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El Gobierno de Milei estrena un nuevo esquema cambiario, mientras busca recursos para pagar vencimientos de deuda

En el inicio del régimen de flotación de divisas ajustado por inflación, el peso cae frente al dólar

En un contexto crítico por la necesidad de divisas para pagar vencimientos de deuda, el Gobierno de Javier Milei estrenó el viernes un nuevo esquema cambiario. Si bien se mantiene el régimen de flotación entre bandas para la cotización local del dólar, desde ahora los topes se ajustan por inflación. En el debut del nuevo esquema, el valor de la divisa estadounidense registró una subida del 1,4% en pesos, el mayor aumento diario en más de un mes: el último día hábil de 2025 el dólar mayorista había cotizado a 1.455 pesos y este viernes alcanzó los 1.475 pesos. Pese a lo anunciado por el Gobierno, el Banco Central argentino no compró divisas para alimentar sus magras reservas internacionales.

Hasta ahora, las bandas de flotación mínima y máxima se ajustaban divergentemente al 1% mensual. Como la inflación aceleró durante todo el año por encima de esa tasa y llegó al 31,4% interanual en noviembre pasado, el esquema implicaba una forzada apreciación del peso frente al dólar. A su vez, para evitar incrementar la demanda de dólares y mantener un ancla cambiaria que mantuviera controlada la inflación –el gran objetivo del plan de Milei–, el Gobierno ultra evitó durante el último año adquirir divisas.

Según los datos oficiales, Argentina inició 2026 con reservas brutas del Banco Central (BCRA) por 43.000 millones de dólares. Pero las estimaciones privadas indican que las reservas netas resultan negativas, por encima de 15.000 millones de dólares. Tras levantar las restricciones cambiarias que rigieron hasta hace ocho meses –el llamado cepo–, el Gobierno intentó sumar divisas mediante las exportaciones –agropecuarias, mineras, petroleras– y el arribo de capitales extranjeros para inversiones financieras o productivas. No lo consiguió.

Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Gobierno de Donald Trump, que rescataron al plan económico de Milei en abril y en septiembre últimos, reclamaron modificaciones en el esquema y un fortalecimiento de las reservas internacionales. El Gobierno ultra anunció el mes pasado que, desde este año, las bandas de flotación se ajustarán al ritmo de la inflación del mes previo –fue del 2,5% en noviembre–. En simultáneo, planteó que buscaría compatibilizar el control de la inflación con la acumulación de reservas monetarias.

Este viernes se puso en marcha el nuevo esquema de flotación y tanto la cotización minorista como la mayorista del dólar se incrementaron. La primera aumentó 15 pesos y llegó a 1.495 pesos por dólar. La segunda subió 20 pesos y cerró a 1.475. La oferta de divisas fue escasa, como viene ocurriendo en las últimas semanas, y la demanda fue alta, se presume que por la salida de turistas en la temporada de verano.

El compromiso asumido preveía la compra neta de divisas por parte del Banco Central por el equivalente al 5% de las operaciones diarias del mercado de cambios. Sin embargo, el BCRA informó no haber intervenido. Según consultoras privadas, si bien no compró divisas, sí vendió por cuenta y orden del Tesoro nacional, tal como lo venía haciendo antes, para evitar una mayor devaluación del peso y su eventual impacto en la inflación.

La necesidad de divisas es acuciante porque Argentina enfrenta vencimientos de su deuda soberana por más de 4.200 millones dólares dentro de una semana, el próximo 9 de enero. El Gobierno de Milei ha asegurado que el pago está garantizado, pero no confirmó aún cómo obtendrá los fondos. Las especulaciones incluyen colocaciones de títulos en el mercado local y un préstamo Repo repurchase agreement, en inglés— con bancos y entidades financieras. Otra opción bajo análisis sería recurrir al intercambio de monedas –swap, en inglés– acordado con Estados Unidos, pero solo activado en parte.

El índice conocido como riesgo país –que mide la tasa diferencial que deben pagar los bonos nacionales respecto de los emitidos por EE UU– descendió este viernes hasta los 553 puntos, el nivel más bajo desde 2018. Pero sigue siendo un diferencial alto que obtura el regreso de Argentina al mercado de deuda internacional.

El vencimiento del próximo viernes 9 será una prueba clave para Milei, que, por primera vez desde su asunción hace dos años, cuenta con una ley de presupuesto aprobada por el Congreso. No será, claro, la única prueba. De acuerdo con el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), a lo largo de 2026 Argentina deberá enfrentar el pago de deuda en moneda extranjera por más de 19.000 millones de dólares. En moneda local habrá vencimientos por otros 194 billones de pesos.

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Sobre la firma

Javier Lorca
Es periodista de EL PAÍS en la redacción en Buenos Aires.
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