La Emshi sacó el concurso del agua en alta antes de un cambio legal
Aguas de Barcelona, que competía por el contrato, recurrió la adjudicación a Aguas de Valencia El Tribunal Superior de Justicia ha dado la razón a la empresa catalana
La Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi) sacó el concurso para el suministro de agua a Valencia y su área metropolitana dos días antes de que entrase en vigor la nueva ley de Contratos del Sector Público en 2008. La nueva legislación era más exigente con la valoración de las ofertas, pues establecía que fuera un comité de expertos independientes o un organismo técnico especializado el que valorara las ofertas presentadas a este tipo de concursos.
La Emshi seleccionó poco después a la empresa Aguas de Valencia como socio tecnológico de Emimet, la sociedad metropolitana titular del servicio de suministro en alta. Aguas de Barcelona, que competía por el contrato, recurrió la adjudicación y el Tribunal Superior de Justicia valenciano (TSJ) acaba de darle la razón.
El TSJ ha anulado el concurso resuelto hace cuatro años, que tenía una vigencia de 50 años y unos ingresos previstos de 2.500 millones de euros. En cumplimiento del fallo, la Emshi volverá a evaluar las ofertas presentadas en 2008.
Trámite de urgencia
La convocatoria del concurso fue tramitada con urgencia, ha confirmado un miembro de la Emshi. Esta se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 29 de abril de 2008, dos días antes de que entrase en vigor la reforma de la Ley de Contratos del Sector Público. Esta legislación proponía que fuera un comité de expertos independientes o un organismo técnico especializado quien procediese a la adjudicación.
En 2008, la Mesa de Contratación de la Emshi, que presidía Enrique Crespo, ahora imputado en el caso Emarsa, se decantó por la oferta de Aguas de Valencia tras un informe elaborado por la consultora especializada en servicios de televisión Secuenzia Píxels, y de otro muy parecido al anterior firmado por el técnico de la Emshi Ignacio Mulet, que continúa hoy en el equipo técnico de la entidad metropolitana.
Aguas de Barcelona reconoció hace unas semanas, tras conocerse la anulación de la adjudicación, que ofreció mucho más de los 63 millones de euros que Aguas de Valencia, que resultó ganadora, prometía en su oferta.
Aguas de Valencia, por su parte, siempre ha sostenido que se atuvo a las normas del concurso y que la sentencia del TSJ solo tiene una afección parcial que ahora se va a subsanar.


























































