La NASA despliega el cohete más potente del mundo para enviar a la Luna a cuatro personas por primera vez en medio siglo
La enorme lanzadera SLS sale del hangar de reparaciones y se sitúa ya en la plataforma de lanzamiento para intentar el despegue desde el 1 de abril


La agencia espacial estadounidense NASA ha comenzado esta madrugada el lento y delicado proceso de sacar del hangar su cohete más potente, el SLS, y llevarlo hasta la plataforma de despegue. La lanzadera, tan alta como un edificio de 32 pisos, será la encargada de llevar a la Luna a cuatro astronautas por primera vez en más de medio siglo. Entre ellos estarán la primera mujer, el primer negro y el primer canadiense que viajen hasta el satélite. Si todo sale bien, el despegue puede suceder a partir del 1 de abril.
La misión Artemis 2 durará unos 10 días. Sus cuatro tripulantes —Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch (especialista de misión) y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, también especialista, que será la primera persona de su país en ir a la Luna— viajarán hasta el satélite, quedarán atrapados por su gravedad, darán una vuelta por su cara oculta y regresarán a nuestro planeta. La última vez que una tripulación humana hizo algo así fue la misión Apolo 8, lanzada en 1968 en el contexto de la Guerra Fría y la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Después llegarían una serie de aterrizajes en la Luna que no se repiten desde 1972.
La carrera actual se disputa ahora entre el país presidido por Donald Trump y China, que ha fijado en sus planes un aterrizaje lunar para antes de 2030. La agencia espacial estadounidense está acelerando al máximo para conseguir llegar al polo sur del satélite antes que eso, con dos aterrizajes en 2028, año en el que dos astronautas estadounidenses, uno de ellos la primera mujer de la historia, pisarán la Luna por primera vez en 54 años (fecha de la última misión del programa Apolo).
El relato ahora es que la humanidad va al satélite para quedarse y ensayar todas las tecnologías necesarias para llegar a Marte por primera vez. El administrador de la NASA, el multimillonario Jared Isaacman, ha dado un vuelco al programa Artemis para acelerar la conquista de la Luna y lograr, posiblemente, dos aterrizajes en 2028, último año hábil de la legislatura de Trump. Este plan reposa en una importante incógnita: que las empresas rivales de los magnates Elon Musk y Jeff Bezos ―SpaceX y Blue Origin― sean capaces de desarrollar a tiempo módulos de aterrizaje lunar y cohetes con suficiente potencia para enviarlos a la Luna.
El propio cohete de la NASA está también muy cuestionado. Hace ya cuatro años del primer y único lanzamiento de este artefacto, que envió a la Luna una cápsula Orion sin tripulación. La Artemis 2 es el primer ensayo de esta nave con tripulantes. Será también la primera vez que se pongan a prueba elementos críticos, como el sistema que provee oxígeno y agua a los astronautas, purifica el aire y aporta calor en el habitáculo mientras en el exterior se alcanzan temperaturas extremas de más de 100 grados en las zonas iluminadas por el sol y de más de 100 bajo cero en la sombra. Por primera vez, estos sistemas y también la propulsión de la nave corren a cargo de una entidad no estadounidense: la Agencia Espacial Europea, que ha coordinado la construcción del Módulo Europeo de Servicio, en el que han participado empresas de España y otros nueve países europeos.
La Artemis 2 debería haber despegado a principios de febrero, pero el cohete tuvo escapes de combustible durante la prueba de llenado de tanques. En una segunda prueba, aparentemente exitosa, sucedió una nueva fuga en la etapa superior, en este caso de helio, que obligó a llevarse el mastodóntico cohete de vuelta al hangar para reparar las fugas. Tras varias semanas de reparaciones y pruebas, los responsables de la misión aseguran que ya está todo listo para el lanzamiento.
Hay voces críticas que ven en este cohete una reliquia demasiado cara del pasado, y que no está preparada para una cadencia corta de lanzamientos, como sería deseable para la nueva conquista de la Luna. Pero también es verdad que el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS en sus siglas inglesas) es el único cohete con la potencia y seguridad necesarias para enviar humanos más allá de la órbita terrestre.
Los cuatro tripulantes de Artemis 2 entraron en cuarentena este miércoles para evitar que un contagio pueda retrasar el lanzamiento. Desde esta madrugada, la lanzadera viaja a bordo de un vehículo especial que se mueve mucho más despacio que una persona caminando, y que tardará 12 horas en llegar a la plataforma de lanzamiento 39B.
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