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El bienestar de la familia empieza por el oído

Cuidar la audición no es solo una cuestión de salud. Supone también un acto de amor hacia uno mismo y hacia sus seres queridos. Por eso, a partir de los 55 años, conviene revisarla al menos una vez al año para atajar cualquier problema antes de que empeore. La empresa Audika, especializada en cuidado auditivo, ofrece revisiones preventivas y soluciones auditivas de vanguardia que ayudan a volver a conectar con el entorno

Como no se le suele dar importancia a esas pérdidas, se retrasada cualquier diagnóstico, lo que puede empeorar la situación en caso de deterioro.Audika

Mientras se goza de un oído agudo, uno no se da cuenta de lo importante que es escuchar bien. Pero cuando se empieza a perder, se hace consciente de cómo esa merma impacta en su autonomía, en su seguridad y en el bienestar de su entorno. Escuchar bien significa estar presente, apoyar y acompañar a la pareja, a los hijos y a los nietos. En torno al 11% de la población española padece algún tipo de pérdida de audición, de acuerdo con Hearing You, una organización europea sin ánimo de lucro centrada en la investigación y divulgación sobre salud de este órgano sensorial. En el marco del Día Mundial de la Audición, que se celebra el 3 de marzo, hay que poner el oído en una realidad que resuena poco en la sociedad: cuando un adulto oye mejor, toda la familia se beneficia.

La pérdida auditiva suele ser progresiva y el cerebro se va adaptando a ella a medida que avanza, explica Ainhoa Murillo, audioprotesista en Audika España. Por eso muchas personas no son conscientes de que oyen peor hasta que el problema ya está avanzado, continúa esta experta: “Detectamos muchos casos de personas que llevan años oyendo peor sin saberlo. Un diagnóstico temprano evita complicaciones y mejora notablemente la calidad de vida del paciente y de sus familiares”, completa.

En muchas situaciones, la pérdida de audición se invisibiliza, principalmente, porque se ha normalizado. Se asume que con la edad se pierde capacidad auditiva (entre bromas y veras, es frecuente escuchar la frase “me estoy haciendo mayor”) y es cierto que se manifiesta con más fuerza a medida que se cumplen años.

La mitad de las personas mayores de 65 años, aproximadamente, tiene algún problema de esta naturaleza, de acuerdo con un estudio realizado en Barcelona en 2018. También se achaca a entornos en los que no se escucha porque hay un exceso de ruido (“No te entiendo con el griterío de este lugar”). Pero no siempre es el resultado de estos factores. Dejar de oír bien puede ser el preludio de complicaciones en el sistema auditivo o, en determinados contextos, de deterioro cognitivo.

El impacto emocional de no oír bien

Sin llegar a ese extremo, incluso el daño más leve puede alterar la dinámica familiar. “El entorno también sufre la pérdida auditiva”, afirma la audioprotesista. “La pareja o los hijos tienden a elevar la voz, a repetir frases, y eso genera frustración en ambas partes. Muchas personas empiezan a evitar reuniones familiares porque sienten que no siguen las conversaciones o temen responder algo que no corresponde”.

También puede derivar en problemas emocionales, pues tiende a generar un sentimiento de frustración y una progresiva retirada de las conversaciones familiares y el consiguiente aislamiento, de acuerdo con un estudio de 2020 de la Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. El nieto, por ejemplo, siente que su abuelo ya no le escucha y el abuelo prefiere no acudir a la celebración por miedo a hacer el ridículo o sentirse una carga.

La importancia de revisar la audición a partir de los 55

Cuidar de la audición se convierte, por tanto, no solo en una cuestión de salud, sino en un acto de amor hacia uno mismo y hacia las personas del entorno. Solo así se puede escuchar y ser escuchado, que es la base de una relación personal sana. Cuanto mejor escuchamos, mejor conectamos. Por eso conviene prestar atención a nuestro órgano auditivo a lo largo de toda la vida, pero especialmente a partir de los 55 años. Como no se le suele dar importancia a esas pérdidas, se retrasada cualquier diagnóstico, lo que puede empeorar la situación en caso de deterioro. “Recomendamos realizar una revisión auditiva annual a partir de los 55 años, incluso aunque no se perciban síntomas claros”, señala Murillo. “Igual que revisamos la vista o la tensión, el oído también necesita seguimiento. No hay que esperar a oír muy mal para actuar”, añade.

Un servicio integral

Audika, empresa especializada en la atención integral de la salud auditiva, permite reservar un examen auditivo gratuito en alguno de sus más de 160 centros repartidos por toda España. Un examen auditivo dura una hora aproximadamente, y en él se utiliza equipamiento de vanguardia. Los resultados se reciben el mismo día y, en caso de necesitarlo, se ofrecen soluciones para mejorar la audición, como una selección de audífonos acorde a la pérdida auditiva y necesidades individuales, que se pueden probar durante 15 días sin compromiso. La revisión auditiva, recalca la marca, no supone una obligación de compra.

Audika, que forma parte del Grupo Demant, uno de los líderes mundiales en el sector, también ofrece asesoramiento para encontrar los audífonos que mejor se adaptan a cada persona. Hoy, en torno al 4% de la población utiliza algún tipo de dispositivo que mejora la audición, de acuerdo con Hearing You. Su uso, aseguran las personas encuestadas para el informe, mejora la calidad de vida. Audika cuenta con modelos de conectividad por bluetooth y utilización de inteligencia artificial (IA) para gestionar el ruido; así como servicios de seguimiento posventa. Además, facilitan el acceso a esta tecnología a muchas familias gracias a sus planes de financiación.

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