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Aliados desconocidos en el tratamiento contra el cáncer

Los biomarcadores permiten poner nombre y apellidos a los tumores. Gracias a la investigación puntera de compañías como Merck, empresa de ciencia y tecnología, los pacientes pueden beneficiarse de terapias cada vez más certeras

Los primeros síntomas se manifestaron en el verano de 2019: tos persistente que va a peor, a veces acompañada de sangre; dolor al respirar; bronquitis o neumonía recurrentes y caquexia (pérdida de masa corporal). A finales de aquel agosto, a José Antonio Tocino le llegó el diagnóstico: cáncer de pulmón, primera causa de mortalidad por esta enfermedad a nivel mundial y el tercer tumor más frecuente en España, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). En su cabeza se repitieron los mismos esquemas que en la mayoría de los pacientes que son diagnosticados. “A todo el mundo le agobia esa palabra, ‘cáncer’, y las imágenes mentales que asociamos”, recuerda. “Piensas en la quimioterapia, en la degradación de tu cuerpo... Es una situación bastante dura”. Su mundo, entonces, se vino abajo. Hasta que los médicos le dieron esperanza.

Me dijeron que podían tratar mi cáncer de forma más directa, más especializada. Fue algo completamente diferencial
José Antonio Tocino, paciente de cáncer de pulmón

Fue a raíz de un estudio molecular en el que le detectaron “una expresión muy alta en PD-L1″, una proteína que se encuentra en la superficie de las células, también de las cancerosas. Para José Antonio Tocino, actual coordinador de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP) en Madrid, ese hallazgo representó un “respiro importante”, ya que significaba mucho más. “Me dijeron que podían tratar mi cáncer de forma más directa, más especializada. Para mí, fue algo completamente diferencial”, admite este gaditano de 65 años que convive con la enfermedad. En 2025, se estima que solo en España se han diagnosticado aproximadamente 34.500 nuevos casos, según el informe Las cifras del cáncer 2025 de la Sociedad Española de Oncología Médica.

El PD-L1, que sirvió para tranquilizar los temores de José Antonio Tocino, es lo que la Medicina denomina biomarcador: genes, proteínas u otras sustancias que, ante un diagnóstico oncológico, se analizan para revelar detalles importantes sobre el tumor de un paciente. Cuando se trata de células cancerosas, se produce un mayor número de estos marcadores en la sangre, la orina, la materia fecal, u otros tejidos y fluidos del cuerpo. Su información es vital: gracias a ellos se puede determinar el grado de malignidad y si se puede aplicar –como en el caso de José Antonio Tocino– una terapia dirigida. E incluso, en algunos casos, cómo responderá el tumor a un tratamiento concreto.

Un elemento vital para el tratamiento

La Dra. María Sereno Moyano, oncóloga del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, detalla sus virtudes. “Los biomarcadores son alteraciones que afectan a genes y/o proteínas que pueden ser utilizadas de forma específica para guiar la administración de terapias específicas”. Moyano es clara: en muchos casos, son “capaces de predecir la respuesta” a esos tratamientos y relacionarse con el pronóstico de la enfermedad.

Los biomarcadores son capaces de predecir, en muchos casos, la respuesta de un paciente a un tratamiento
María Sereno Moyano, oncóloga

La extensa tipología de tumores que existe no entraña una dificultad añadida. “Gracias a los biomarcadores seremos capaces de tratarlos mejor, porque el tratamiento está basado en un diagnóstico completo, histológico y molecular”, confirma la Dra. Ana Belén Enguita, especialista en anatomía patológica del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Su trabajo consiste en interpretar las muestras de los pacientes y poner nombre y apellidos a la enfermedad.

En los últimos años, explica Enguita, los avances tecnológicos han permitido técnicas cada vez más sofisticadas para lograr la determinación de los biomarcadores. El mayor progreso, a su juicio, es la “inclusión en los departamentos de anatomía patológica de las técnicas de secuenciación masiva con unos paneles de 20, 50, 120 genes...”, explica. Ello les permite conocer “muy bien la naturaleza molecular” de cada tumor. Y actuar en consecuencia desde el primer momento.

Siempre, en colaboración con sus compañeros oncólogos. “Hoy en día es impensable que el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de pulmón se hagan sin pertenecer a equipos multidisciplinares”, afirma la patóloga. Lo primero es disponer de una muestra, preferiblemente, obtenida tras una biopsia, y hacer un correcto diagnóstico histológico. Por último, se procede al test de biomarcadores, “fundamentales” en tipologías como el cáncer de pulmón no microcítico, el más común.

La importancia del METex14

Existen muchos tipos de biomarcadores en el cáncer de pulmón. Los más frecuentes son la mutación del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EFGR), presente en aproximadamente el 15% de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) –en su mayoría, mujeres o personas no fumadoras–, traslocación del gen de la quinasa del linfoma anaplásico (ALK) y mutación en el gen BRAF, que aparece en el 4% de los casos de CPNM. Son peculiares –y reseñables– las diferentes formas de activación del gen MET, ya que pueden asociarse con peores pronósticos: sobrexpresión, amplificación y omisión. Cuando este último proceso se produce en el exón 14 de este gen (METex14), presente entre el 3% - 4% de los casos de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico, puede tratarse de un tumor con mal pronóstico. Es una alteración “muy infrecuente”, afirma la oncóloga Moyano: aparece en pacientes de edad avanzada y no guarda una especial relación con la exposición al tabaco.

El problema es su desarrollo. “Suele ser una enfermedad con un comportamiento agresivo pese a la administración de tratamientos convencionales basados en quimioterapia y/o inmunoterapia”, detalla la oncóloga. Su detección requiere aplicar test validados más sencillos y menos sensibles, como los PCR, o más complejos que incluyen muchos biomarcadores como las técnicas de secuenciación masiva (NGS). Estos últimos son avances médicos que han cambiado la forma de abordar la enfermedad. “Actualmente disponemos de terapias dirigidas aprobadas frente a esta alteración que han mejorado los pronósticos de forma muy significativa, con efectos secundarios de clase predecibles y manejables”, explica la experta.

Falta de información, el reto a combatir

A pesar de los importantes avances terapéuticos, persiste un gran reto: combatir el desconocimiento. “El desconocimiento que aún existe en la sociedad es un desafío que debemos afrontar. Si conseguimos que el concepto de ‘cáncer de pulmón’ vaya siempre acompañado de la palabra ‘biomarcador’, ofreceremos a los pacientes y a sus familias una visión diferente de la enfermedad y de su tratamiento, una visión más esperanzadora en la que podrían beneficiarse de terapias dirigidas”, destaca Isabel Sánchez Magro, directora médica de Merck en España.

Con el objetivo de difundir este mensaje, Merck ha promovido la campaña de concienciación ‘Biomarcadores: un zoom al cáncer de pulmón’, avalada por la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP) y la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), que evidencia la falta de conocimiento y pretende despejar dudas.

“Mi impresión es que la población general que tiene conocimiento sobre la existencia de los biomarcadores en cáncer es escasa”, argumenta la oncóloga.

José Antonio Tocino, que lleva ya más de seis años conviviendo con el cáncer de pulmón concluye: “Parece una tontería, pero es muy relevante para un paciente que está agobiadísimo, con un estrés bestial, cuando le dicen que hay esperanza o que se puede llevar un tratamiento mucho más específico”.

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