Rusia se descuelga de la carrera a la Luna y aplaza a 2028 el envío de su próxima nave
La agencia Roscomos retrasa un año más su intento de explorar con robots el satélite, tras su fracaso en 2023. La iniciativa busca “establecer territorios soberanos rusos en su superficie”

Rusia se descuelga en la carrera espacial. Su agencia Roscosmos ha vuelto a retrasar todos sus lanzamientos a la Luna una vez más, y esta vez lo ha reconocido de forma discreta. La revelación la ha anunciado el vicepresidente de la Academia Rusa de Ciencias, Serguéi Chernyshev, durante una reunión de su presídium mientras todo el planeta se maravilla con las fotos hechas por la tripulación de la misión estadounidense Artemis 2 desde la cara oculta de la Luna. De este modo, Rusia pospone el envío de una sonda robótica al satélite de 2027 a 2028. Ese mismo año, la NASA prevé que sus astronautas pisen la Luna por primera vez en el siglo XXI, con las misiones Artemis 4 y Artemis 5, y poder apuntarse así la primera victoria en la nueva carrera espacial que lideran EE UU y China.
El programa espacial ruso pretendía competir en esa pelea, aterrizando en 2023 su sonda Luna-25 en la superficie del satélite. Aquel lanzamiento iba a ser su primera misión a la Luna en más de medio siglo. La Unión Soviética ya no existía, ahora quedaba la Federación de Rusia, y a la carrera espacial se habían unido otras potencias como China e India. Aquella sonda tenía que ser la primera de toda la historia en posarse en el polo sur de la Luna y observar sus reservas de agua, pero se estrelló al intentar aterrizar.
Acuciada por los problemas de presupuesto, agravados por la invasión rusa de Ucrania y la ruptura con la Agencia Espacial Europea (ESA), Roscosmos ha pospuesto otra vez las misiones de un plan que se divide en dos fases. La primera parte consiste en el análisis de tecnologías y lugares de aterrizaje para las naves espaciales rusas. La segunda, en el desarrollo de bases lunares para “conquistar nuevos horizontes”, según la agencia rusa.
“Este programa ayudará a Rusia a mantener su posición entre las principales potencias espaciales que exploran la Luna, le proporcionará nuevos conocimientos y tecnologías para la exploración lunar y, en última instancia, permitirá el establecimiento de territorios soberanos rusos en su superficie”, ha manifestado Chernyshev.
En el plan original, las sondas Luna-26 y Luna-27 tenían que haber despegado en 2023 y 2024, respectivamente. Tras varios retrasos, el despegue de la sonda Luna-26 —destinada a orbitar los polos lunares— ha sido aplazado ahora de 2027 a 2028; y en los dos años siguientes, cuando se espera que EE UU y China manden astronautas a la Luna, Rusia debería intentar posar allí los robots Luna-27a y Luna-27b.
Recuperar el nivel espacial de la URSS
En diciembre de 2023, Yuri Borisov, entonces director de Roscosmos, anunció que Luna-28 debía partir en 2030 para tomar muestras de suelo del satélite. Según Chernyshev, ahora su nuevo horizonte es el año 2036.
Hace unos meses, en octubre de 2025, el director del Instituto de Investigación Espacial de la Academia Rusa de Ciencias, Anatoli Petrukóvich, estimó que Luna-28 despegaría en el año 2034. Curiosamente, Luna-29 la adelantaría dos años, en 2032, con el objetivo de hacer perforaciones en el satélite, y Luna-30 aterrizaría en 2036 con un vehículo de exploración pesado a bordo.
El programa espacial ruso cuenta en total con un presupuesto de unos 4,4 billones de rublos, unos 50.000 millones de euros, hasta 2036. De esta dotación, unos 700.000 millones de rublos, 7.500 millones de euros, están destinados al programa lunar. Solo la misión estadounidense Artemis 2 ha costado unos 4.000 millones de dólares, aproximadamente 3.500 millones de euros.
El parón provocado por el colapso de la Unión Soviética, y las nuevas prioridades del Kremlin, suponen todavía hoy una losa para la agencia espacial rusa. “Hemos olvidado cómo aterrizar en la Luna”, lamentó en 2021 el excosmonauta y académico Mijaíl Marov. “En la década de los setenta lo hicimos repetidamente, pero ahora hemos perdido todo lo que hizo posibles nuestros logros”, lamentó.
Éxitos de sus rivales
Mientras Rusia aplaza sus proyectos espaciales, sus rivales siguen ampliando su ventaja. En 2023, la India sí consiguió alunizar con su sonda Chandrayaan-3, convirtiéndose en el primer país en alcanzar el polo sur lunar; la NASA ha enviado cuatro astronautas a rodear la Luna y observar su cara oculta, como preparación a sus intentos de aterrizaje en 2028, y China espera poner un pie en la Luna antes de 2030.
Además, la competencia también es feroz con las empresas espaciales privadas. Rusia ha lanzado en marzo de este año los primeros 16 satélites de su red de telecomunicaciones Bureau 1440, la supuesta alternativa del Kremlin al Starlink de Elon Musk. Según sus planes, Rusia debería contar con 730 satélites en 2030. Sin embargo, Starlink ya dispone de más de 10.000 aparatos en órbita actualmente.
Esta red es clave en el frente de Ucrania, donde los drones pueden sortear la ciberguerra entre ambos países al recibir Internet desde los satélites. Cuando Musk cortó Starlink a sus tropas a principios de este año, el ejército ruso se estremeció.
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