesiones cutáneas y el picor de la dermatitis atópica y la psoriasis, al igual que ocurre con otras enfermedades dermatológicas inflamatorias crónicas, como el vitíligo, la alopecia areata, la rosácea o el acné, van más allá de la piel. Una de las razones es que son patologías que afectan a la imagen de quien las sufre. La piel es el órgano más grande y al mismo tiempo el más visible, no pasa desapercibida; es la tarjeta de presentación de una persona. Así, cuando la dermatitis atópica afecta a párpados, cara, cuello o zona genital, la visibilidad de las lesiones puede ocasionar vergüenza y sentimientos de rechazo.

Íñigo Martínez Espronceda, jefe del servicio de Dermatología del Hospital San Pedro de Logroño, comprueba ese impacto a diario en su consulta. Además de las consecuencias de las afecciones cutáneas en general, destaca: “La dermatitis atópica es de las enfermedades que más afectan a la calidad de vida, sobre todo, porque cursa con picor, un síntoma que condiciona extraordinariamente el día a día del paciente”. Este síntoma cobra especial importancia en la versión moderada-grave de la enfermedad porque se hace omnipresente.

Dermatitis atópica: cuando el problema principal es el picor

La padece entre el 15% y el 20% de los niños y entre el 1% y el 3% de la población general. En España, unas 30.000 personas padecen dermatitis atópica en estadio grave.

Dónde aparecen los brotes

Niños

Tronco y extremidades, rostro y mejillas y en el cuero cabelludo.

Adultos

Dorso de las manos y pies, cuello, mejillas y rostro y pliegues de codos y rodillas.

Cómo cuidarse

Hidratación

Emplear emolientes específicos para dermatitis atópica después del baño.

Vestimenta

Usar fibras naturales, como algodón o lino, y lavar la ropa sin lejía ni suavizante.

Hogar

Ventilar las habitaciones, eliminar el polvo con aspiradora y evitar cambios bruscos de temperatura.

Alimentación

En los niños, prolongar la lactancia materna y, en general, seguir una dieta equilibrada.

Aire libre

Está indicado el ejercicio físico, pero hay que evitar el exceso de sudoración y usar fotoprotección.

Higiene

Mejor baño que ducha, secarse sin friccionar la piel. En los bebés, cambiar el pañal con frecuencia.

Fuentes: elaboración propia a partir de las fuentes del reportaje.

Para clasificar el grado de la dermatitis atópica como moderada o grave, en dermatología se utilizan escalas que miden el grosor de las placas de eczema y las escoriaciones producidas por el rascado. Como norma general se consideran dermatitis graves las que afectan a una zona extensa del cuerpo, pero el doctor Martínez Espronceda indica que cada vez más se valora cómo afecta la enfermedad a la vida diaria del paciente, de manera que “hay dermatitis leves y muy localizadas, como por ejemplo en las manos, que se clasifican como graves porque condicionan mucho la calidad de vida”. La misma valoración merecen aquellas lesiones que afectan a la cara o a la zona genital.

Alba Jiménez Calvo tiene 31 años y su dermatitis atópica afloró en 2021 con un pequeño brote en la cara. Sitúa el punto de inflexión de su enfermedad, el paso a la clasificación de moderada-grave, dos años después: “Cuando el brote se extendió por todo el cuerpo y muy marcadamente en la cara sentí que la enfermedad tomaba las riendas de mi vida”, describe. Jiménez, que pertenece a la Asociación Afectados Dermatitis Atópica, es técnico de laboratorio y cuenta con un puesto de trabajo adaptado, ya que maneja químicos y su piel, al estar más irritada, es más sensible a sus efectos.

“No puedes parar de rascarte y, si el picor no cesa, no hay descanso. He llegado a estar toda la noche con los ojos abiertos porque no había manera de dormir”

Alba Jiménez Calvo, vive con dermatitis atópica desde 2021

Lo que vive con el principal de los síntomas de la dermatitis atópica, el picor, es lo más parecido a una tortura, como ella misma describe: “No puedes parar de rascarte, como si te hubieran picado muchos mosquitos a la vez; y si el picor no cesa, no hay descanso. He llegado a estar toda la noche con los ojos abiertos porque no había manera de dormir”. Los brotes que caracterizan la enfermedad (fase aguda que produce inflamación, intenso picor y descamación de la piel) se convirtieron en un factor de incertidumbre para Alba: “Es algo que me daba mucho miedo porque no sabes ni cuándo ni dónde va a volver a darte un brote; no hay una causa específica”, aclara. La ayuda de un psicólogo la ha ayudado a controlar esa ansiedad y el tratamiento dermatológico también ha ido mejorando el curso de la enfermedad.

