Ir al contenido
_
_
_
_
realities
Análisis

Sangre, humor y lágrimas. Así fue el estreno de ‘Top Chef: dulces y famosos’: funciona el casting, el jurado y Paula Vázquez

En el ‘reality’ culinario de TVE funciona el jurado destaca un montaje que suprime las tensiones en lugar de regodearse en ellas

Belén Esteban en un momento de 'Top Chef, dulces y famosos'.rtve

No sé en el suyo, pero en mi cartón de bingo de 2026 no estaba ver compartir cocina a Marina Castaño y Belén Esteban. Ha obrado la fantasía Top Chef: Dulces y famosos, el nuevo programa gastronómico de TVE. Habrá quien haya pensado que estaba viendo Bake Off: famosos al horno, pero no, es casi lo mismo, pero es otro programa, tan parecido que ha sido como cuando en Amanece que no es poco perdía las elecciones la Guardia Civil y las ganaba la secreta, que eran los mismos menos el cabo Fermín; pues aquí están los mismos menos Damián Betular, sustituido en el jurado por el también argentino Osvaldo Gross. Sí continúan la balsámica Eva Arguiñano y Paco Roncero, a quien, por culpa de Roi Mendez, ya solo puedo ver como un David Civera con filtro de envejecimiento. Un trío que funciona como reverso luminoso del siniestro jurado de Masterchef.

También sigue al frente Paula Vázquez porque a TVE le sientan bien los Vázquez, como dejó claro Jesús en el Benidorm Fest, vertebrando un formato al que en ediciones anteriores le faltaba un guía, algo que no supimos hasta que vimos cuánto ganó con un conductor solvente al frente. Tener oficio, lo llaman. Soy incapaz de prever cómo tratará la audiencia este estreno —más coincidiendo en la misma franja que Gran Hermano Dúo, que, temiendo el tirón de Esteban, anoche organizó una suerte de aquelarre vergonzante de esos que te hacen pensar que, por mucho que se hable de salud mental, nunca es suficiente—, pero tiene buenos mimbres. Resulta dinámico, a pesar de su duración desmesurada, y cuenta con un casting equilibrado.

No dudo que todos sean dulces, pero en el famosismo de los concursantes hay grados. Hay algunos a los que hay que googlear y también pesos pesados como Belén Esteban. En su vuelta a la pública tras la desastrosa La familia de la tele, sirvió memes y frases para el recuerdo: “¿Los juncos no son los muñecos esos pequeños?”, se preguntó y, si es obra de un guionista —aunque dudo que alguien pueda guionizar a la de San Blas mejor que ella misma—, le beso las comisuras. Dejó claro que ella está ahí para ganar y se redimió de la crisis del churro que recordarán los seguidores de Sálvame. Ejerció de patrona porque sabe que es el principal reclamo del programa y fue la voz del pueblo cuando soltó un sincerísimo “¿Pero bueno, y esto qué es?” al ver aparecer a Marina Castaño, la pastelera más improbable y la única, aventuro, que ha cocinado con blazer. Qué pinta ahí la viuda de Cela, me pregunté yo también. Dicen que el amor hace cometer locuras, pero tener que pagar el alquiler, ni les cuento. Como estoy compuesta de agua, carbono y prejuicios, di por sentado que iba a detestarla tanto como a la primera persona que decidió que el chocolate combinaba con la menta —no hay un infierno suficientemente ardiente para ese ser—, pero fue peor; cuando la escuché definirse como “cocinera insociable” y proclamar que no le gusta mancharse y que es muy escrupulosa, me di cuenta de que no puedo aborrecerla porque soy ella, o sea, la clase de persona que nadie quiere nunca en su equipo. Además, cocinó mi postre favorito: tocinillo de cielo. Mi postre favorito, que también es mi primer y mi segundo platos favoritos, y hasta mi entremés; soy de las que cree, como Homer Simpson, que el mejor menú es en el que todos los platos son postres y el postre son tres postres.

