Una ciudad japonesa quiere limitar el uso de los móviles a dos horas diarias
La medida, que no impondrá sanciones en caso de incumplimiento, tiene como objetivo “evitar el uso excesivo de dispositivos que causan problemas de salud física y mental”


La ciudad japonesa de Toyoake quiere que sus residentes pasen menos tiempo colgados de los teléfonos inteligentes. La urbe, una ciudad dormitorio de 69.000 habitantes ubicada a las afueras de Nagoya, urgirá a todos los usuarios de móviles a limitar el tiempo de uso a dos horas al día fuera del trabajo o de la escuela, según una propuesta de ordenanza municipal. La normativa pionera, que aún no ha sido aprobada, no será vinculante y tampoco incluye sanciones en caso de que se supere el máximo fijado, pero ya ha despertado un acalorado debate en un país ultratecnológico donde el uso de estos aparatos está ―como en muchas sociedades― extendidísimo.
El Gobierno municipal de Toyoake, en la prefectura de Aichi, en el centro de Japón, anunció la propuesta el pasado 21 de agosto, y su alcalde ha tenido que salir a dar explicaciones. “Esto no significa que la ciudad vaya a limitar los derechos de sus residentes ni a imponerles obligaciones”, ha aclarado el regidor, Masafumi Koki, según recoge el medio nipón Mainichi. “Más bien, espero que sirva como una oportunidad para que cada familia reflexione y debata sobre el tiempo que dedica a los teléfonos inteligentes, así como sobre la hora del día en que se utilizan estos dispositivos”.
El consistorio defiende que el uso excesivo de teléfonos inteligentes durante el tiempo libre fuera del trabajo y los estudios tiene un impacto negativo en un amplio rango de grupos de edad, de menores a adultos, y ha fundamentado la pauta de dos horas en datos y materiales del Ministerio de Salud. También asegura que se trata de la primera ordenanza de este tipo en Japón dirigida a todos los residentes de un municipio.
El borrador, cuya votación está prevista para el 22 de septiembre, insta además a los estudiantes de primaria (entre 6 y 12 años) a evitar los teléfonos inteligentes después de las 21.00 de la noche, y aconseja a los estudiantes de secundaria (de 12 a 18) y mayores que no los utilicen después de las 22.00.
La propuesta, presentada coincidiendo con el inicio del curso escolar, reconoce que los teléfonos inteligentes, los ordenadores personales y las tabletas son herramientas necesarias, pero advierte de que el uso excesivo de las redes sociales y el streaming de vídeos puede tener un impacto negativo en la salud y la vida familiar.
La medida tiene como objetivo “evitar el uso excesivo de dispositivos que causan problemas de salud física y mental, incluidos problemas de sueño”, y se ha optado por la fórmula de la ordenanza “para transmitir un mensaje especial y garantizar que los ciudadanos se lo tomen en serio”, según ha especificado el alcalde, quien también se ha mostrado abierto a debatir enmiendas. De ser aprobada, entraría en vigor el 1 de octubre.
La iniciativa ha sido recibida con recelo. La ciudad ha recogido más de 120 comentarios sobre la propuesta, y en torno al 80% ha mostrado su rechazo, cuestionando que exista “el derecho a restringir la libertad”. Unos pocos, no obstante, la han apoyado: “Llevo mucho tiempo observando la dependencia de los teléfonos inteligentes e insto a que se apruebe la ordenanza”, dijo un residente, tal y como recoge Mainichi. También ha espoleado un debate en línea con usuarios criticando que en dos horas no da tiempo ni a leer un libro ni a ver una película.
El alcalde ha tenido que aclarar que el uso del smartphone durante actividades no recreativas (como ver vídeos mientras se cocina o se hace ejercicio, el aprendizaje en línea y la práctica para un torneo de deportes electrónicos) no contaría para las dos horas, de acuerdo con la BBC.
Los jóvenes japoneses pasan una media de casi cinco horas al día conectados a Internet entre semana, y alrededor del 65% de los niños de 10 años ya tienen su propio smartphone, según una encuesta de la Agencia de Niños y Familias del Gobierno japonés publicada en 2024.
La medida de Toyoake tiene precedentes. En 2020 la prefectura japonesa de Kagawa ya impulsó una normativa que limitaba el tiempo de uso de videojuegos para menores de 18 años a 60 minutos diarios durante los días lectivos, y a 90 minutos los no lectivos. También proponía un toque de queda digital, de entre 9 y 10 de la noche, según la edad de los menores. La norma, igual que la actual propuesta, no incluía sanciones y dejaba en manos de los padres y tutores la responsabilidad de velar por su cumplimiento. Fue la primera legislación de este tipo aprobada en Japón y, aunque un usuario la impugnó ante la justicia, un tribunal confirmó en 2022 su constitucionalidad.
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