Avenida de Jordi Pujol

De no haberse producido la confesión, algún día la mejor calle habría sido para él. Naturalmente, esto habría sucedido a los pocos meses de su fallecimiento; aquí no damos calles a los vivos, con la excepción inexplicable de los reyes de España y familia, que sirven para bautizar hoteles, hospitales o calles sin rubor alguno. De no haber cambiado las circunstancias, su desaparición habría sido gloriosa, como lo fue la de Adolfo Suárez, de forma que sus seguidores habrían entonado como con Wojtila el santo subito que le habría encaramado en el callejero de la capital catalana entre muchos otros honores post mortem.
Imaginemos la Diagonal, arteria transversal como su movimiento o ideología, el pujolismo. Imaginémosla además con la remodelación ahora iniciada en la zona más noble, entre Passeig de Gràcia y Francesc Macià totalmente culminada hasta Glòries y anotada en el haber de un alcalde Trías, sí el mismo que ahora pidió su desaparición, en su tercer o cuarto mandato, es decir, entre 2019 y 2027: echen las cuentas y vean que es perfectamente verosímil.
Este futurible que ya no se producirá habría significado un desquite histórico del hombre que dirigió Cataluña durante 23 años, aunque después de esperar pacientemente ejerciendo de banquero a que muriera el general que fusiló al último presidente catalán en ejercicio, prohibió la lengua y la cultura catalanas, erradicó las libertades públicas y se constituyó en infranqueable barrera de las aspiraciones democráticas de los españoles, catalanes incluidos.
La octavilla con este texto fue lanzada en el Palau de la Música Catalana el 19 de mayo en los hechos que condujeron a la detención de Pujol el 22 de junio, luego a su interrogatorio y tortura, y al final al juicio y condena por un tribunal militar y a dos años y medio de cárcel. De su puño y letra, Pujol acusaba de corrupto a Franco pero ahora no podrá desquitarse dando nombre a la avenida que adoptó el del dictador ni podrá dar el nombre a ninguna otra calle de Barcelona precisamente por la misma enfermedad que acompaña tanto a las dictaduras como a las democracias.
También hubiera servido para el mismo menester la Ronda del General Mitre, donde ha vivido desde que se casó en 1956, en el piso que le regaló su padre, el ahora famoso Florenci Pujol. Por este piso han pasado centenares de políticos, empresarios, intelectuales y periodistas en los últimos 60 años y todavía pasan ahora, convocados discretamente desde esta especie de exilio o extrañamiento interior en el que se ha colocado como resultado de la confesión. Les recibe en lo que fue el piso de la portera, convertido en el despacho de trabajo que sustituye las instalaciones oficiales sufragadas por el erario público y por la ahora disuelta Fundación Jordi Pujol.
Habría servido incluso alguna gran infraestructura. El aeropuerto de El Prat por ejemplo. Si Barajas es ahora el Aeropuerto Adolfo Suárez, a nadie le habría parecido extraño un Aeropuerto Jordi Pujol, siguiendo una larga y copiosa tradición que ha dado los nombres de políticos, escritores o músicos a este tipo de instalaciones.
Nada de todo esto sucederá. El pujolismo ha dejado de existir. Todas sus derivaciones, antaño tan celebradas, los post—, los trans—, los neopujolismos se han esfumado por arte de ensalmo desde el 25 de julio pasado. Como máximo algunos regresan a un criptopujolismo, que apenas confiesa su filiación y menos su dolor por la pérdida. Todos ellos son ahora antipujolistas explícitos que toman distancia con el personaje, sus ideas y sus métodos, e incluso con su legado. El único lujo pujolista que se permiten es el de seguir endiñando el sambenito a los antipujolistas, siempre culpables, todavía culpables, por su prematura clarividencia respecto a las virtudes morales del líder y su familia.
No es extraño. El suyo es un método que tiene una larga tradición. Lo peor de la época del comunismo, como todos sabemos, eran los anticomunistas, responsables al final de los desmanes del comunismo. Entre otras razones, porque fueron mayoritariamente comunistas arrepentidos los que pasaron a engrosar las filas del anticomunismo.
Si el pujolismo ha caído y exhibe sus inmoralidades, que caiga también y exhiba las suyas el antipujolismo, culpable por partida doble, aunque contradictoria: por haber fracasado en su pretensión de acabar con el pujolismo cuando tocaba y por su complicidad implícita con el pujolismo cuando se consolidó. Quedan condenados así por una cosa y por la contraria. Ellos sí que no tienen escapatoria.
Comentarios
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma

Archivado En
Últimas noticias
El Madrid remonta 14 puntos para brindarle una victoria a Sergio Llull en su partido 1.200 con la camiseta blanca
Margarita Maza Parada, la mujer liberal y consejera política que impulsó el triunfo de la República
La Marina repatria a México los cuerpos de las víctimas del accidente aéreo en Texas
Detenido en Morelia un presunto implicado en el asesinato del líder de las autodefensas Hipólito Mora
Lo más visto
- Trump avisa de que está preparado para atacar Irán si sigue la represión de las protestas y Teherán amenaza con “caos en toda la región”
- Ayuso bendice un campus universitario de los ‘kikos’ y del Comité Olímpico Español rechazado en cuatro ciudades españolas
- Sergio Ramos lidera a un grupo de inversores para comprar el Sevilla
- Cuerpo anuncia que en enero se aprobará la norma que limita los intereses del crédito al consumo
- Así fue la conversación de Feijóo y Mazón el día de la dana: “Se está jodiendo cada minuto”




























































