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BADITS, la firma española cuyas ventas en directo por Instagram son la clave de su éxito

En un mundo como el de la moda con una competitividad brutal, BADITS (antigua Bad Habits) descubrió hace más de un lustro el valor de crear experiencias únicas que conectaran con una clientela exigente y fiel. Y Georgina Escoda, su fundadora y directora creativa, se ha convertido en una influencer real para miles de compradoras entregadas a su estilo minimal y cool. Y, además, fabricado en España

Algunas propuestas de BADITS.Josep More

“A veces digo: ‘Por favor, ¿podemos descansar ya de los Mykonos?’. Llevamos siete años repitiendo los mismos pantalones… Pero es que una vez que te compras unos, ya no puedes parar. Sientan tan bien que realmente enganchan. Es el best seller total de la marca”.

Georgina Escoda (Barcelona,1972) todavía se sorprende de su propio —y fascinante— éxito. Experta en moda desde prácticamente todas sus facetas —fue modelo, estilista, trabajó en la mítica agencia de comunicación catalana Conchita Vilella, en Carrera y Carrrera y en Bimba y Lola, donde abrió todas las franquicias de Cataluña junto a una socia durante 14 años —, es también una mujer audaz, tenaz y tremendamente valiente. Y con ese mood elegante, cool y cargado de energía positiva que ha posicionado su firma de moda recién rebautizada como BADITS en lo más alto. (Hasta hace el mes de enero su nombre era Bad Habits).

Hoy, esta compañía que Escoda comparte con Jordi Solá, su marido además de responsable financiero, cuenta con casi 170 puntos de venta multimarca en toda Europa. Y Bélgica es, curiosamente, su mercado europeo más potente.

Los comienzos como empresaria independiente fueron fruto de la necesidad. Dueña de una creatividad ilimitada y de muchas ganas de hacer aquello en lo que creía y sin depender de nadie más que de ella misma en 2017 abrió Bad Habits en Barcelona, originalmente como tienda multimarca.

“Los zapatos siempre han sido mi obsesión. Quería poder comprarlos de precios intermedios entre Zara y el lujo, pero no los encontraba. Invertía en marcas extranjeras, y no entendía que no existiera una multimarca a precios asequibles”, explica la empresaria. “Contacté con varias firmas y encontré un local enorme. Me gasté 300.000 € en zapatos, ¡una barbaridad! Pero no había forma de llenar la tienda de lo grande que era. Y empecé a comprar también ropa para ver si la llenaba un poco más”, recuerda para S Moda. Destaca Escoda que en aquellos primeros momentos, la ayuda de la también empresaria catalana y creadora de contenido Alex Rivière resultó de gran importancia para dar a conocer la firma en sus comienzos. “Fue un gran altavoz para mí”, asegura.

Con la tienda del distrito de Sarrià-Sant Gervasi yendo ‘viento en popa’, había algo, sin embargo, que inquietaba a su dueña: “Tenía clientas que querían una simple camisa blanca, pero solo las encontraban a precios desorbitados. Y yo era incapaz de vender una camisa blanca, que es lo más absurdo del mundo, a 600 euros. Así que decidí fabricarlas yo misma”. Después llegaron las camisetas, las sudaderas… “Me di cuenta de que todo lo que fabricaba, ‘volaba’ en días. Y además con margen, no como en el multimarca donde el beneficio es menor”, explica. Decidió entonces profesionalizar la marca propia y hacer equipo con expertos en compras, producción, diseño… “Y entró Blanca Estévez también en mi vida, actualmente directora de operaciones”, afirma sobre quien hoy es su ‘mano derecha’.

Los directos de Instagram, la clave

Tras la apertura en 2017 de la enorme y exitosa tienda de Barcelona, en 2019 llegó el momento del desembarco en la capital. La inauguración oficial iba a ser un año después. Concretamente, el 25 de marzo de 2020, once días después de la declaración del Estado de Alarma por la pandemia del Covid-19. “Teníamos todo organizado: billetes de tren y de avión… ¡Todo!”, recuerda Escoda. “Obviamente, tuvimos que cerrar. Y no sabíamos qué hacer con todo el producto que habíamos comprado ya. El de otras marcas podíamos negociarlo. Pero el que habíamos fabricado con nuestra propia firma no se podía devolver. Teníamos que darle salida de alguna manera o mi gran sueño iba a ser la ruina. Entonces no teníamos aún ni web”.