Ella y Luis Merlo funcionaron a una velocidad totalmente distinta al resto; vagaban por la cocina como Sims sin dueño, lo que los abocó a la prueba de eliminación, cuyo resultado no les desvelaré porque, si a ustedes les preocupa la higiene del sueño, harán lo normal, que es verlo hoy en RTV Play. Háganlo aunque solo sea por escuchar a Merlo, ¡qué dicción, qué tablas, qué ternura! Sus soliloquios frente a una masa informe (de harina, no me sean malpensados, que no me refiero a ningún otro concursante) justifican el trasnoche. Está ahí para sustituir a última hora a Antonio Resines, y menudo acierto; cuán curativa resulta en estos tiempos oscuros su energía. Podría escucharlo durante horas y eso hice porque tres duró el programa; cada vez ponen más difícil conciliar la vida con los realities. También dio juego Samantha Ballentines, autoproclamada primera repostera travesti de España y conocida principalmente por su paso por Drag Race, donde obtuvo el título de Miss Simpatía.

Díganme que no es bonito; a mí solo me emocionaría más ser Miss Guapa con Gafas. Simpatía la pone también Roi Méndez, cuyo finísimo sentido del humor no será ninguna sorpresa para los que lo conocieron en Operación Triunfo, formato del que surgió también Natalia. Menuda energía tiene la primera cocinera destacada de la edición. Hay atletas en Milán-Cortina que se han movido menos que ella preparando una tarta.

En el grupo de los actores, además de Merlo, encontramos a su compañera de Aquí no hay quien viva, Eva Isanta. Bea y Mauri, juntos de nuevo. Seguro que alguien suspiró pensando que si hay una película de Aída, ¿por qué no de los vecinos de Desengaño 21? De Aída llega Mariano Peña, el inefable Mauricio Colmenero, que reconoció que usa el horno para guardar las sartenes; somos legión, Mariano. Completa el cupo actoral Alejandro Vergara, el médico Abel Bueno de La promesa. Casi tuvo que retomar su oficio ficticio para suturar unos cortes producto del entusiasmo; aunque la sangre no llegó al río, algún dedito no pasó su mejor noche. No faltan tampoco entre los concursantes los creadores de contenido, ese cajón de sastre. Como Ivana Rodríguez, hermana de Georgina, esposa de Cristiano Ronaldo. Esto es de segundo de genealogía celibritil. Suyas fueron las primeras lágrimas del concurso y eso sí estaba en mi bingo de Top Chef. También crea contenido, y quién no, si lo pensamos bien, Tote Fernández, exfutbolista, adalid de la nueva masculinidad y la persona que más veces puede introducir la expresión “divineo” en una conversación. Casi tantas como chistes sobre perder una extremidad ha soltado la atleta paralímpica Desirée Vila, que alega que el humor ayuda a sobrellevar cualquier situación y esa es una verdad del tamaño de su buen talante.

Hubo risas, pero también emoción. A más de uno se le puso la mirada vidriosa recordando los postres que les elaboraban sus madres. La mía consideraba elaborar un postre, abrirse una Comtessa, y esa practicidad es su legado más preciado para mí. Yo pienso, como confesó Vila, que para qué vas a elaborar churros, con lo complejo que resulta, con los buenísimos churreros que hay en este país. El churro, un dulce tan humilde y tan delicioso. Si a usted le han regalado una docena de churros en San Valentín, eso es amor; dejen que las flores sean felices en los jardines.

Hubo chistes sobre churros y porras, también sobre tríos y sobre bananas que no se levantan, porque es juntarse un grupo humano y brotar el humor de campamento. Las gracietas no fueron muy sofisticadas, pero nos dieron algo mejor: llegar al final del primer programa sin desear fervientemente la expulsión de uno o varios concursantes, del concurso y del país si puede ser. Lo contrario es un milagro y el secreto está en el casting y en una sala de montaje que optó por suprimir las tensiones en lugar de regodearse en ellas. También en que podemos escuchar expresiones bellísimas e ignotas tales que “abatidor” o “azúcar impalpable”. Sería terapéutico terminar la semana con el buen rollo que respira este programa, pero su estancia en la noche dominical es breve; la semana que viene en esa franja se emitirá Anatomía de un instante. Últimamente, TVE vive para sorprendernos. El siguiente programa de Top Chef se emitirá los miércoles y el programa que antes se emitía los miércoles, The Floor, pasará a los martes. Así se fideliza a la audiencia.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_