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EE UU impone el diálogo entre Marruecos y el Polisario para cerrar un acuerdo en el Sáhara

La ONU ve “alentadoras” las últimas reuniones en Washington, pero advierte sobre la “cuestión clave de la autodeterminación” de los saharauis

Staffan de Mistura, enviado de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, en una reunión diplomática en Roma en 2022.CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

Estados Unidos ha impuesto una intensa presión diplomática para intentar alcanzar un rápido acuerdo y una estricta ley del silencio en el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el futuro del Sáhara Occidental. Medio siglo después del estallido del conflicto del Magreb en la excolonia española, la Administración del presidente Donald Trump ha reactivado unas conversaciones interrumpidas desde hace más de seis años, antes de que el propio Trump reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y diera un vuelco al tablero norteafricano.

Tras una toma inicial de contacto en Washington en el mes de enero, Madrid, capital de la antigua metrópoli del Sáhara Occidental, fue el escenario elegido por Estados Unidos los pasados días 8 y 9 de febrero para escenificar la búsqueda de una solución política al contencioso. Se negoció una hoja de ruta para seguir negociando e intentar alcanzar un acuerdo marco en mayo. El lunes y el martes pasados, las partes fueron convocadas en la capital estadounidense sin que apenas haya trascendido información sobre las cuestiones tratadas.

Tan solo se ha confirmado que el enviado de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, ha copresidido las reuniones en Washington junto con el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz, asistido por el asesor del presidente Trump para asuntos africanos y del mundo árabe, Massad Boulos.

La ONU considera “alentadoras” las últimas reuniones sobre al Sáhara Occidental, pero advierte de que aún queda trabajo por delante para alcanzar “un acuerdo mutuamente aceptable”. Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general, informó el miércoles de que las partes abordaron en la capital de EE UU “cuestiones clave como la autodeterminación del pueblo saharaui, tomando como base la propuesta de autonomía presentada por Marruecos”, y anunció que habrá más reuniones “según sea necesario”.

En la mesa de diálogo se sientan además los jefes de la diplomacia de Marruecos, Naser Burita; el Frente Polisario, Mohamed Yeslam Beissat; Argelia, Ahmed Attaf, y Mauritania, Mohamed Salem Uld Merzuk, en un marco de creciente presión diplomática de Estados Unidos sobre conflictos internacionales empantanados.

Desde Madrid, también ha confirmado el desarrollo de las conversaciones en Washington el delegado del Frente Polisario en España, Abdulá Arabi, quien insiste en la vía de un referéndum de autodeterminación en el que figure la opción de la independencia, frente a la autonomía propuesta por Marruecos como única posibilidad. En declaraciones a Europa Press cuando se cumplen 50 años de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática por el Polisario, Arabi sostiene que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU pide a las partes “reiniciar un proceso político sin condiciones previas”, sin excluir ninguna opción. La resolución aprobada el pasado 31 de octubre avaló que “una verdadera autonomía” es el objetivo “más factible” para una solución política del contencioso.

Marruecos ha presentado a las partes un nuevo texto ampliado de estatuto de autonomía en esta ronda de contactos. Las últimas tandas de diálogo entre Rabat y el Polisario se desarrollaron en Manhasset (EE UU), entre 2007 y 2008, y en Ginebra (2018-2019). Rabat anunció en noviembre una actualización del plan autonómico que presentó hace dos decenios. Para ello se ha inspirado en experiencias europeas como el autogobierno de Escocia e Irlanda del Norte, en el Reino Unido, y en el modelo de comunidades autónomas españolas en particular. Incorpora incluso el equivalente al artículo 155 de la Constitución española, en una cláusula de salvaguarda que permite suspender las competencias autonómicas.

Según lo filtrado en sus grandes líneas a medios marroquíes, el proyecto de estatuto marroquí para el Sáhara establece un Gobierno y un Parlamento autónomos, y una policía autonómica, aunque con características singulares. El rey de Marruecos se reserva el derecho de investidura del presidente del Ejecutivo saharaui sobre la base de una legitimidad parlamentaria regional. En la Cámara legislativa se sientan tanto diputados electos en votación popular como designados en representación de las tradicionales tribus saharauis. El reino jerifiano prohíbe además que en el Sáhara autónomo pueda ondear una bandera autonómica propia.

Fuentes diplomáticas citadas por el digital ECSaharaui apuntan a que EE UU ha planteado a Marruecos y el Polisario un periodo transitorio de entre cinco y diez años para la implantación de la autonomía, y la opción de someter a consulta popular el “acuerdo marco” alcanzado entre las partes para una solución política al conflicto. La vieja disputa sobre el censo electoral, que bloqueó la actividad de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), planea sobre esta cuestión.

Censo español de 1974

El Frente Polisario propone como base el censo efectuado por el Instituto Nacional de Estadística español en 1974, en el que registró en el Sáhara cerca de 75.000 saharauis (junto a 30.000 españoles). La Minurso llegó a contabilizar unos 130.000 potenciales votantes entre 1991 y 2007, cuando se interrumpieron las inscripciones a causa de las disputas entre Marruecos y el Polisario. Marruecos prefiere un censo actualizado, con cerca de un millón de habitantes, de los que más de un 80% son originarios de provincias de Marruecos situadas al norte del territorio saharaui.

La Marcha Verde, la masiva movilización popular organizada por Marruecos en 1975, forzó la retirada de las tropas coloniales españolas del Sáhara Occidental. Cuando se cumplen ahora 50 años de la salida efectiva de las fuerzas españolas, en una decisión por la que España se desligaba de “toda responsabilidad internacional en la administración de dicho territorio”, EE UU trata de reactivar una salida negociada al conflicto en la que no se cuenta con la antigua metrópoli colonial. Para Naciones Unidas, España ya no es la potencia administradora del “territorio no autónomo” o pendiente de descolonización. Sin embargo, sigue gestionando desde Canarias el control del espacio aéreo del Sáhara Occidental.

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