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CARTAS AL DIRECTOR

El silencio después de los tractores

Las lectoras y los lectores escriben sobre la situación de los agricultores, la reinvención de la izquierda, el aumento de la población española, y el enfrentamiento entre generaciones

Unos 200 camiones y tractores participan en una protesta en Cáceres por la situación del campo, el pasado 11 de febrero. EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

“Europa muerde la mano que le da de comer”, leí en uno de los tantos tractores que circulaban hace unos días por Cáceres. Una ciudad que, ese día, atardecía con el cielo teñido de banderas y la silueta de cada uno de los tractores y agricultores que se movilizaron para defender sus derechos. Mientras llegaba a mi casa, escuché decir “Esto ya se acaba, ya podréis continuar con normalidad” y se me revolvió algo por dentro, porque al llamar a mi padre, agricultor, me dijo: “Esto seguirá así”. Entonces entendí que, para algunos, esta huelga solo había sido una mañana ruidosa que había llegado a su fin, mientras que para los manifestantes, había sido un momento de lucha y escucha. Quien espera que la protesta finalice por el hecho de que estos tractores se hayan retirado no ha entendido el porqué de ella, convirtiéndose de nuevo el silencio en esa misteriosa herramienta con la que tiene que lidiar quien trabaja en el campo: quien vive cada cosecha incierta y precios que no compensan. Queda por ver por cuánto tiempo más puede sostenerse una mano que siente que la están mordiendo. Si esa mano se quiebra, se quiebra también el futuro.

Belén Acedo Sayavera. Hornachos (Badajoz)

Estrategia equivocada

Los planes de reagrupamiento de la izquierda suenan a intento desesperado por evitar lo que parece inevitable, vistas las orejas al lobo tras las elecciones en Extremadura y Aragón. Si la ultraderecha está capitalizando el voto joven y rural, además de pescar en caladeros tradicionalmente asociados a la izquierda, quizá esta debiera hacer más autocrítica en lugar de aspavientos apoyándose en el desgastado comodín del miedo cuyo efecto se ha demostrado nulo.

Daniel García Delicado. Albacete

Regenerar lo público

Con el aumento progresivo de la población, los servicios públicos precisan regenerarse y renovarse de forma paralela a ese crecimiento. La sanidad, la educación, el transporte, la vivienda y todos aquellos elementos esenciales de un Estado social han sido desatendidos progresivamente desde finales del pasado siglo. Ese debate y las acciones correspondientes competen a todos los grupos políticos; el concepto del bien común también debería actualizarse en el siglo XXI.

Ramón Puchades Rincón de Arellano. Valencia

Enfrentar a generaciones no es la solución

Soy boomer y no creo que la situación de mi generación sea fruto de una economía hecha a medida, sino del esfuerzo de nuestros padres y el nuestro propio. No somos responsables del encarecimiento de la vivienda y de las frustraciones de los más jóvenes que heredarán —aunque no todos— un patrimonio consecuente. Culpar a los boomers de la precarización de las condiciones de vida de los jóvenes es el mantra de los que buscan responsables de los males de la sociedad entre los más cercanos para no profundizar en las causas de una desigualdad creciente e insostenible.

Rafael Rubio. Madrid

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