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Universidad de Tarapacá investiga cómo adaptar la agricultura al clima extremo del norte chileno

La casa de estudio lidera un proyecto financiado con 660 millones de pesos por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo. La iniciativa busca desarrollar sistemas agroalimentarios resilientes en el desierto de Atacama, uno de los entornos más áridos del planeta

Cultivar alimentos donde apenas llueve y el sol cae con fuerza casi todo el año parece una contradicción. Sin embargo, ese es el desafío que asume un grupo de científicos chilenos e internacionales que estudiará cómo la tecnología y los saberes tradicionales pueden convivir para sostener la producción agrícola en la región de Arica y Parinacota, en el extremo norte de Chile.

Allí, en la cabecera del desierto de Atacama, la Universidad de Tarapacá impulsa un proyecto de investigación que busca adaptar la agricultura a condiciones climáticas extremas, en un contexto marcado por la escasez hídrica y el avance del cambio climático.

La iniciativa, financiada con 660 millones de pesos chilenos durante tres años, fue adjudicada en el concurso Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas 2025, de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). El proyecto, titulado Sistemas Agroalimentarios Resilientes: Integración Tecnológica y Patrimonial para el Desarrollo Sostenible en la cabecera del Desierto de Atacama, se implementará en la región de Arica y Parinacota. Esta zona, situada en el desierto más árido del planeta, ofrece un entorno excepcional para el estudio de la agricultura en condiciones hiperáridas.

La propuesta busca integrar innovación digital, conocimiento climático y saberes agroecológicos ancestrales. El objetivo es desarrollar sistemas agroalimentarios resilientes frente a la escasez hídrica y el cambio climático. El equipo estructurará su trabajo en tres grandes líneas de investigación:

1) Gemelo Digital y Agricultura de Precisión: diseño y validación de un ‘Gemelo Digital’ para agricultura en invernadero, una herramienta que integrará inteligencia artificial para modelar variables como temperatura, humedad, radiación, riego y crecimiento vegetal.

2) Dinámica Climática e Integración Meteorológica: desarrollo de proyecciones climáticas de alta resolución mediante modelos de downscaling, SIG y teledetección para identificar zonas agroclimáticas, potencial de cosecha de niebla y sitios óptimos de energía.

3) Conservación del Germoplasma y Patrimonio Agro-Cultural: documentación, evaluación y mejoramiento de cultivos nativos como el tomate Poncho Negro, el maíz Lluteño y la alfalfa Alta Sierra, junto con recuperación participativa de saberes tradicionales y desarrollo de protocolos comunitarios de conservación. En esta línea, cabe destacar las prácticas de las comunidades Aymara y agricultores familiares que durante siglos sostuvieron la producción agrícola bajo condiciones extremas, permitiendo preservar las variedades mencionadas.

El académico de la Facultad de Ingeniería y director del proyecto, Cristóbal Castro, destacó que “adjudicar este proyecto es un gran logro para nuestra Universidad, no solo porque contamos con un equipo de alto nivel académico interdisciplinario para su ejecución, sino también porque podremos avanzar en el desafío de combinar las tecnologías emergentes con las tradiciones ancestrales y el desarrollo equilibrado con el medio ambiente”.

La UTA liderará el proyecto como institución beneficiaria, en colaboración con la Universidad de Chile. El equipo de investigación estará conformado por la directora alterna y académica UTA, Dra. Elizabeth Bastías; los investigadores principales y académicos UTA, Dr. Atul Sagade y Dr. Amir Karbassi, junto con el académico de la U. de Chile, Dr. Luis Morales; y los investigadores asociados UTA, Dr. Camilo Riveros, Dr. Luis R. Cisterna, Dr. Wilson Huanca y Dr. Manuel Barraza.

El consorcio contempla alianzas estratégicas con instituciones internacionales, como la Universidad de California Davis (EE UU), la Universidad de Buenos Aires, el Instituto de Hidrología de Llanuras (Argentina), la Università di Trento y el Centro Agricoltura Alimenti Ambiente (Italia), además de la Universidad de Talca y varias empresas tecnológicas chilenas.

Otro de los ejes del proyecto es la formación de capital humano avanzado. Se prevé integrar a dos investigadores postdoctorales, tres estudiantes de máster y seis alumnos de grado que desarrollarán sus tesis dentro de las líneas de investigación. También se organizarán escuelas de verano, bootcamps y cotutorías internacionales.

“Uno de los puntos más importantes es formar el recurso humano en el área de la tecnología y de la agricultura patrimonial, en eso se van a formar estudiantes de pregrado y postgrado, tanto del magíster que se va a iniciar en Agronomía como en Ingeniería (...). Yo creo que la universidad, a nivel país, va a estar muy bien posicionada en cuanto a la capacidad para trabajar realmente todos los aspectos del cambio climático que nos están afectando a nivel mundial”, compartió la académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas UTA y directora alterna del proyecto, Dra. Elizabeth Bastías.

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