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Los gestos del traspaso de mando en Chile: una carta entregada a Kast, la despedida de Boric con su hija en brazos y la vuelta de las corbatas

A la ceremonia asistieron más de mil invitados, incluyendo el Rey de España, el presidente argentino Javier Milei y la líder de la oposición venezolana María Corina Machado

Gabriel Boric carga a su hija tras el traspaso de mando, este miércoles.Pablo Sanhueza (REUTERS)

José Antonio Kast ya es oficialmente presidente de Chile, el más derechista desde el retorno a la democracia en 1990. Arropado de su círculo de hierro y de aliados internacionales, el conservador de 60 años ha jurado en el cargo este miércoles, 11 de marzo, aproximadamente a las 12.29 horas, después de que el izquierdista Gabriel Boric le ha entregado la piocha de O’Higgins, el símbolo de traspaso de poder del Ejecutivo, en el Salón de Honor del Congreso de Chile, en la ciudad de Valparaíso. “¡Ahora sí, viva Chile!”, se escuchó gritar a uno de los asistentes a la ceremonia.

El ritual ha trascurrido sin sobresaltos, algo que hasta hace unos días era puesto en cuestión: Kast decidió romper el proceso de traspaso de mando, el 3 de marzo, por lo que consideró falta de información en el caso del cable submarino de fibra óptica chino en Chile, que desató el enojo de Estados Unidos, al punto de revocar visados al ministro de Transportes de Boric y dos de sus asesores. Fue el fin de semana que se dio por superado el quiebre.

En su encuentro con Kast en el Congreso, Boric, en un gesto que despertó curiosidad, le entregó con disimulo una carta de la que se desconoce el contenido. Luego de eso, Paulina Núñez, la nueva jefa del Senado, le puso la banda presidencial al derechista.

El acto ha arrancado cerca del mediodía, luego de que el izquierdista Gabriel Boric, ahora exmandatario, y Kast han ingresado, por unos pocos minutos de diferencia, al Congreso. Kast, quien renunció al Partido Republicano -de la derecha extrema- antes de su asunción, ha entrado acompañado de su esposa y ahora primera dama, María Pía Adriasola. Una noche antes, la pareja ha dormido en Cerro Castillo, un palacio presidencial en Viña del Mar, y ha sido en ese mismo lugar donde Kast se ha fotografiado este miércoles, cerca de las 11.10 horas. Las nuevas autoridades han quedado retratadas sobre una grada roja, vestidos con tonos oscuros y los hombres con corbatas. La postal contrasta con la tomada a Boric y su equipo cuando asumieron en 2022, donde gran parte de los hombres rompieron con la tradición de usar este atuendo para su foto oficial y durante la ceremonia.

Boric, de 40 años, ha llegado así, sin corbata, al traspaso de mando desde el Palacio de La Moneda al Congreso, a bordo del Galaxie 500 XL, un automóvil regalado al Ejecutivo por la reina Isabel II en 1968 durante su visita en el país sudamericano. Fue recibido por decenas de seguidores –unos con afiches o banderas alusivas a Boric– le gritaban: “Frente en alto, manos limpias”. La frase dicha por el frenteamplista cuando se despedía de sus simpatizantes en La Moneda, el sábado, y también en su último discurso, transmitido en cadena nacional, el martes en la noche, en la que repasó sus logros e hizo un mea culpa por su manejo del caso Manuel Monsalve, quien siendo subsecretario del Interior fue acusado de violación por una trabajadora. “Con la esperanza intacta. Desde donde sea que nos toque estar: seguimos, siempre juntos”, escribió luego de retirarse, manejando un automóvil, del Congreso.

De ahí ha salido con su hija de nueve meses, Violeta, a quien a cargado en sus brazos. Ya, en ese momento, no solo se despedían de él sus seguidores, en una esquina del Parlamento, sino que también estaba presente en las calles otro grupo, que apoyaba a Kast, y además algunos simpatizantes de la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.

La opositora fue una de las invitadas a la ceremonia de cambio de mando, que este año tuvo a 1.150 asistentes (casi un tercio más del habitual en estos actos). Llegó vestida de blanco y a una de las primeras personas que ha saludado fue a Cecilia Morel, viuda del dos veces presidente Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022) y de quien Machado fue cercana. “Estoy emocionada e estar aquí, estar con ella, además de que especialmente me invitaron”, dijo la premio Nobel mientras abrazaba a Morel. Y, a su salida, dijo a la prensa sobre el cambio de mando: “Imagínense lo que este acto significa para los venezolanos. Un acto que parece sencillo, pero donde un presidente saliente le entrega los símbolos a un nuevo presidente. ¡Muy pronto lo veremos en Venezuela!”.

Justo antes de la toma de posesión de Kast, Machado sostuvo una conversación con el Rey de España, Felipe VI, en Valparaíso, y quien también estuvo en el traspaso de mando. Otro invitado internacional que ha estado en la asunción de Kast fue el presidente argentino Javier Milei, con quien el nuevo presidente tenía prevista una reunión en Cerro Castillo, pero fue suspendida por motivos de agenda.

También han estado los jefes de Estado de Bolivia, Rodrigo Paz; Rodrigo Chaves (Costa Rica); Daniel Noboa (Ecuador); Nasri Asfura (Honduras); José Mulino (Panamá); Luis Abinader (República Dominicana)Yamandú Orsi (Urguguay), y distintas delegaciones diplomáticas. No ha asistido, en cambio, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, declinó por “problemas de agenda”, según un comunicado de la Cancillería de ese país, difundido el martes y luego de que se conociera que el senador brasileño Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, también fue invitado a la ceremonia por Kast. “Lula fue muy pequeño con esta decisión, porque no sabe convivir con personas que piensan diferente a él. Deja de defender los intereses de los brasileños por un asunto personal, por un berrinche”, dijo Flavio Bolsonaro a periodistas después de llegar al Congreso.

A diferencia del cambio de mando anterior, el de 2022, donde Piñera le traspasó el poder Ejecutivo a Boric; en esta ceremonia no asistieron los expresidentes Ricardo Lagos, quien se retiró de la vida pública en 2024, ni Michelle Bachelet, cuya candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas –apoyada por los gobiernos de Boric, Lula da Silva y de Claudia Sheibaum– provocó molestias en republicanos, el partido de derecha extrema fundado por Kast, y que el nuevo mandatario dijo que resolvería si continuaría apoyando o no después de este 11 de marzo.

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