Ir al contenido

El cáncer colorrectal ya no solo se opera

Con la mayor incidencia en España, el abordaje de esta patología atraviesa un momento de innovación tecnológica y asistencial. Los tumores se extirpan cada vez con más precisión, pero el objetivo de fondo es, según los especialistas, evitar la cirugía cuando sea posible y coordinar las distintas especialidades para ofrecer el tratamiento más ajustado a cada paciente

Según la Asociación Española Contra el Cáncer, en 2025 se diagnosticaron 45.000 casos nuevos de cáncer colorrectal, 27.300 hombres y 17.300 en mujeres. Panuwat Dangsungnoen (Getty Images)

En el imaginario popular, el cáncer de próstata o el de mama, por citar un ejemplo de cada sexo, concentran la mayor atención en términos de incidencia. Sin embargo, es el cáncer colorrectal el tumor con más casos nuevos en España, con 45.000 diagnósticos estimados en 2025, según la Asociación Española Contra el Cáncer. Y es el colorrectal también, quizá por esa elevada frecuencia, uno de los cánceres que más se estudian y que más innovación suscitan. “Es un campo en permanente evolución, con múltiples innovaciones tecnológicas y asistenciales, a la par que se impulsa la convivencia entre especialidades para lograr el mejor abordaje posible”, explica Héctor Guadalajara, jefe del servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid). “En concreto, los protocolos, prácticas clínicas o marcadores, por poner algunos ejemplos, se quedan obsoletos en un año. Hay que estar continuamente progresando”.

El cáncer colorrectal, en cuatro datos

El colorrectal es el cáncer con mayor prevalencia en España

En 2025 se diagnosticaron 45.000 casos nuevos, 27.300 hombres y 17.300 en mujeres.

El diagnóstico precoz eleva la supervivencia al 90%

La edad, los antecedentes familiares, las enfermedades inflamatorias intestinales y el estilo de vida (obesidad, sedentarismo…) son los principales factores de riesgo.

Fuente: Asociación Española Contra el Cáncer

Cirugía robótica, sí, pero el objetivo es evitarla

En la Fundación Jiménez Díaz, el 95% de los procedimientos quirúrgicos de cáncer colorrectal se realizan mediante cirugía robótica. De hecho, hace escasos meses el hospital incorporó un Da Vinci, el robot más avanzado para este tipo de intervenciones. Su nueva evolución, el modelo 5, conlleva mejoras que tienen más que ver con la inteligencia artificial: “Por ejemplo, hay una serie de pasos que el sistema entiende como estándares; si algo no cuadra, se nos da un aviso en la línea temporal del procedimiento. Esto redunda en una seguridad aún mayor para el paciente y el especialista”, señala Guadalajara. A futuro, incide, llegará la integración de la IA con la imagen, una combinación que posibilitará, en potencia, contar con información visual en tiempo real y adaptar al instante la cirugía, algo que ya sucede en los tratamientos radioterápicos.

Sea como sea, lo idóneo, subraya Guadalajara, “sería no operar o evitarlo en la mayor medida posible. Son cirugías complicadas y agresivas, sobre todo con el cáncer de recto, que es especialmente difícil por el gigantesco impacto en la calidad de vida en los pacientes”.

“El futuro pasa por evitar la cirugía radical sin perder efectividad en el tratamiento”

Héctor Guadalajara Jefe del servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid)

Para lograr esta reducción de quirófano, se están explorando ya protocolos que siguen la estela del cáncer de mama, como por ejemplo tumorectomías limitadas y de alta precisión y, sobre todo, la optimización del tratamiento de radioquimioterapia. “Ese es el futuro”, incide Guadalajara, “evitar la cirugía radical sin perder efectividad en el tratamiento”. Un camino que se está explorando con el protocolo Forest, puesto en marcha en la Fundación Jiménez Díaz, con el que se ha conseguido evitar la cirugía radical en hasta el 50% de los casos sin reducir la tasa de supervivencia. “Nos ha dejado chocados a la unidad de cirujanos: una enfermedad que se puede curar de otra manera”, se alegra el especialista. “La evidencia es cada vez más sólida sobre las ventajas de optimizar la quimioradioterapia. Y sabemos con más certeza que no se pierden ventanas de oportunidad en caso de que haya que operar posteriormente”, añade.

Antes de llegar al tratamiento en sí del tumor colorrectal, con las múltiples opciones que explicaba Guadalajara, cada caso “ha de ser evaluado por un comité de médicos de distintas especialidades”, explica Vilma Pacheco, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Luz y coordinadora de la unidad de Tumores Digestivos de One Oncology Madrid, un programa que “implementa un modelo centralizado de Oncología en los hospitales privados de Quirónsalud en Madrid y brinda la posibilidad de revisar de manera transversal los casos complejos y alinear protocolos para el mejor tratamiento posible”.

