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Exploración espacial
Análisis

Cráteres en la cara oculta y un horizonte único: qué verán los astronautas cuando sobrevuelen la Luna

La cara oculta del satélite está cuajada de cráteres por el bombardeo de meteoritos al que se vio sometida en épocas remotas

Una parte de la superficie lunar vista por la misión Apolo 8, en 1968.Heritage Images (Heritage Space/Heritage Images via Getty Images)

Si esta noche echan una mirada al cielo, verán la Luna casi totalmente iluminada. Prácticamente, luna llena.

Por otra parte, no tiene nada de particular. Este domingo es la fiesta de la Pascua, que viene definida precisamente por las fases de nuestro satélite: Es el primer domingo después del primer plenilunio de primavera.

Y mientras la cara visible está iluminada por completo, la oculta está sumida en la noche. A medida que nosotros veamos menguar la Luna, al otro lado se irá haciendo de día. Así que si los astronautas la sobrevuelan el martes próximo no verán más que el 25% iluminado. Eso sí, con una iluminación rasante que favorecerá la visión del relieve y la toma de fotografías.

Se ha dicho que verán zonas que nunca han contemplado ojos humanos. Eso es debido a que volarán a unos 6.000 kilómetros de altura, suficiente para apreciar todo el globo de un vistazo. Los Apolo volaban a apenas 100 kilómetros, así que su campo de visión era mucho más reducido y el paisaje lunar ocupaba ―y desbordaba― todas sus ventanillas.

La cara oculta de la Luna es muy distinta de la que vemos nosotros. En este hay grandes llanuras (“mares”) resultado del enfriamiento de grandes coladas de lava ocurridas hace millones de años. En el otro lado, no. Casi todo el hemisferio invisible está cuajado de cráteres, consecuencia de los bombardeos de meteoritos a que se vio sometido en épocas remotas.

En la cara oculta sólo hay un mar, de dimensiones modestas: El Mar Moscoviense, bautizado así por los científicos soviéticos en 1969, cuando lo identificaron en las borrosas imágenes que envió la sonda Luna 3. Por la misma razón, otros cráteres y cordilleras de ese hemisferio llevan nombres rusos. Por ejemplo, el espectacular cráter Tsiolkovsky, que destaca sobre los demás debido a su fondo oscuro, casi como otro pequeño mar de basalto. Durante el sobrevuelo de Artemis 2 ambos accidentes estarán en la zona de noche.

Por otra parte, aunque es cierto que pocos ojos humanos han visto estos paisajes al natural, toda la Luna, incluida, por supuesto, su cara oculta está cartografiada en detalle desde hace muchos años. Rusos, americanos, chinos e indios han lanzado numerosas sondas provistas de cámaras. En el decenio de los sesenta, como apoyo al programa de desembarco lunar; más recientemente, buscando los lugares idóneos para hacer aterrizar sondas automáticas de recogida de muestras.

‘Earthrise’

En 1968 Bill Anders, uno de los tres pilotos del Apolo 8, tomó la famosa fotografía Earthrise, con la Tierra elevándose sobre el horizonte lunar. Después, otros astronautas repitieron la misma toma, de resonancia cósmica: nuestro hogar flotando sobre la negra inmensidad del espacio.

Vale la pena apuntar que vista desde la superficie de la Luna, la Tierra ni sale ni se pone. Ocupa un lugar prácticamente fijo en el firmamento (el Sol, en cambio, sí que despunta, culmina y se oculta cada dos semanas). El efecto de salida por sobre el horizonte se debía solo al movimiento de la cápsula Apolo orbitando de la Luna. Earthrise se tomó justo cuando el Apolo 8 pasaba de sobrevolar el hemisferio oculto al visible.

Todos los vuelos Apolo que entraron en órbita lunar disponían de muchas oportunidades para tomar esa icónica foto; Artemis 2, que solo sobrevolará la cara oculta una vez, dispondrá de esa única ocasión: cuando deje el hemisferio oculto y encare rumbo hacia la Tierra. Es de suponer que los tres astronautas estarán pendientes del momento armados con sus cámaras y apostados cada uno en una de las ventanillas de su nave.

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