Una forma que tienen los dermatólogos de valorar la evolución de la dermatitis atópica es midiendo el picor que produce. Lo hacen generalmente con una escala numérica en la que le piden a los pacientes que califiquen el que han experimentado de 0 a 10. Con los niños emplean escalas visuales analógicas donde aparecen rostros que muestran menor o mayor intensidad de picor. Como señala el doctor Martínez Espronceda, “ambas nos sirven mucho para evaluar la respuesta a los tratamientos y al mismo tiempo es un medidor indirecto de la calidad de vida”.

¡No te rasques!

En la dermatitis atópica se produce una alteración de la barrera cutánea. Es el origen de una cascada que comienza por la inflamación, sigue por el picor, hace que los pacientes se rasquen y produzcan heridas, y eso a su vez da lugar a infecciones. Cualquier estímulo, desde un alérgeno hasta una fibra de la ropa o el propio sudor, activa el sistema inmunológico que genera esa inflamación. El manejo va encaminado, por un lado, a reestructurar la barrera cutánea hidratando la piel y, por otro, a bajar la inflamación.

El control de la sintomatología y la mejora de la calidad de vida es otro de los objetivos importantes en el abordaje de la enfermedad, es decir, controlar “no solo las respuestas clínicas cutáneas, sino también los reportes de los pacientes, especialmente relacionados con el prurito”, apunta Martínez Espronceda.

Picor: el síntoma que más limita en la dermatitis atópica

  • El 86% lo experimenta a diario y el 63%, al menos 12 horas al día
  • Entre el 76% y el 100% de los pacientes sufre alteraciones del sueño por el picor
  • Al 74% de los pacientes les genera inestabilidad emocional.
  • El 77% de las personas afectadas dice que interfiere en su trabajo o estudios
  • Al 78% les afecta en sus relaciones sociales
  • El 38% ve cómo influye negativamente en sus relaciones sexuales

Fuentes: elaboración propia a partir de las fuentes del reportaje.

Psoriasis y sus patologías asociadas

El control de los síntomas también es una prioridad en el abordaje de la psoriasis, cuyas placas rojas con escamas blanquecinas en la piel y las uñas causan dolor, molestias en distinto grado y picor. Desde hace unos años los especialistas hablan de cambiar el curso de la enfermedad, un concepto novedoso que define la dermatóloga Anna López Ferrer: “No podemos curar la psoriasis, pero sí tener a los pacientes en remisión, aunque estén en tratamiento, y al mismo tiempo intentar prevenir las complicaciones derivadas de la enfermedad”.

“El contexto inflamatorio que produce la psoriasis también promueve el riesgo cardiovascular. Controlar la información es clave para prevenirlo en los pacientes”

Anna López Ferrer, especialista en psoriasis del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau (Barcelona)

Algunas de las patologías asociadas a la psoriasis (comorbilidades) pueden afectar gravemente a la salud de los pacientes. Como explica López Ferrer: “El contexto inflamatorio que produce la psoriasis también promueve el riesgo cardiovascular. Con lo cual, controlar la información es clave para prevenir su riesgo en los pacientes”. Los estudios epidemiológicos demuestran que las personas con dermatitis atópica también tienen más obesidad, una enfermedad crónica que, a su vez, aumenta la inflamación en todos los sistemas del organismo y lleva asociados otros muchos problemas de salud.

A largo plazo, los brotes inflamatorios de la psoriasis van produciendo un impacto acumulado en la calidad de vida del paciente. Entre las patologías asociadas, la más común es la artritis psoriásica en la que el sistema inmune daña por error el tejido sano de la piel y las articulaciones y, si no se trata de forma precoz, puede producir deformidades permanentes. Igual que en la dermatitis atópica, los pacientes no solo sufren alteraciones físicas; la enfermedad incide en su salud mental y en sus relaciones sociales y laborales. La encuesta NEXT Psoriasis de la asociación Acción Psoriasis reveló que en cuatro de cada diez pacientes la enfermedad alcanzaba un impacto global en sus vidas.

Vivir con psoriasis

En España hay un millón de personas afectadas, lo hace por igual a hombres y mujeres y suele aparecer entre los 15 y los 35 años. El 13% de los pacientes con psoriasis moderada-grave no reciben asistencia sanitaria y un 20% desarrolla artritis psoriásica, que provoca deformaciones articulares.

