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Especial publicidad

Por qué las tiendas de ropa reducen la contaminación de las ciudades

El modelo omnicanal del grupo Tendam, propietario de Cortefiel, Springfield y Women’secret, entre otras, que se basa en la recogida y devolución de tiendas físicas, reduce hasta en un 87% la huella de carbono

Por cada servicio de recogida o devolución de ropa en tiendas físicas se generan 400 gramos de dióxido de carbono, entre un tercio y ocho veces menos que otros modelos. Ello beneficia a los ecosistemas marítimos y terrestres.TENDAM

Reducir las emisiones contaminantes se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios e inmediatos de la industria de la moda. El reto no es sencillo, por las características del sector: la producción de fibras sintéticas, derivadas del petróleo, la fabricación o el transporte global dificultan que las compañías puedan cumplir con los estándares marcados. Sin embargo, hay cadenas que apuestan por la sostenibilidad como valor diferencial frente al resto.

El grupo Tendam, propietario de las marcas Springfield, Women’secret, Cortefiel, Pedro del Hierro, Hoss Intropia, Slowlove, High Spirits, Dash and Stars, OOTO, HI&BYE, MILANO y la cadena de outlet FIFTY, es ejemplo de cómo la sostenibilidad puede ser una ventaja competitiva. Lo respalda un estudio científico de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) de Madrid. El informe destaca que el modelo omnicanal del conglomerado reduce hasta en un 87% la huella de carbono. Los datos se basan en el análisis de 3.000 casos reales en 11 ciudades españolas, entre las que destacan Madrid, Barcelona, Sevilla y Zaragoza, lo que ofrece una visión detallada sobre el impacto ambiental de los distintos modelos de comercio. “La sostenibilidad no se mide con promesas, sino con datos”, explica Pedro Esquivias, director general cliente en Tendam.

Tendam es uno de los principales grupos europeos que basan sus operaciones en el sistema omnicanal. El estudio Consumer Carbon Footprint of Fashion E-Commerce (Huella de carbono del consumidor en el comercio electrónico de la moda, en inglés), publicado en la revista internacional Sustainability, concluye que ese modelo, basado en la recogida y devolución en tienda, es más sostenible que el que emplean los operadores denominados pure players. “El modelo omnicanal puede ser más responsable con el medioambiente con rentabilidad y efectividad comercial”, apostilla Esquivias.

El estudio arroja un dato revelador: gracias al sistema logístico de Tendam, el ahorro de los gases de efecto invernadero (GEI) es de entre el 73% y el 87% en comparación con los estándares del comercio online. Las cifras de la huella de carbono por servicio, que incluye la recogida o devolución, rondan los 400 gramos de dióxido de carbono (CO₂), muy por debajo de los entre 1.500 y 3.000 gramos que registran otros modelos de los competidores pure players.

Tres factores clave para ahorrar emisiones

La investigación de la UDIT destaca tres factores decisivos para explicar cómo la presencia estratégica de las tiendas de Tendam contribuye a la descarbonización de las ciudades donde están ubicadas. En primer lugar, el estudio identifica la movilidad sostenible. El 51,5% de los clientes que residen en grandes ciudades, aquellas que superan el millón de habitantes, acuden a la tienda a recoger su pedido caminando. Un hábito que reduce el uso de transporte público o privado y, con ello, las emisiones de los vehículos.

En segundo lugar, el viaje multipropósito de los clientes ⎯que en el argot se denomina trip chaining⎯ lo que significa que los consumidores aprovechan la visita a las tiendas para realizar otras gestiones. El estudio determina que un alto porcentaje de esos usuarios combina la recogida o devolución de productos con otras actividades y minimizan, así, el impacto medioambiental del desplazamiento. Por último, la UDIT concluye que la gestión eficiente de las devoluciones es otro factor que contribuye a la reducción de la contaminación gracias a la logística inversa: el proceso parte del consumidor final hacia el fabricante o distribuidor.

El 51,5% de los clientes que residen en ciudades con más de un millón de habitantes acuden a la tienda a recoger su pedido caminando. Un hábito que reduce el uso de transporte público o privado y, con ello, las emisiones de los vehículos

El modelo de Tendam reincorpora las prendas de ropa devueltas en el stock de la tienda para su posterior reventa. Gracias a eso, se eliminan las emisiones de su transporte y destrucción. Algo que acaba con una práctica extendida entre las marcas que basan su negocio puramente en el mundo online, y cuyo porcentaje (entre el 22 y el 46%) de destrucción de devoluciones es ineficiente.

La contaminación de cada ciudad es distinta

La UDIT apunta dos aspectos a tener en cuenta. Uno de ellos es la ubicación de la tienda, un elemento determinante para la huella de carbono. Según el estudio, si un local se sitúa a pie de calle, genera unos 145 gramos de CO₂ por pedido; si se sitúa en un centro comercial, la cifra asciende a 500 gramos.

En segundo lugar, el tamaño de la ciudad es igualmente relevante. En las grandes urbes como Madrid o Barcelona, cada servicio aporta 190 gramos de CO₂, un tercio menos que en ciudades medianas o pequeñas. La diferencia reside en el acceso peatonal y la conclusión de la UDIT es determinante: caminar hacia una tienda situada en zonas urbanas transitable, una característica del modelo omnicanal de Tendam, reduce sustancialmente las emisiones.

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