Y así nacieron los directos en Instagram todos los miércoles: para vender aquello que en las tiendas ya no se podía ofrecer por el confinamiento. La propia Georgina mostraba las prendas en estas conexiones en directo, haciendo de asesora de estilo. Y esta estrategia que nació de la desesperación se convirtió en un éxito inmenso que aún hoy día se mantiene. “Cogía el carro de la compra, me iba a la tienda, que estaba cerca de mi casa, abría la persiana, llenaba el carro de ropa, volvía a casa y, ¡hala!, a venderlo en los directos de Instagram. Sobrevivimos gracias a esto”, recuerda.

Estas conexiones semanales entre Georgina y sus clientas se han convertido en el alma de la firma. “Ya no hemos podido parar la rueda”, afirma la empresaria. Y confiesa que algún miércoles que no se ha podido hacer el directo por algún motivo, ha sido un ‘drama’. “Muchas clientas necesitan comprar todas las semanas, necesitan los directos”. Y son 45 minutos con un alcance real de 45.000-50.000 personas (las visualizaciones se mantienen durante toda la semana) y una facturación que no suele bajar de los 18.000-20.000 euros. ¡En solo 45 minutos!

El sello de Georgina

BADITS, el nuevo nombre de la firma tras un reciente rebranding para adaptarse a una realidad “más madura y refinada de lo que siempre fuimos”, se sustenta en la creación de un estilo propio, el de Georgina Escoda. No sigue las tendencias, sino el gusto personal de su creadora. “Tenemos solo aquello que yo misma me pondría y que puede estar en mi armario perfectamente”, explica la empresaria, también directora creativa de la firma. Y confiesa que nunca incluiría flecos ni estampados como las flores. “¡Los odio!”, afirma entre risas.

A muchas de sus clientas las conoce por su nombre, y algunas hasta le piden consejo estilístico para citas, comidas o eventos varios. Son mujeres ‘enganchadas’ al estilo de Escoda que esperan ansiosas cada miércoles para verla, escucharla y comprar sus celebrados básicos. Se podría decir que es una prescriptora de estilo, una influencer de verdad. Tiene venta física en sus tiendas de Barcelona y Madrid (en la capital inauguró, por fin, nueva boutique en 2025 en la calle Claudio Coello), y también en la web.

Pero los directos de Instagram siguen siendo el gran éxito de ventas cada miércoles. Un encuentro semanal para el que Escoda reconoce no estar siempre de ánimo. “Tenemos una comunidad cercana, y hay veces que les decimos que no estamos en un buen momento, o que nos hemos peleado con alguien… Hasta hemos llorado juntas”, asegura. Pero siempre siguen adelante con esta cita tan esperada cada semana desde hace seis años.

Made in Spain real

La fabricación de proximidad y de calidad es otra de las obsesiones de Georgina Escoda. “Nuestros proveedores son tan de proximidad que vamos a verlos en coche o en taxi, o nos enviamos las cosas por Glovo. ‘¡Fíjate si están cerca!”, asegura orgullosa.

“Fabricamos casi todo en España, y alguna sudadera en Portugal. Y luego es cierto hay tipos de prendas como los anoraks o los abrigos de pelo que es imposible hacerlos aquí. La prenda saldría por una fortuna y también porque ya no existen profesionales adecuados. Nadie puede fabricar en España ese tipo de prendas. Pero el resto, incluidos cinturones, zapatos y bolsos que se crean en Elche, lo hacemos aquí en España. Gano menos margen, claro, pero a mí me afecta mucho ver que un producto se ha fabricado en China. No hay color con cómo se trabaja aquí. ¡Yo tengo unos talleres que son la pera!”, dice.

Y confiesa: “Saber que la camisa que llevo la ha hecho Marga, que es maravillosa, una mujer que trabaja con su equipo el mínimo detalle. Para mí eso es una maravilla. Así se lleva la prenda de una forma distinta”.

Sobre el futuro de BADITS, su fundadora nos adelanta que, además de seguir con sus dos colecciones anuales y drops (series limitadas) de no más de 60 piezas, habrá colecciones específicas para adolescentes, también para hombres y hasta su propio avatar creado con IA. Y le encantaría vestir a Laura Ponte: “Me fascina… ¡Sería una fantasía!”.

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