Urge explicarse sobre Irán
La extensión de la guerra y las consecuencias de la posición española requieren que el presidente del Gobierno acuda al Parlamento para informar con detalle


El incendio provocado por el temerario e ilegal ataque lanzado por Estados Unidos e Israel contra el despreciable régimen iraní se propaga a toda velocidad. La región se sume en la violencia y el mercado energético acusa la enorme inestabilidad, los riesgos se acumulan. En el caso de España, a ese contexto de máxima alerta, se añade el riesgo específico de la ira del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que este martes manifestó su previsible disgusto por la posición del Gobierno español y amenazó con cortar los lazos comerciales con España.
El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, expresó desde el primer momento una posición coherente con el derecho internacional al rechazar el ataque del sábado, ya que no se fundamenta ni en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU ni en el presupuesto de la legítima defensa (no hay indicios sólidos de que Irán planeara ataques de forma inminente). La negativa de Sánchez a permitir el uso de las bases estadounidenses ubicadas en territorio español para sostener en clave logística la ofensiva es consecuencia de esa premisa, y está amparada por el tratado que regula su uso. El coste político puede ser elevado, pero su motivación es sólida.
Con todo, la gestión del seísmo geoestratégico que se ha desencadenado y de las consecuencias de la posición española es un reto formidable. Es clave para España que, en esta delicadísima tesitura, el Gobierno actúe con máxima pulcritud democrática y extremada finura diplomática. En primer lugar, era imprescindible que el presidente explicara su posición a la ciudadanía. Empezará a hacerlo este miércoles en La Moncloa. Será en una declaración institucional sin periodistas —es decir, sin preguntas— que, en ese formato, llega con retraso y resulta demasiado limitada. La gravedad de la guerra desatada en Oriente Próximo hace ya días merecía por parte del jefe del Gobierno algo más que un comunicado en las redes sociales y unas líneas en el discurso de inauguración del Mobile de Barcelona. Urge además la celebración en el Parlamento de una sesión para informar al resto de los grupos políticos y para debatir en profundidad la posición española. La interlocución con la oposición deber ser, además, constante en un asunto de Estado como este.
Por otro lado, es fundamental que el Gobierno trabaje para forjar una posición común en Europa. Sería ingenuo subestimar la dificultad de conseguirla a la vista de la profunda diferencia de los puntos de partida de muchos países. Pero sería un error no seguir buscando elementos de consenso. En especial, el rechazo a un ataque sin legitimidad legal no debe ofuscar la disposición española a contribuir a la defensa de intereses de los aliados europeos que puedan ser objetivo de las represalias ilegítimas del execrable régimen iraní.
Las próximas horas dirán en qué se concreta la ira de Trump, ya que España es parte del bloque comercial europeo y, de entrada, no es nada evidente cómo podría EE UU llevar a cabo su amenaza. En cualquier caso, el Gobierno debe evitar la tentación de enrocarse y de utilizar la amplísima animadversión que existe hacia Trump en la sociedad española para ganar popularidad. No se debe retroceder en los principios fundamentales, pero, a partir de ahí, conviene mantener toda la prudencia posible y evitar consecuencias favorables a los intereses de una facción política pero indeseadas para el conjunto de la ciudadanía.
En clave europea, es imperativo que los países de la UE y sus socios más estrechos consigan acercar posturas. Los tres principales —Alemania, Reino Unido y Francia— se han mostrado cohesionados. Ellos, y otros como Grecia, se están movilizando para tareas defensivas cuyo desempeño tendrá que ser objeto de escrutinio. Hay matices, discrepancias, fragmentación. Es decir, debilidad. No cabe resignarse a ella. La mejor respuesta europea es una respuesta unitaria, no veintisiete. Hay que esforzarse para conseguirla. También desde España.
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