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Ojos que no ven… Por qué estos parques de animales son vitales contra la pérdida de biodiversidad

El 22 de abril, la ONU estableció el Día Internacional de la Tierra, para concentrar los esfuerzos y las iniciativas contra la pérdida de biodiversidad en el planeta. La Fundación Bioparc y sus parques de Valencia, Fuengirola y el Acuario de Gijón demuestran que protección de las especies amenazadas, investigación, divulgación ambiental y ocio armonizan bien

'Ernie', la cría de gorila nacida en Bioparc Fuengirola (Málaga), junto a su madre.

Ernie, que nació en diciembre, baja del lomo de su madre y da sus primeros pasos: explora, arranca las hojas de una ramita. Es una cría de gorila de llanura occidental, una especie en peligro crítico de extinción. Malik, un elefante africano de sabana, celebra por todo lo alto sus dos años de vida, recién cumplidos. Un pequeño milagro. Como lo es contemplar cómo empieza a nadar una cría de tiburón nodriza de cola corta. Pensemos: ¿a qué le da tiempo en 10 minutos al ser humano? Tal vez a darse una ducha; si es un deportista avezado, quizá corra un par de kilómetros. Cada 10 minutos desaparece una especie; 150 especies se extinguen al día.

Por eso, este 22 de abril, Día Internacional de la Tierra, mientras afrontamos una pérdida de biodiversidad sin precedentes, la Fundación Bioparc y sus parques de Valencia, Fuengirola y el Acuario de Gijón son un ejemplo de que la acción todavía es posible, de que ciencia y ocio se pueden dar la mano.

Se debe “concienciar emocionando”, algo más que un eslogan fundacional. Porque Ernie y Malik representan la esperanza para sus especies. Son fruto de los programas internacionales para asegurar su supervivencia. Y ambos se crían con atención especializada y las últimas tendencias en bienestar animal; el primate y toda su familia, en Fuengirola (Málaga), y Malik —un paquidermo de media tonelada al que ya empiezan a salirle los colmillos— junto a su hermana mayor, Makena, y el resto de la manada, en Valencia. Mientras, en el Acuario de Gijón, el tiburón nodriza de cola corta, esa especie falsamente estigmatizada, vuelve a vivir con la esperanza que la presión sobre los ecosistemas marinos le está arrebatando en su entorno natural.

En los tres parques, el visitante puede acercarse a verlos: mucho más, puede sumergirse en una perfecta recreación de su hábitat. Sin barreras visuales. Ya lo dice el refrán: ojos que no ven... Se trata de una alternativa internacionalmente reconocida para asomarse al corazón de la naturaleza salvaje y decidirse, de una vez por todas, a tomar cartas en el asunto.

“Educar, concienciar, proteger y conservar van de la mano”
Fundación Bioparc

La experiencia de los Bioparc de Fuengirola, Valencia y el acuario de Gijón ofrece un contacto real con esas especies en riesgo de extinción en su ambiente, al cuidado de equipos de veterinaria y biología que contribuyen a lograr la cría controlada científicamente bajo cuidado humano. Son centros de ciencia, de investigación, conservación y divulgación; que asumen, además, la responsabilidad de convertirse en un destino turístico idóneo para el viajero responsible. El turismo, una industria que supone el 14% del PIB para un país como España ⎯alcanzará los 100 millones de visitantes este 2026⎯ debe también contribuir a hacer del mundo un lugar sostenible.

Hipopótamos que nadan en Valencia

En ninguna otra parte de España se podría ser testigo de esta visión: una cueva subacuática por la que nadan hipopótamos, donde parece que, en cualquier momento, podrían cruzar sus pasos con temibles cocodrilos. Se trata de una recreación del ecosistema de los grandes lagos. En el Bioparc de Valencia conviven 6.000 animales de 150 especies, con recorridos a pie que transportan al visitante a la sabana —antílopes, jirafas y leones—, a los bosques de baobabs poblados por elefantes, a las selvas con las familias de gorilas y chimpancés con sus últimas crías e incluso a la isla de Madagascar, cómo no, con sus lémures.

