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Del ‘western’ a las leyendas del rock o Kate Moss: breve historia del pañuelo al cuello, el accesorio inesperado del 2026

De escuetas dimensiones y ceñido a la garganta en un intencionado descuido a modo de bandana, prolifera en la temporada hasta hacerlo imprescindible en los estilismo venideros

AMI Paris, Mango y Weinsanto. lauchmetrics.com

Quién podría imaginar que un trozo de tela usada por los marineros en la cubierta de los barcos para quitarse en sudor terminaría por colonizar la pasarela. Elemento indisoluble de la estética corsaria durante siglos, lo de ceñirse alrededor del gaznate se derivó de una costumbre noble para evitar que el cuello de la camisa se ensuciara o —bien que por su rigidez— no causara heridas en la piel. En el atuendo de los piratas, podía desde proteger del sol cegador del Caribe a improvisar un torniquete o disimular las manchas de alquitrán y sangre durante una contienda.

Ese halo seductor y ‘canalla’ que ha envuelto su presencia desde tiempo remotos, sobre todo de escasas dimensiones y bien anudado con un descuidado nudo o un lazo de varias vueltas, se replicó con tesón durante el siglo XX. Liso o al estilo bandana, de tiro corto y con micro estampados, se popularizó en el spaghetti Western (y su posterior réplica en la música country con artistas como Jimmy Dean) tanto por su valor estético como práctico, al proteger también de las inclemencias del tiempo y el polvo a menudo generado en las ciudades del oro.

La extrema sensibilidad por la ropa de antaño que desató el rock y la psicodelia en el ocaso de los años sesenta (en concreto, todo lo que desprendiera un tufillo bohemio, ya fuera rescatado del grupo de Bloomsbury o del armario de un pirata), hizo de este accesorio su más poderoso emblema.

De Brian Jones a Marianne Faithfull, cada aparición de The Rolling Stones y su troupe acompañaban a sus estilismos traídos de entre épocas de minúsculos fulares en el cuello; a veces superpuestos, otras en un generoso lazo o de manera prominente como dicta el Regencycore.

Tras pasar desapercibido en la década de los 80, a excepción de su función como apéndice de las camisa sharf que pusieron de moda las secretarias de la época, el gran salto cualitativo lo daría en el arranque del nuevo milenio. La oleada rock que eclosionó en la primera década de la mano de The Strokes, The White Stripes, The Libertines o Franz Ferdinand, unido a la labor del estilista de esta última banda por recuperar su fervor estético hasta convertirlo en el ideario de la nueva masculinidad (es decir, Hedi Slimane en su época de Dior Homme) propició su regreso por la puerta grande.

Musas de entonces como Kate Moss o Irina Lazareanu, se encargaron de alimentar el mito en el armario femenino. La primera ideó una proeza de estilo que marcaría la manera de vestir en la calle durante mucho tiempo: ataviarnos como si pensáramos asistir a un festival de música sin necesidad de hacerlo, y tras pasar por una tienda vintage y la sección de firmas independientes de Liberty London.

En ese ideario conocido comúnmente como boho chic, los pañuelos minúsculos de gasa prendidos de forma informal, bien lisos o con abalorios, debían estar sí o sí para seguir la tendencia con esmero.

En 2026, esa ‘descuidada’ intencionalidad regresa a la pasarela al pie de la letra en propuestas como la de Ann Demeulemeester, Weinsanto, AMI Paris o Blumarine, o con un giro más limpio y sensual en clave monocolor (Dolce & Gabbana).

En forma de bandana, tras enrollar un pañuelo cuadrado sobre sí mismo para que, al unirlo, asome una lazada más tiesa y corta, es otra de las tendencias visibles en la pasarela, ya sea en patrones lisos, vintage o floreados (Coach, MSGM y Emporio Armani). Acompañado de tejidos inesperados como un vestido de lentejuelas o una chaqueta de ante genera un contraste muy sugerente a tener en cuenta.

Y en el plano más creativo, firmas como la danesa MKDT o el diseñador Moisés Nieto proponen simular esa sensación glamourosa de un pañuelo agitado por el aire —sin necesidad de experimentar una ventisca— en sus salidas primaverales. Pero si lo nuestro es usarlo para mantener la garganta a buen recaudo, la moda se ha apropiado de esa distinguida manera de ponerse el pañuelo, ya sea con un choker de seda (Maitrepierre) o un cuello Ascot, dejando un extremo más largo para cruzarlo como en un nudo de corbata (Miu Miu).

Set de pañuelos en algodón reciclado, de Mango

Bandana plisada, de Hermès

Gavroche arrugada, de AMI Paris

Fular Scarvi, de Sessùn

Pañuelo ‘paisley’, de BIMBA Y LOLA

Bandana efecto gasa, de Pull&Bear

Cinta en sarga de seda, de Golden Goose

Pañuelo ‘Signature Vintage’, de Coach

Pañuelo en sarga de seda, de Miu Miu

Pañuelo de lunares, de Valentino Garavani

Set de pañuelos, de Tintoretto

Pañuelo de seda, de Yerse

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