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Glaciares
Opinión

“Lo que no se conoce desaparece en silencio”: recuerdos del fotógrafo de un glaciar extinto en Colombia

Daniel Camilo Castillo lleva más de un lustro documentando el Glaciar Cerros de la Plaza, desaparecido hace una semana. “Las gotas de agua que llevaban milenios congeladas se derretían como lágrimas”, cuenta

Glaciar Cerros de la Plaza en 2025.Daniel Camilo Castillo Cepeda (CEDIDA)

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Una mañana de diciembre de 2022 pude contemplar por primera vez el Glaciar Cerros de la Plaza, uno de los pocos glaciares ecuatoriales de Colombia. Lo hice desde un páramo de la cordillera Oriental, a orillas de un mar de nubes y bajo un cielo azul. Ahí recuerdo haber visto aquel gigante de hielo milenario que desde hace una semana ya no está.

Lo detallé primero en redes sociales a mediados de 2020. Vi una fotografía del glaciar del 2006. Para ese entonces, su masa glaciar aún era imponente, veía fuerza en su estructura. Esta imagen —de las poquísimas que se tienen, pues es de los glaciares menos documentados del país— fue algo que me impactó. Tenía que conocerlo en persona.

Así que empecé a tomarle fotos en diciembre de 2022. Primero desde lejos y sobre el horizonte azul. Al revelar las imágenes, nos dimos cuenta de que efectivamente ese glaciar se veía desde un páramo ubicado más o menos a 100 kilómetros de distancia en línea recta. Ahí estaban: dos puntos blancos entre las montañas. Poco a poco empecé a investigar y a estudiar algunos mapas. Encontré los registros del glaciar y diseccioné la escasa información con la que cuenta nuestro país. Con esto en mente, hicimos un primer acercamiento.

En aquella expedición logramos hacer una fotografía que ya evidenciaba entonces el deterioro de este con el paso de los años. La imagen que tomé no tenía nada que ver con la que tomó el destacado ecólogo holandés, Thomas Van der Hammen, en 1959. A principios de abril, cuando el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó la extinción del glaciar Cerros de La Plaza en Colombia, sentí un enorme agradecimiento de haber estado en sus “últimos días”. Es increíble cómo estos ecosistemas se transforman o desaparecen después de haber estado ahí por miles de años.

La complejidad de la ruta cambió mis planes de querer llegar al borde del glaciar cuanto antes. No lo hice hasta enero de 2025, cuando conformé un equipo con el que documentar lo poquito que quedaba de él. Mi objetivo era claro: recrear desde el mismo lugar la fotografía hecha en 2006. Quería tomar esa misma imagen por la que estudié esta masa de hielo deslumbrante y mostrarle a Colombia los restos de la misma, 19 años después. En menos de dos décadas, el glaciar pasó de ser un imponente paisaje para convertirse en un recuerdo; un pequeño fragmento de hielo ecuatorial resistiendo entre rocas al cambio climático.

El acceso a la vertiente oriental del Parque Nacional Natural el Cocuy está prohibido desde el 2017. Nosotros cruzamos el límite a sabiendas de ello. Emprendimos camino con esa tensión encima para documentar un glaciar que claramente nadie volvería a ver y que, además, su extinción corría el riesgo de pasar desapercibida. No podía permitir que eso pasara. Los demás tenían que ver (al menos, en fotos) lo que nosotros teníamos ante nuestros ojos.

Estando ahí, presentes, acompañamos al glaciar. Nos despedimos del gigante blanco. Las gotas de agua que llevaban miles de años congeladas estaban derritiéndose como lágrimas sobre un rostro de alguien, ahora frágil. Nosotros simplemente guardamos silencio. Asistimos a la extinción de un glaciar colombiano y a cada uno lo removió desde lo más recóndito de su ser. Dijimos adiós sin poder hacer nada más que atesorar los registros y los sentimientos que nos permitió sentir.

Yo volví la vista a él sabiendo que era la última vez que lo vería. En mis manos tenía, al menos, la fotografía que tanto anhelaba hacer. Ambas imágenes son testigo ahora del deterioro constante del glaciar como causa del devastador impacto del cambio climático. De nuestro glaciar. Hoy recordamos que en Arauca, en el Parque Nacional Natural el Cocuy, hubo un glaciar que fue sinónimo de resistencia, historia climática y poesía andina, que buscó entre sus cumbres un nuevo amanecer.

La noticia de su extinción implicó para Colombia la pérdida de todo un ecosistema. Dejamos ir un símbolo de la alta montaña colombiana y esto generó tristeza, impotencia. Su extinción es evidencia natural de lo que les espera a los demás glaciares ecuatoriales de Colombia, si no aprendemos a habitar el mundo sin llevarlo al límite.

Hoy en día pienso en lo importante que fue darle visibilidad a ese acontecimiento, después de casi seis años de monitoreo voluntario, aportamos imágenes que harán parte de la memoria histórica del glaciar ecuatorial Cerros de La Plaza. Con pasión por las montañas continuamos compartiendo lo vivido, pues lo que no se conoce desaparece en silencio.

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