1. Cómo se manifiesta

  • En placas Es la forma más común. Aparecen áreas rojas y engrosadas con escamas blanquecinas.
  • En gotas Habitual en niños y adolescentes, presenta lesiones pequeñas distribuidas como una salpicadura.
  • Invertida Las lesiones tienen un color rojo intenso y sin escamas.
  • Pustulosa Aparecen granos de pus sobre las placas. Es muy poco frecuente, pero grave.
  • Eritrodérmica Las lesiones ocupan casi toda la piel. Puede aparecer si se deja el tratamiento de golpe.

2. Dónde aparece

  • Cuero cabelludo Es muy frecuente y se presenta en forma de descamación seca muy adherida (caspa gruesa).
  • Uñas Su apariencia es muy variable: desde pequeños puntos hasta engrosamiento y deformación de las uñas.
  • Cara Muy poco común, difícil de tratar y con mucha repercusión en la vida personal y laboral.
  • Pliegues Se manifiesta en las axilas, las ingles o las nalgas. Es una variante incómoda y puede ser dolorosa.
  • Palmas y plantas Las placas son muy secas y la piel suele agrietarse, doler y sangrar.

Fuente: Acción Psoriasis

Antonio Manfredi, periodista jubilado de 66 años y miembro de Acción Psoriasis, convive con la psoriasis prácticamente desde que tiene uso de razón y recuerda la crueldad con la que le trataban algunos compañeros de colegio: “Ojalá hubiera tenido entonces [cuando le diagnosticaron la enfermedad] la posibilidad de disponer de apoyo psicológico”. Ya de adulto, las lesiones en las piernas, la espalda, la cara, el cuero cabelludo y las manos le condicionaron durante mucho tiempo. “Si me invitaban al cine, preguntaba qué película proyectaban y decía que no me gustaba, cuando en realidad no quería ir porque prefería no mostrarme a los demás, especialmente en verano por la manga corta”. Esa dinámica cambió en la primera juventud, cuando asumió que la psoriasis iba a acompañarle de por vida, aunque le han quedado secuelas; la principal es la ansiedad desproporcionada que le generan algunas situaciones y que interiorizó de niño.

“Ojalá hubiera tenido entonces [cuando le diagnosticaron la enfermedad] la posibilidad de disponer de apoyo psicológico”

Antonio Manfredi, miembro de Acción Psoriasis

Dados los efectos que puede llegar a tener la enfermedad, los especialistas apuntan la importancia de medir el impacto en la calidad de vida de quienes la sufren. Anna López Ferrer señala que existen estudios en desarrollo para proponer una escala para medirla. El concepto que se ha acuñado es discapacidad acumulada en el transcurso vital (CLCI, por sus siglas en inglés), pero la escala todavía no está validada. “Ahora lo hacemos de manera cuantitativa, hablando con el paciente. Así sabemos los años que ha estado en tratamiento, cómo ha impactado en su calidad de vida, en la toma de decisiones, si ha afectado a su trabajo, si ha tenido pareja o hijos…”.

Para que ese impacto sea el menor posible, el diagnóstico precoz es clave. En dermatología se usa un término intercepción de la psoriasis para definir cómo una intervención temprana puede cambiar el curso de la enfermedad en la principal de las comorbilidades que genera: la artritis psoriásica. La doctora López Ferrer explica que “hay un tercio de los pacientes con psoriasis que acaban desarrollándola y, con un abordaje precoz, conseguimos interceptar la enfermedad; no prevenir por completo su aparición, pero sí en gran medida”.

Tres síntomas de la psoriasis y su cuidado

  • Picor Cuando es leve puede aliviarse con crema hidratante enfriada en la nevera (no con hielo), gel de aloe vera o baños de agua templada con avena o vinagre de manzana.
  • Descamación Hidratar la piel evita que se reseque y reduce el riesgo de que se agriete y se formen fisuras dolorosas.
  • Dolor Aparece cuando las lesiones están muy secas y agrietadas y requiere tratamiento farmacológico. 

Fuente: Acción Psoriasis

Que el paciente asuma un papel protagonista como gestor de su salud y de su proceso crónico es uno de los objetivos de las asociaciones de pacientes. Según Acción Psoriasis, el 13% de los pacientes con la modalidad moderada-grave no reciben asistencia sanitaria.

El boca a boca, sin embargo, sí ha conseguido que muchos pacientes con psoriasis o dermatitis atópica hayan regresado a la consulta. ¿Qué puede ofrecerles la dermatología? La pregunta la contesta el doctor Martínez Espronceda: “Estamos obsesionados con curar, pero nuestra función como médicos a veces es acompañar y dar calidad de vida; eso hoy sí podemos ponerlo a disposición de los pacientes”.