Videoanálisis | El descarrilamiento del Tren Maya no fue un simple “percance de vía”
El Gobierno intentó maquillar lo que desde el principio fue un megaproyecto levantado a capricho presidencial
El reciente descarrilamiento del Tren Maya no fue un simple “percance de vía”, como intentó maquillar el Gobierno federal. Fue la confirmación de lo que se advirtió desde el inicio: un megaproyecto levantado al capricho presidencial, que se saltó procedimientos legales diseñados precisamente para evitar eventos así. Una obra improvisada, opaca y con un sobrecosto que ya rebasa los 350 mil millones de pesos. Y además: económicamente insostenible. Los costos del tren superan en más de 250% a sus ingresos, un desfalco que convierte al proyecto en un símbolo de derroche y fracaso.
Vale la pena recordar: El tren se construyó ignorando órdenes judiciales que exigían la suspensión de las obras en tramos clave. Desde 2020, comunidades indígenas, ambientalistas y organizaciones civiles interpusieron decenas de amparos contra el Tren Maya, sobre todo en el tramo 5, que literalmente partió la selva a la mitad. Jueces federales en Yucatán y Quintana Roo concedieron suspensiones para detener las obras.
Hoy el Tren Maya circula casi vacío. Y, sin embargo, desde los gobiernos de México y Guatemala ya se presentó la intención de ampliarlo hacia Centroamérica.