Muere Gilda Gnecco, la médica que votaba en voz alta en nombre de su mejor amiga detenida y asesinada en la dictadura
La académica de la Universidad de Chile fallece el miércoles, a los 91 años. Se hizo popular después de rendirle homenaje a Carolina Wiff, una asistente social arrestada y desaparecida en Villa Grimaldi, en 1975


Gilda Gnecco Tassara, una médica pediatra conocida por votar en cada elección en nombre de su amiga Modesta Carolina Wiff Sepúlveda, detenida y asesinada en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), murió este miércoles, 31 de diciembre de 2025, a los 91 años. La Universidad de Chile, donde ella fue profesora adjunta de la Escuela de Salud Pública, informó en sus redes sociales sobre el fallecimiento de la doctora. “Su vocación pública, compromiso ético y aporte a la formación de generaciones de profesionales constituye un legado que perdurará”, escribieron en un comunicado.
Conocida como La Gringa, Gnecco se hizo popular después de que su hija, Andrea, compartió un video de su madre en redes sociales, ejerciendo su derecho al voto en la elección de consejeros constitucionales del 7 de mayo de 2023. La médico, apoyada en sus muletas, gritó antes de depositar la papeleta en la caja: “Yo voto en voz alta en nombre de Carolina Wiff Sepúlveda, asistente social, detenida desaparecida, asesinada en Villa Grimaldi, mi mejor amiga”.
Este acto, casi convertido en un ritual personal, lo había comenzado décadas atrás como una manera de no dejar perecer la memoria de Wiff, detenida por ocho agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) —la policía política pinochetista— en 1975, junto a Carlos Lorca, exdiputado y miembro del Comité Central del Partido Socialista, en la calle Maule 130 de Santiago. La asistente social de 34 años, militante del PS, estaba casada y tenía un hijo.
Su casa fue allanada por cinco agentes después de su detención, quienes se llevaron su pasaporte y su grabadora antigua. También interrogaron a su hija de nueve años, a su hermana Nancy y a Carmen Rubilar, quien era la asesora del hogar. Distintos testigos citados por la plataforma Memoria Viva han confirmado que Wiff estuvo en Villa Grimaldi, uno de los más simbólicos centros de detención y tortura de la dictadura militar donde, por ejemplo, estuvo detenida la expresidenta Michelle Bachelet y su madre, Ángela Jeria, hace 50 años.
Pese a las diligencias legales y los recursos de amparo, hasta el día de hoy no se ha podido determinar cuál fue su destino. La dictadura militar siempre negó que la joven estuviera detenida, y a través de sus voceros indicó –como en otros casos- que “los subversivos suelen abandonar el país de manera clandestina y con identidades falsas” y que “quizás sea el caso de la referida Modesta Carolina Wiff”, según la plataforma Memoria Viva.
La amistad con Gnecco se inició antes del golpe de Estado en Chile, el 11 de septiembre de 1973. La médico era directora del consultorio Ismael Valdés, en Quinta Normal, entre 1967 y 1973, y Wiff era una estudiante de quinto año de la Escuela de Servicio Social Lucio Córdoba, que necesitaba terminar su práctica comunitaria y hacer su tesis de grado. Por eso, ambas coincidieron en este centro de salud, donde se hicieron amigas.
“Con Carola nos conversamos todo y aún yo le sigo conversando, aunque no me pueda responder. Le converso a su retrato en mi sala de estar; a veces la reto por haberme dejado sola, por no terminar conversaciones pendientes. Le converso los días de elecciones, en que voto siempre en voz alta y en su nombre ante la mirada extrañada de las vocales de mesa. Más de una vez he recibido una sonrisa o una mirada cómplice de alguna de ellas. Parece ser una cosa simple y tal vez un poco tonta, pero cada vez que lo hago tengo la sensación de que ella vota conmigo y así será mientras yo lo pueda hacer”, escribió Gnecco en su libro testimonial Carola Wiff, compromiso... hecho mujer: 1940-1975.
Gnecco fue médico jefe del programa de salud del comité para la Paz y trabajó en la Vicaría de la Solidaridad, brindando apoyo a los presos políticos de la dictadura militar. En la Universidad de Chile destacaron que su “trayectoria profesional y compromiso con la salud pública y los Derechos Humanos dejaron una huella profunda” en esta institución y en el país sudamericano.
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