Equipos multidisciplinares y transversales

Antes de llegar al tratamiento en sí del tumor colorrectal, con las múltiples opciones que explicaba Guadalajara, cada caso “ha de ser evaluado por un comité de médicos de distintas especialidades”, explica Vilma Pacheco. Así, el programa One Oncology “brinda la posibilidad de revisar de manera transversal los casos complejos y alinear protocolos para el mejor tratamiento posible”.

“Brindamos la posibilidad de revisar de manera transversal los casos complejos y alinear protocolos para el mejor tratamiento posible”

Vilma Pacheco Coordinadora de la unidad de Tumores Digestivos de One Oncology Madrid del Grupo Quirónsalud

La multidisciplinariedad ya existía y en los hospitales “ya se trabajaba de manera coordinada”, matiza Pacheco, “y los oncólogos trabajaban por unidades en cada centro: mama, digestivo, pulmón…”. One Oncology Madrid, puesto en marcha por el grupo Quirónsalud a principios de 2026, “favorece la coordinación, la colaboración entre equipos y ofrecer una atención más eficiente y especializada atendiendo a los pacientes oncológicos de una manera integrada”, señala Pacheco. “La diferencia es que ahora las unidades —mama, digestivo, pulmón…— trabajan de manera coordinada a nivel de toda la red de hospitales, abordando conjuntamente los casos independientemente del centro de origen dentro del grupo.”.

Fases del cáncer colorrectal

Estadio 0

El tumor se localiza en la parte más superficial de la mucosa.

Estadio I

El tumor penetra en la pared del colon o el recto sin traspasar la capa muscular.

Estadio II

El tumor se infiltra en todas las capas de la pared del colon o el recto y puede extenderse a los órganos adyacentes.

Estadio III

El cáncer invade los órganos próximos y comienza a afectar a los ganglios linfáticos.

Estadio IV

El cáncer se ha propagado y afecta  a órganos alejados del colon o el recto, como puede ser el pulmón o el hígado.

Fuente: Asociación Española Contra el Cáncer

Algo que cobra especial importancia en un cáncer cuya incidencia crece entre la población joven, de menos de 50 años, y que tiene una raíz multifactorial: exposiciones ambientales y estilo de vida, factores genéticos y hereditarios, patologías intestinales y de la microbiota… “ Este programa refuerza la investigación en el área y permitirá, en el futuro, un acceso más coordinado a ensayos clínicos y nuevas opciones de tratamiento para los pacientes”, añade Pacheco.

La educación del estoma

La operación de cáncer colorrectal conlleva la llamada ostomía, una cirugía que crea una abertura artificial (llamada estoma) para desviar las deposiciones a una bolsa externa. “Son pacientes que lo pasan muy mal”, explica Pilar Muñoz, enfermera estomaterapeuta del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón (Sevilla). “Cambia mucho la imagen corporal, se crean inseguridades, no suele haber referentes que les expliquen cómo manejar y cuidar el dispositivo…”.

“Es un mundo que puede abrumar de primeras. Por eso hay que hacer pedagogía y acompañar al paciente”

Pilar Muñoz Enfermera estomaterapeuta del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón (Sevilla)

En el Sagrado Corazón, hace ya seis años, abrieron una consulta de estomaterapia, la primera a nivel privado, señala Muñoz, en la que hacen “pedagogía del estoma”: “Es un mundo que puede abrumar de primeras: te da miedo que se note la bolsa, que se reviente y haya una fuga… Por eso hay que estar al lado del paciente y orientarlo sobre qué puede hacer y qué no. Y ayudarle con la dieta, con las vivencias en su entorno social, con la psicología del cambio”, prosigue Muñoz.

Esta enfermera también explica que el objetivo es desestigmatizar este dispositivo. Y llegar, de alguna manera, a quererlo, a familiarizarse con él. “Es el estoma de cada uno y, al final, una parte más del cuerpo. Hay que buscar la autonomía del paciente: yo les doy mi teléfono y hablo con ellos. Y eso genera seguridad. Te mandan fotos y te preguntan, se genera una conversación sana”. Concluye Muñoz con un mensaje muy claro: la vida cambia con la noticia del cáncer colorrectal, sí, pero el estoma salva vidas: “Sin la bolsa no se podría vivir. Hay que agradecerlo, cuidarlo y quererlo”.

Archivado En