Tenerife coloniza el espacio
La Constelación Canaria de Satélites será una herramienta clave para la protección del medio natural y la respuesta ante incendios forestales, inundaciones o erupciones volcánicas. El proyecto, vigía del cambio climático, generará empleo cualificado y situará a la isla como referente en tecnología espacial y gestión inteligente del territorio

En apenas un año Tenerife vigilará desde el espacio su territorio, protegerá su futuro y proyectará su capacidad tecnológica al mundo. Cuatro satélites de órbita terrestre baja, uno de ellos piloto, obtendrán imágenes diarias de las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, así como de sus entornos marítimos. El proyecto Constelación Canaria de Satélites (CIC), que permitirá vigilar las cuatro islas ante eventuales emergencias, monitorizar el cambio climático y generar un nuevo motor económico basado en la tecnología espacial, consolida a Tenerife como galvanizador del diseño, la fabricación y la explotación de tecnología satelital.
El primer lanzamiento está previsto para comienzos de 2027, y el despliegue completo tendrá lugar en el primer semestre de 2028. Ese mismo año comenzará la explotación operativa de las imágenes y datos obtenidos, lo que permitirá mejorar la gestión del territorio y reforzar la capacidad de respuesta ante riesgos naturales y ambientales. Según la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, “esta inversión sitúa a Tenerife en una posición privilegiada, no solo como usuaria, sino como desarrolladora de tecnología espacial”.
La constelación será una herramienta clave para la protección del medio natural, la planificación territorial y la respuesta ante emergencias como incendios forestales, inundaciones o erupciones volcánicas. Además, contribuirá a anticipar incidencias meteorológicas, mejorar la gestión del agua y optimizar el uso de los recursos naturales.
Los satélites incorporan sensores avanzados capaces de captar imágenes en distintas bandas del espectro: visible, infrarrojo cercano, infrarrojo de onda corta e infrarrojo térmico. Esta tecnología permitirá detectar desde ahí arriba variaciones en la vegetación, controlar la humedad del suelo, identificar vertidos en el mar o evaluar daños tras una catástrofe. La información obtenida facilitará la toma de decisiones basada en datos actualizados, mejorando la eficiencia de los servicios públicos y la protección del entorno.
Motor de la economía
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su impacto directo en la economía insular. La construcción y operación de los satélites generará entre 122 y 158 puestos de trabajo, “muchos de ellos vinculados a ingeniería, análisis de datos y desarrollo tecnológico”, comenta Rosa Dávila. Parte del diseño y la fabricación se realizará en Tenerife, lo que contribuirá a consolidar un ecosistema tecnológico propio y a atraer talento e inversión. “Este proyecto refuerza el posicionamiento de la isla como un nuevo polo de innovación en el ámbito aeroespacial y contribuye de forma decisiva al cambio de modelo productivo, generando empleo cualificado, atrayendo inversión y apostando por el talento canario”, en línea con el Plan Director de Innovación impulsado por la Corporación insular.
La construcción y operación de los satélites generará entre 122 y 158 puestos de trabajo, muchos de ellos vinculados a ingeniería, análisis de datos y desarrollo tecnológicoRosa Dávila, presidenta del Cabildo de Tenerife
Además del impacto laboral, la constelación tendrá un retorno económico estimado de unos 18 millones de euros para el Cabildo, gracias a la comercialización de imágenes y datos. Se trata, por tanto, de una iniciativa autosostenible, capaz de generar ingresos y garantizar su viabilidad a largo plazo. Empresas con sede en Tenerife podrán participar en la gestión y explotación de estos datos, abriendo nuevas oportunidades de negocio y reforzando la proyección internacional del tejido empresarial local.
El proyecto también impulsará el desarrollo científico y tecnológico de la isla. El prestigioso Instituto de Astrofísica de Canarias participa en la iniciativa mediante el desarrollo de la cámara Drago-3, una tecnología avanzada que permitirá obtener imágenes de alta precisión. Asimismo, la constelación se integrará con infraestructuras como la plataforma Dalix, los supercomputadores del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y la futura estación de seguimiento Canarysat-ITER, financiada con fondos europeos.
Seguro y sostenible
La constelación representa una herramienta clave para la seguridad y la sostenibilidad. Permitirá rastrear mediante monitoreo la evolución del cambio climático, gestionar mejor los recursos hídricos, proteger los ecosistemas marinos y evaluar la recuperación de zonas afectadas por desastres. También facilitará el desarrollo de la agricultura de precisión, optimizando el uso del agua y mejorando la productividad del sector primario.
El Cabildo insular ha adjudicado a la empresa Telespazio Ibérica el desarrollo de este proyecto pionero, valorado en 21,3 millones de euros. A la convocatoria pública concurrieron tres empresas del sector aeroespacial. La propuesta de Telespazio Ibérica fue seleccionada tras un proceso de evaluación técnica y científica en el que colaboró el Instituto de Astrofísica de Canarias, garantizando el rigor y la calidad del proyecto.
Se trata de un proyecto estratégico que consolida a Tenerife como un referente en innovación y tecnología aplicadaJuan José Martínez, consejero de Innovación del Cabildo de Tenerife
Para el consejero de Innovación, Juan José Martínez, “se trata de un proyecto estratégico que consolida a Tenerife como un referente en innovación y tecnología aplicada”. Esta iniciativa no solo supone un avance decisivo en la gestión inteligente del territorio y las emergencias, sino que tiene un impacto directo en la economía insular, según Martínez, “con la creación de empleo altamente cualificado y nuevas oportunidades para el tejido empresarial local”.
La Constelación Canaria de Satélites marca un antes y un después en el posicionamiento de Tenerife. La isla deja de ser únicamente usuaria de tecnología espacial para convertirse en motor de su desarrollo. Esta iniciativa abre la puerta a un nuevo modelo económico basado en el conocimiento, la innovación y el talento. Una apuesta estratégica que sitúa a la isla en la nueva economía del espacio, donde la tecnología se convierte en motor de desarrollo, seguridad y sostenibilidad.