
La guerra en Irán acelera lo que Trump quería frenar: el fin de los combustibles fósiles
Hace apenas dos meses, el secretario de Energía de EE UU recorría Europa presionando a gobiernos para que abandonaran las políticas climáticas. Hoy, la crisis energética desatada por la guerra en Irán está logrando exactamente lo contrario: convencer al mundo de que depender del petróleo y el gas es un riesgo que ya no puede permitirse.
Unos ejemplos que lo demuestran:
- Las ventas de coches eléctricos se han disparado más de un 50% en Europa en marzo.
- Indonesia anuncia 100 GW de capacidad solar en tres años.
- En Pakistán, los paneles solares se venden como nunca tras el cierre de Ormuz.
- Y la Comisión Europea presentó esta semana un nuevo plan para acelerar la transición.
¿Por qué ahora sí? Porque la crisis de Ormuz ha añadido un argumento que los medioambientalistas nunca pudieron imponer solos: la seguridad. “Si alguien dudaba de que debemos depender menos de los combustibles fósiles, ahora está absolutamente claro”, resume Ana Toni, jefa de la COP30.
El error que llegó en el peor momento. Bruselas cedió a las presiones de la industria automotriz y retrasó el fin del coche de combustión más allá de 2035. Una decisión que hoy, apuntan los expertos, parece más equivocada que nunca.
©Foto: Marcos Villaoslada