Este febrero, en el parque, nació un rarísimo cerdo hormiguero: orejas de conejo, cola de canguro, garras de dinosaurio y hocico de cerdo. Quien se acerque podrá contemplar los bisoños correteos tras las cebras del primer rinoceronte blanco ahí nacido, un auténtico hito para la conservación de la especie. Es, también y tristemente, el lugar donde poder admirar gacelas Mhorr, que estuvieron extintas en su hábitat y gracias a la intervención de los centros de preservación se están reintroduciendo en África. Con todos estos inigualables ingredientes, Bioparc ofrece durante todo el día actividades lúdico-educativas gratuitas y para todos los públicos, de gran utilidad para conocer en profundidad la fauna africana.

En el siglo XXI, el desafío es global, y los Bioparc se alinean con la estrategia ‘One Plan Approach’ (enfoque de plan único) que considera de forma integral las poblaciones de animales.

Cuarto de siglo celebrando la vida salvaje desde Málaga

El Bioparc de Fuengirola celebra sus primeros 25 años de vida. Un total de 22.000 metros cuadrados dedicados a más de 300 especies. Paisajes por los que viajar desde la exuberante África ecuatorial al Sudeste Asiático, del Indo-Pacífico a Sudamérica. El dragón de Komodo, ese lagarto con millones de años de antigüedad, considerado el reptil terrestre más pesado (miden hasta tres metros de longitud y pesan más de 300 kilos), es uno de los ilustres vecinos del Bioparc de Fuengirola. Tapires malayos, gorilas, nutrias gigantes, cálaos ⎯un ave tropical⎯ o potamóqueros, un jabalí rojo africano muy vistoso, son algunas de las especies que, mientras en sus lugares de origen experimentan un acuciante riesgo de desaparición, resplandecen en este oasis de naturaleza al que cualquiera puede acercarse en plena Costa del Sol.

El visitante culminará su experiencia con un recorrido inmersivo inspirado en el viaje de Magallanes y Elcano que ofrece templos mayas a escala real, arrecifes de coral o un aviario de 14 metros de altura; un espacio donde es imposible ignorar la conexión existente entre biodiversidad, historia y exploración.

Un paseo por las profundidades del mar

El Bioparc Acuario de Gijón trae una sorpresa tras otra. Primero, porque en sus instalaciones se encuentra el CRAMA, un centro de recuperación de animales marinos rescatados: han rehabilitado tortugas bobas y focas grises, que ya han podido regresar felizmente al Cantábrico. Y, segundo, porque lo que ofrece al visitante no podría encontrarse en un mismo emplazamiento en ninguna otra parte. Mucho más que peces: acaban de inaugurar una exposición permanente dedicada a reptiles, anfibios e invertebrados extraordinarios. Como el monstruo de Gila, un lagarto de unos 60 centímetros de largo que suele vivir en las zonas áridas de México y el sur de EE UU; varanos azules indonesios; lagartos verdes de Tanzania; iguanas o boas arcoíris. También, ranas flecha, tritones o grandes tarántulas y escorpiones.

La experiencia de los Bioparc de Fuengirola, Valencia y el Acuario de Gijón ofrece un contacto real con especies en riesgo de extinción en su ambiente, al cuidado de equipos de veterinaria y biología que contribuyen a lograr la cría controlada científicamente bajo cuidado humano.

Situado frente a la playa de Poniente, mirando al mar, Bioparc Acuario de Gijón es un lugar vivo, de singular belleza, que va cambiando de estación a estación e incluso a lo largo de un mismo día: los animales se comportan de manera diferente según la hora. Es posible contemplar a los grandes tiburones toro surcando las aguas del oceanario, a las tortugas marinas echándose una siesta por la tarde tras sus movidas mañanas, o ser testigo de cómo las anémonas joya abren sus tentáculos con el avance del día.

El poder de visitar lo salvaje en la ciudad

Los Bioparc son “parques de vida”, un concepto de parques de animales que tienen un papel fundamental en el reto de revertir la situación de destrucción del medio ambiente. La comunidad científica lo llama la era del Antropoceno: en 2020, todo lo fabricado por el ser humano en el planeta (masa antropogénica) superó por primera vez en la historia la masa conjunta de todos los seres vivos de la Tierra (biomasa).

En el siglo XXI, el desafío es global y los Bioparc se alinean con la estrategia One Plan Approach (enfoque de plan único), que considera de forma integral las poblaciones de animales, tanto las que viven en su hábitat como las que permanecen bajo cuidado humano. Se considera necesario abordar la conservación en un doble ámbito, in situ y ex situ, siendo indispensable la contribución de los parques en la conservación de la naturaleza y su biodiversidad como plataformas de educación, de movilización y de cría científicamente controlada de especies en peligro de extinción.

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