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Nadie quiso a ‘Supergirl’: crónica del desastre que frenó durante décadas el cine de mujeres heroínas

El nuevo intento por triunfar en el cine con un equivalente femenino a Superman llegará en junio y hace que muchos recuerden la fallida película de 1984 que pudo cambiarlo todo

Supergirl

Apenas aparece unos segundos, pero la presencia de Supergirl en el Superman de James Gunn deja huella porque ella es, o debería ser, la responsable del perro Krypto, auténtico robaplanos de la cinta basada en el cómic de DC. Kara Zor-El, verdadero nombre de Supergirl, es la prima del héroe y su presentación nos indicaba por dónde iría el asunto: una adolescente rebelde y bulliciosa, arquetipo muy atrayente para el sector del público al que apela la productora. Una imagen que refuerza el trailer presentado hace unas semanas.

A ritmo del Call me, de Blondie, vemos al perro Krypto orinarse sobre una noticia de Superman y a Kara despertarse resacosa antes de lanzarnos una andanada de acción y efectos especiales. Al frente de la superproducción se encuentra Milly Alcock, la Rhaenyra Targaryen adolescente de La casa del dragón. Esta vez no está a los mandos James Gunn, sino Craig Gillespie, responsable de títulos como Yo, Tonya o Cruella, y el resultado lo podremos juzgar el 26 de junio de 2026. Entonces habrán pasado 42 años desde que el personaje creado por Otto Binder y Al Plastino llegase por primera vez a la gran pantalla y su desastroso resultado pusiese un clavo en el ataúd de las películas protagonizadas por superheroínas.

Habrá a quien la única Supergirl que le suena antes de la que encarnará Alcock sea la que la ex alumna de Glee Melissa Benoist interpretó en la serie del Arrowverso, pero los aficionados al género recordarán que a principios de los ochenta Supergirl iba a suponer un soplo de aire fresco ante los indicios de decadencia del universo Superman.

Tras los resultados decepcionantes de Superman III, se creyó que Supergirl serviría para insuflar nuevo aire a la fórmula y también llevaría a las salas un público distinto. “Atraer a las mujeres fue sin duda parte del proyecto, pero sobre todo, ofrecer algo diferente”, admitió la productora Ilya Salkind a SciFiNow. “Así que en aquel momento se me ocurrió la idea de hacer Supergirl en lugar de otra película de Superman”.

La idea primigenia había sido introducir al personaje en la tercera entrega, pero se descartó en favor de hacerle su propia película. Eso sí, siendo presentada por su famoso primo, un plan sin fisuras, al menos hasta que Reeve dio la espantada porque no se sentía “cómodo con el proyecto”. O sea, sentía que no le pagaba lo suficiente. Hubo que rehacer el guión. Los espectadores tendrían que conformarse con la presencia de Jimmy Olsen, el fotógrafo amigo de Clark Kent, y de un personaje nuevo: Lucy Lane, la hermana de Lois.

En lugar de una aventura conjunta cargada de épica, la película se convirtió en una historia bastante trillada. Kara Zor-El, prima de Superman y habitante de Ciudad Argo, una comunidad de Kripton que había sobrevivido a la destrucción del planeta, acaba en la Tierra en pos del Omegaedro, un elemento poderosísimo que ha caído en manos de Selena, una bruja de medio pelo. Una vez llegada a nuestro planeta, Kara desarrolla las habilidades de Supergirl y, para pasar desapercibida, mantiene una doble personalidad como la estudiante Linda Lee.

El argumento era muy similar al de Superman y su esquema de producción era idéntico. Los Salkind querían que al frente también estuviese una actriz desconocida, aunque se sugirieron nombres como el de Brooke Shields, que fue rápidamente descartada. En su lugar hicieron un casting por el que pasaron la mayoría de las adolescentes de Hollywood, entre ellas Demi Moore o Melanie Griffith, y finalmente se decantaron por Helen Slater, una estudiante de arte dramático que apenas había aparecido en algún capítulo televisivo.

