Los astronautas de la Artemis 2 hablan de las primeras 30 horas de misión: “Soy la fontanera espacial, y estoy orgullosa de ello”
Los tripulantes han dado una rueda de prensa tras completar con éxito la maniobra clave de camino a la Luna


Los cuatro tripulantes de la misión Artemis 2 han ofrecido esta madrugada hora española una histórica rueda de prensa desde el espacio, en la que han explicado cómo han transcurrido las primeras 30 horas de su viaje a la cara oculta de la luna. En sus respuestas, los astronautas, flotando un tanto apelotonados en un rincón de la nave, han alternado explicaciones técnicas con otras personales sobre lo que están viviendo, empezando por el momento del despegue. “Cuando se encendieron los propulsores sólidos fue increíble”, ha comentado Reid Wiseman, el veterano comandante de la misión, de 50 años. “Intentas mantener la profesionalidad mientras el niño que llevas dentro quiere gritar de emoción”.
Los periodistas les han preguntado por el incidente más comentado desde que la nave Orion despegó del Centro Espacial Kennedy en Florida, los fallos del retrete, de cuya reparación se ha encargado Christina Koch, astronauta, ingeniería y física, de 47 años, y la mujer que más lejos ha estado de la Tierra. “Soy la fontanera espacial. Estoy orgullosa de que me llamen así. Me gusta decir que [el retrete] es probablemente el equipo más importante a bordo”, ha respondido con humor Koch mientras sus colegas asentían. “Todos respiramos aliviados cuando vimos que volvía a funcionar. Fue solo un pequeño problema, creo que por haber pasado mucho tiempo sin usarse. Creíamos que podía haber algo atascando el motor, pero afortunadamente todo va perfectamente”.
Los astronautas, que hablaron después de realizar la llamada maniobra de inyección translunar que los puso oficialmente en camino hacia el satélite terrestre, han contado que, aunque todo marcha bien, hay alguna cosa que requiere mejoras, como la temperatura que hace en la nave, y que trabajan con el centro de control de la misión de la NASA, en Houston, para afinarla. “Hace bastante frío. Justo antes de conectarnos a esta rueda de prensa me quité el gorro de lana y ya estoy deseando volver a ponérmelo”, ha dicho Victor Glover, de 49 años, que lleva la cabeza rapada. “Houston ha estado trabajando con nosotros para ajustar la velocidad de los ventiladores y la temperatura, y hemos logrado calentar bastante la nave en el último medio día. En nuestra última siesta antes de la inyección translunar hemos estado mucho más cómodos”, ha comentado.
Dormir como un murciélago
Los tripulantes han echado en las primeras 30 horas de misión un par de cabezadas. Unas siestas peculiares porque duermen flotando. En el reducido espacio de Orion, equivalente aproximadamente a dos monovolúmenes, cada uno ha buscado la forma de acomodarse. “Dormir aquí es bastante curioso. Christine ha estado durmiendo cabeza abajo, en el centro de la nave, como un murciélago suspendido en el aire. Victor, donde está ahora Jeremy [Hansen, especialista de misión, canadiense, de 50 años, al que se ve durante la rueda de prensa tumbado a la izquierda de la pantalla]. Jeremy se ha estirado en el asiento uno, y yo he estado durmiendo debajo de los paneles por si algo salía mal”, ha explicado Wiseman. “Es más cómodo de lo que uno pensaría, y es agradable volver a dormir en ingravidez. Cada vez que me estaba quedando dormido, tenía la sensación de que me tropezaba con algo y me despertaba. Mi cuerpo se está readaptando, porque hacía años que no estaba aquí arriba”.
Los astronautas han destacado las impresionantes vistas de la Tierra que les está deparando el viaje. “Cuando Houston reorientó nuestra nave, justo cuando el sol se ponía detrás de la Tierra, pudimos ver todo el planeta de polo a polo. Se podía ver África, Europa y, si te fijabas bien, las auroras boreales. Ha sido el momento más espectacular. Nos dejó a los cuatro completamente paralizados”, ha dicho el comandante.
El periodista de ABC News, Gio Benitez, ha preguntado a los astronautas qué mensaje querían enviar “al pueblo estadounidense” en un momento en que hay “mucha división en casa”. El piloto Glover, el primer afroamericano que participa en una misión lunar, ha respondido: “Lo primero que les diría es: confíen en nosotros. Desde aquí arriba se os ve increíbles y hermosos. Y parecéis una sola cosa. Homo sapiens somos todos, sin importar de dónde vengamos o cómo seamos. Somos un solo pueblo. Esta misión nos da algo a lo que aferrarnos y decir, mirad lo que hicimos. Llamamos misiones lunares a las grandes hazañas humanas por una razón: porque nos unen y prueban lo que podemos lograr juntos”, ha dicho Glover, mientras el resto de astronautas respaldaban sus afirmaciones, tan distintas del tipo de mensajes que envía a diario el presidente de EE UU, Donald Trump, asintiendo con la cabeza y palmeando su espalda.
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