El asunto es que O’Toole y Dunaway estaban muy lejos de sus mejores momentos, algo que quedó claro con la nominación de ambos al Razzie por su trabajo en el film. Los problemas de O’Toole con el alcohol eran manifiestos, pero Slater, antigua estudiando de teatro, tiene un gran recuerdo de él. El trato con Dunaway no fue tan agradable. La estrella de Network, un mundo implacable, había recibido críticas desastrosas tras ponerse en la piel de Joan Crawford en Queridísima mamá y buscaba reivindicarse. Aunque quizás ella era la única que no era consciente de que aquella película no era el vehículo adecuado. Mientras intentaba lucirse en cada secuencia, el director apostaba por la contención. “Estaba furiosa con Jeannot Szwarc. Cada vez que intentaba hacer algo gracioso, no me dejaba”, recordó Dunaway años después. Vaccaro, que interpretaba a su secuaz, fue quien más la sufrió. La considera una actriz brillante, pero asegura que “aterrorizaba a la gente”.

Sin embargo, con la edad Slater se ha dado cuenta de que tal vez la fama de “difícil” de Dunaway tenía otro origen. Años después, Slater la disculpó y dio otra visión del cuento de las actrices con fama de “complicadas”. “Ahora, como actriz mayor, veo lo vulnerables que somos las mujeres. No creo que tengamos las mismas oportunidades que los hombres, y puede que haya más juicios o críticas hacia nosotras: nos etiquetan de difíciles mientras que quizás se trate simplemente de pedir lo que quieres o de tener ciertos estándares de cómo quieres trabajar”.

Los recortes presupuestarios que fue sufriendo Supergirl afectaron al guion. “El guionista David Odell escribió algo fantástico, pero habría requerido un presupuesto de 200 millones de dólares y Supergirl sólo tuvo 30, así que tuvimos que recortarlo”, justificó Salkind años después. “En el guion de Odell, Selena literalmente se apodera del mundo, lo que implicaba mucho más gasto, efectos especiales y todo tipo de cosas. Perdimos muchas cosas y muy buenas”. De conquistar el universo, pasó a la conquista de una pequeña ciudad estadounidense y de las grandes gestas que se esperaban de la heroína, pasó a pelearse con una excavadora. De hecho, hay momentos en los que más bien parece una lucha de gatas por el corazón de un hombre. Por culpa del mal uso de una poción amorosa, ambas se enamoran de un jardinero y ese se convierte en uno de los motores de la acción. Nadie esperaba una historia que recibiese el aplauso de Gloria Steinem, pero tampoco que el rasgo principal fuese que Supergirl tuviese características supuestamente masculinas y su interés romántico, una vez drogado por la poción, pasase a ser un revoltijo de clichés femeninos como la debilidad física o una sensibilidad exacerbada.

Los cambios en el guion y la ausencia de Superman provocaron que los primeros pases con público tuvieran resultados alarmantes y la duración se acortó media hora. Pero incluso con apenas hora y media de duración, Warner la consideraba una patata caliente y se la acabó vendiendo a Tri-Pictures. Iba a ser el gran estreno del verano, pero temían la competencia de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y se pospuso a la Navidad. Su número uno de taquilla fue un espejismo; en la siguiente semana se desplomó.

En su momento, la actuación de Slater fue poco apreciada y el productor Ilya Salkind confesó que habría sido más rentable apostar por Shields. Pero con el paso del tiempo los fans de la película, un grupo cada vez más nutrido gracias a su éxito en los videoclubs y sus emisiones televisivas, aprecian la labor de la actriz. Un cariño que ella corresponde: al contrario que muchas estrellas que reniegan de sus papeles en cintas de acción, Slater volvió al universo DC interpretando a la madre de Superman en Smallville y a la madre adoptiva de Supergirl en la versión televisiva.

Solo guarda buenos recuerdos del desastre que frenó durante décadas la inclusión de mujeres en el cine de superhéroes y frenó su incipiente carrera. “Tenía 18 años, acababa de graduarme en la escuela secundaria de artes escénicas, me tomé un año sabático para ver si conseguía algún trabajo como actriz y conseguí el papel principal en esta gran película. Para mí, eso lo eclipsa todo. Pasé de vivir en el anonimato con mi madre en Nueva York a esta experiencia deslumbrante. Estoy agradecida por lo que pasó. Supergirl me cambió la vida”.

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Sobre la firma

Eva Güimil
Eva Güimil (Mieres, 1972) ha sido directora y guionista de diversos formatos de la televisión autonómica asturiana. Escribe sobre televisión en EL PAÍS y ha colaborado con las ediciones digitales de Icon y 'Vanity Fair'. Ha publicado la biografía de Mecano 'En tu fiesta me colé'.
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